Claves de la Comunicación Humana: Lenguaje Verbal, No Verbal y sus Funciones
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Comunicación Verbal y No Verbal
Los seres humanos usamos principalmente la comunicación verbal a través de los códigos lingüísticos. Pero, si observamos una conversación entre dos personas, esta va acompañada de elementos no verbales (gestos, el tono, etc.) que transmiten un determinado significado. La parte no verbal de la comunicación está formada por elementos vocales (como el tono y la entonación) y no vocales (como los gestos y las posturas), que son objeto de estudio.
Disciplinas de la comunicación no verbal
Kinésica
Estudia la expresión corporal, es decir, los gestos y movimientos de una persona que acompañan a la comunicación verbal. Cada cultura, e incluso subculturas, tiene su propio lenguaje corporal.
Proxémica
Estudia las posturas y la distancia que mantienen dos o más individuos al comunicarse, lo cual revela el tipo de relación que existe entre ellos.
Paralingüística
El componente paralingüístico de la comunicación está formado por elementos vocales como la entonación, el tono, la intensidad y la duración. Todo esto nos puede informar sobre la procedencia del emisor, su intención comunicativa, su estado de ánimo, etc.
El Signo Lingüístico
Las personas nos comunicamos principalmente mediante signos verbales y lingüísticos, exclusivos de los seres humanos. Si el signo se define como un elemento perceptible por los sentidos que representa o sustituye a otro, el signo lingüístico responde también a este fenómeno.
El signo lingüístico es una entidad de dos caras: una imagen acústica o gráfica (el significante) y un concepto (el significado). Estos dos elementos se necesitan recíprocamente y no pueden aparecer de forma aislada.
Características del signo lingüístico
- Arbitrariedad: La relación que existe entre el significado y el significante es arbitraria o convencional. No hay ninguna razón natural para que ambos se correspondan; es simplemente una convención de la lengua.
- Carácter lineal: El significante del signo se desarrolla en el tiempo y en el espacio como una cadena de elementos sucesivos.
- Inmutabilidad y mutabilidad: El signo es inmutable a corto plazo, ya que un hablante individual no puede cambiarlo por ser un producto colectivo y heredado. Sin embargo, es mutable a largo plazo, ya que las lenguas evolucionan y los significados pueden cambiar con el tiempo (por ejemplo, la palabra azafata).
- Carácter articulado: El signo lingüístico puede descomponerse en unidades más pequeñas. Esta característica constituye la doble articulación del lenguaje, que permite crear un número infinito de mensajes. En la primera articulación, el mensaje se descompone en monemas (unidades con significado). En la segunda articulación, estos monemas se descomponen a su vez en fonemas (unidades sin significado, pero distintivas).
Las Funciones del Lenguaje
La teoría de las funciones de la lengua, desarrollada principalmente a lo largo del siglo XX, establece que el lenguaje cumple diversas funciones. Inicialmente se plantearon tres principales, a las que posteriormente se añadieron otras.
- Función referencial o representativa: Se manifiesta cuando usamos el lenguaje para transmitir información de forma objetiva sobre el mundo en general. El mensaje se centra en el referente.
- Función expresiva o emotiva: Se produce cuando, mediante el mensaje, se transmiten sentimientos o emociones. El elemento principal de esta función es el emisor.
- Función apelativa o conativa: Se pone de manifiesto cuando tratamos de influir en el receptor, esperando de él una respuesta verbal o no verbal.
- Función metalingüística: Aparece cuando usamos el lenguaje para hablar sobre el propio lenguaje.
- Función fática: Aparece cuando usamos el lenguaje para comprobar que el canal de comunicación está abierto o para iniciar, mantener o cerrar la comunicación.
- Función poética o estética: Se produce cuando el mensaje llama la atención sobre sí mismo, ya que provoca extrañamiento, es decir, un desvío con respecto a lo esperable.