Clasificación de los Actos de Habla: Directos, Indirectos y Literales

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Clasificación de los actos de habla

Una vez vistas todas las clases de actos de habla en el apartado anterior (8.2), podemos decir que, en general, todos los actos de habla y los ilocutivos en particular pueden ser:

  • Acto literal: un hablante transmite con sus palabras exactamente lo que quiere decir o lo que está pensando. Ejemplo: “Tengo hambre”.
  • Acto no literal: un hablante dice algo, pero eso no es lo que está pensando o queriendo decir, sino otra cosa expresada de manera distinta. Ejemplo: “Vete a la mierda”.

Diferencia entre actos directos e indirectos

Como hemos visto en el punto anterior, los actos se pueden clasificar en dos tipos. Recordando de qué tratan, haciendo uso de ejemplos y profundizando en los indirectos, diremos que:

Acto directo

El hablante plantea algo de forma directa con el propósito de provocar una reacción en otro. Ejemplo: “Te quiero”.

  • Locutivo es igual a lo ilocutivo: “Te quiero” equivale a todo lo que engloba esa expresión en una relación.

Acto indirecto

El hablante plantea algo de forma indirecta a pesar de querer producir una reacción en otro. El acto se lleva a cabo indirectamente al realizar otro. Ejemplo: “Aquí sobra alguien”.

En realidad, hay un mensaje escondido que el receptor debe captar y entender, ya que la intención del hablante al decir eso no es solo lo que está diciendo, sino algo más. Por tanto, se da una advertencia a través de una información.

  • Locutivo no es igual a lo ilocutivo: “Aquí sobra alguien” (información) sería igual a “Vete, el que sobra eres tú” (advertencia).

Tipos de actos indirectos

Los actos indirectos se manifiestan en:

  • Indirectas: Alguien te niega darte algo y tú dices: “Hay que ver qué egoísta es la gente…”.
  • Insinuaciones: “Estoy estudiando. ¿Podrías bajar el tono?”.
  • Ironías: Ante un chiste malo dices: “¡Qué bueno…!”.
  • Metáforas: “Tus ojos son dos platos”.

La interpretación en la comunicación

La mayoría de los enunciados que se utilizan indirectamente son tópicos o frases muy utilizadas por todos. Por ello, normalmente captamos los actos indirectos sin ningún problema, pero puede ocurrir que no sea así. Es entonces cuando surge la duda de si lo que se dijo, se dijo con un “doble sentido”.

Por ello, es importante conocer a la otra persona, tener en cuenta el contexto previo y valorar el tono o la forma en la que se ha dicho. A pesar de esto, frecuentemente se dan “malos entendidos”, que no son más que un fallo en la comunicación entre lo que quiso decir el emisor y cómo lo ha interpretado el receptor. Algunos autores, como John Searle, profundizan en esto elaborando ciertos mecanismos para evitar errores en la comunicación.

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