Claves del Tiempo, Espacio y Diálogo en La Casa de Bernarda Alba

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El Tiempo en la Obra

Lorca precisa la hora del día en que suceden los acontecimientos. Esta información la dan los propios personajes y no las acotaciones:

  • Primer acto: las 12 del mediodía.
  • Segundo acto: las tres de la tarde.
  • Tercer acto: por la noche, sin hora concreta.

Estos momentos no pertenecen a una misma jornada. Entre cada acto transcurre un tiempo no representado. Son tres momentos significativos de tres días distintos con los que se ve la evolución de los sentimientos de los personajes y de la acción dramática.

La obra se desarrolla durante un verano sofocante y opresivo, un marco temporal que acentúa la tensión.

El autor quiere dramatizar el tiempo interior de los personajes: la obra produce una sensación de lentitud y monotonía. La acción es lenta, reflejando la monotonía de las vidas de las mujeres, que carecen de esperanza, ilusiones o proyectos futuros. Viven en la soledad interior de la casa de Bernarda Alba.

El paso del tiempo constituye un drama para las mujeres, condenadas a ocho años de enclaustramiento. Les pesa el calor, pero aún más permanecer bordando, cosiendo, etc. El suicidio de Adela cierra cualquier posibilidad de salir al exterior.

Un rasgo fundamental de la obra lo constituye su carácter cíclico y repetitivo.

El Espacio Escénico

La acción transcurre íntegramente dentro de la casa de Bernarda Alba, un espacio cerrado que representa el mundo del luto, el silencio y la ocultación. Este lugar se compara con un convento o un infierno, un sitio donde parece faltar el aire y el agua.

Al interior de la casa se opone el exterior, de donde llegan ecos de pasiones elementales y erotismo desatado. El pueblo es considerado un "mal pueblo" por tener pozos (que representan la muerte) en vez de ríos (símbolo de fuerza vital).

Cada acto tiene lugar en un cuadro diferente, mostrando una degradación cromática que simboliza la pérdida de pureza:

  • Acto I: Habitación interior blanquísima.
  • Acto II: Habitación interior blanca.
  • Acto III: Patio interior con paredes blancas azuladas.

El Diálogo y el Lenguaje

El diálogo se caracteriza por su fluidez, nervio e intensidad. Predominan las réplicas cortas y rápidas y su sentenciosidad.

Lenguaje Popular y Dimensión Poética

El lenguaje lorquiano tiene un intenso sabor popular, enraizado en el habla andaluza, sus giros y palabras. Se debe mencionar la dimensión poética del diálogo, cargado de simbolismo a través de imágenes y comparaciones. Esto crea una atmósfera dramática y consigue una individualización de los personajes de manera natural y espontánea.

El estilo y el lenguaje de La casa de Bernarda Alba están sabiamente elaborados, utilizando un registro coloquial que exige frases exclamativas, hipérboles, paralelismos, etc.

Estructura del Diálogo

Hay intervenciones de personajes secundarios que comentan la acción al modo del coro clásico. El empleo de intervenciones breves junto a otras más extensas crea un ritmo dramático muy preciso. Predominan los diálogos rápidos, incisivos y breves. Según su extensión, se distinguen dos tipos:

  1. De exposición y respuesta breve: Propio de las discusiones, enfrentamientos y conversaciones forzadas.
  2. De exposición amplia y respuesta breve: Uno de los personajes relata los motivos de su actuación mientras otro acepta, interroga o se interesa por algún aspecto.

Ambos tipos de diálogos pueden alternarse en una misma escena.

Contenido del Diálogo

En cuanto al contenido, se pueden identificar tres tipos de diálogos:

  1. Diálogos informativos: Versan sobre historias anecdóticas o se vierten opiniones sobre personajes y situaciones.
  2. Diálogos de acotación: Se hace alguna indicación sobre el tiempo o el espacio.
  3. Diálogos de acción: Se produce un enfrentamiento directo entre los personajes.

Otras Formas de Elocución

Lorca utiliza el aparte en dos ocasiones: durante la visita de las mujeres del duelo y en el segundo acto, cuando Martirio opta por callar lo que sabe de Adela.

El monólogo se emplea una sola vez, en la intervención de la Criada al principio de la obra, que consta de dos partes: una crítica a Bernarda y al difunto, y una advertencia sobre la presencia de las mujeres del duelo.