El Poder de los Ciudadanos: Claves para una Sociedad Justa y Solidaria
La mejor garantía: Los ciudadanos
Todas las garantías son inútiles si los ciudadanos no vigilan, participan y se empeñan en que se cumplan.
Actitudes ciudadanas
Las siguientes características son muestras de los buenos ciudadanos:
- Responsabilidad: Ser responsable significa actuar conscientemente, teniendo en cuenta las consecuencias de los actos y cumplir los deberes respecto a uno mismo y de los demás. Además, para ser responsable el ciudadano debe estar bien informado.
- Solidaridad: Es un sentimiento que nos une a los demás. Supone la aceptación de los derechos responsables y comunes; se demuestra en actos de cooperación.
- Justicia: El buen ciudadano tiene que ser imparcial y objetivo en sus juicios y esforzarse por saber en cada momento lo que es justo.
- Participación: El ciudadano debe ser participativo, porque de nada sirve saber lo que hay que hacer, si no se hace.
El cumplimiento de los deberes
Los valores universales, basados en la dignidad de la persona, nos imponen los deberes:
- Los que impone la ley, que la justicia puede obligar a su cumplimiento.
- Los que impone promesa o contrato. Hay que cumplirlos porque nos hemos comprometido a ello y el no hacerlo provoca un daño a la otra persona.
- Los que derivan del proyecto que queremos construir. Si no lo hacemos, la injusticia, el sufrimiento y el horror seguirán siendo protagonistas de la historia.
Debemos reconocer los derechos, cooperar, cumplir nuestros deberes y exigir a los demás que cumplan los suyos.
El cuidado de los débiles
¿Quiénes son los débiles? Aquellos que tienen pocos recursos para sobrevivir o se encuentran en situaciones de desamparo: los pobres, los enfermos, los discapacitados, los niños, los ancianos, los presos, los inmigrantes en situaciones difíciles, los que no tienen trabajo.
El trato a los débiles
El trato que se ha dado a los débiles ha sido con frecuencia injusto.
Hasta el siglo XIX, en muchos países el número de niños abandonados alcanzaba hasta el 20 o 30% de los nacimientos registrados. Estos niños iban a parar a orfanatos, gran parte de ellos moría y el futuro de los supervivientes solía ser muy duro.
En la actualidad, la realidad de los niños que viven en la calle en muchas ciudades de países subdesarrollados o en vías de desarrollo, sin familia, sin escuela, expuestos a todo tipo de violencia, demuestra que algunas cosas no han cambiado.
Las personas que no resultaban útiles para la sociedad podían verse desamparadas. En algunas culturas se dejaba morir a los ancianos.
En el pasado, la situación de las viudas era también terrible porque en muchas culturas, al morir el marido —que era quien traía el sustento—, quedaban sin medios para sobrevivir.
Todos estos ejemplos que nos parecen ahora inhumanos son muestra de una insensibilidad que consideraba que ese modo de actuar era inevitable.
Responsabilidad y solidaridad
Existen otras posturas. Los seres humanos sienten compasión ante el dolor ajeno; cuando alguien carece de ella, decimos que su comportamiento es inhumano. Fueron las religiones las que demostraron en primer lugar su preocupación por los débiles; por eso, poco a poco, la sociedad civil fue haciéndose cargo también del cuidado de los débiles. Se empezó a reconocer que el Estado debía asumir responsabilidades y se pusieron en marcha los sistemas de protección social.