Cómo la Ciencia Previene Desastres Naturales y Gestiona Recursos del Planeta
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1. La ciencia predice y previene
La ciencia es fundamental para predecir y prevenir los riesgos naturales. Diversos especialistas trabajan en este ámbito:
- Los meteorólogos estudian los datos de los satélites meteorológicos para predecir las fuertes lluvias y prever las inundaciones.
- Los sismólogos estudian el movimiento de la Tierra con instrumental electrónico.
- Los vulcanólogos elaboran mapas de riesgo volcánico y publican información para los habitantes de las zonas volcánicas.
- Los oceanógrafos han desarrollado un sistema de detección de tsunamis para el océano Pacífico que ahora se quiere implantar en el océano Índico.
Los mapas de riesgo constituyen una herramienta fundamental en la ordenación del territorio. De esta manera, pueden autorizarse o no ciertas actividades en función de los riesgos a los que están sometidas distintas zonas.
En España, el riesgo sísmico no es muy alto, pero, por desgracia, se producen catástrofes relacionadas con la meteorología, fundamentalmente inundaciones, sequía y desertización.
5. Consumo creciente, recursos limitados
La humanidad utiliza los recursos de la Tierra para construir, moverse, alimentarse o expresar su cultura. La capacidad de carga del planeta es el número máximo de habitantes que la Tierra podría mantener.
5.1. Rocas, minerales, metales: ¿durarán siempre?
Todavía no se ha agotado ningún mineral importante. A veces sucede que se ha encontrado otro material para reemplazarlo: por ejemplo, muchos cables para las comunicaciones son hoy de fibra óptica, hecha de plástico. Al escasear un material, su precio sube, y yacimientos que, por tener poca concentración de mineral, no eran rentables, pasan a serlo (reservas). A medida que se explotan peores yacimientos, el coste de extracción sube, y el precio del mineral, también.
5.2. ¿Alimentos para todos?
El incremento de población que tuvo lugar a raíz de la revolución industrial produjo una gran demanda de alimentos, que se resolvió con la destrucción masiva de bosques para destinarlos a cultivos. La tecnología salvó la situación: con el descubrimiento del DDT y otros plaguicidas, los fertilizantes y la mecanización del campo y del riego, se produjo la revolución verde que aumentó enormemente el rendimiento agrícola, aunque no todo fueron ventajas: por ejemplo, los pesticidas son muy contaminantes.