Claves y Fundamentos del Realismo Literario: Una Mirada a la Sociedad
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Características de la Literatura Realista
Arte como espejo y denuncia de la realidad
Los escritores del Realismo muestran la realidad tal cual es. El novelista francés Stendhal creía que la novela debía ser como un espejo que va por los caminos y refleja lo que encuentra a su paso. El arte muestra y el lector juzga y actúa.
Observación y descripción objetiva de la realidad
La literatura, como el arte, intenta parecerse a las ciencias experimentales: observa y estudia las distintas clases sociales y a los sujetos individuales, con sus características personales, físicas y psicológicas. En este sentido, la novela se convierte en el género preferido por su capacidad descriptiva y de diálogo.
Características de la Novela Realista
- Temática social: Los temas reflejan la sociedad contemporánea de los lectores de la época y sus ideas religiosas, políticas y sociales.
- Narrador omnisciente: El narrador sabe todo lo que piensan y hacen los personajes de su novela.
- Personajes representativos: Los personajes ya no son héroes, sino figuras representativas de los distintos grupos sociales. Burgueses, pueblo llano y las clases más desfavorecidas de la sociedad comparten protagonismo literario.
- Acción lineal: La acción se define por empezar a mitad de la historia y avanzar de manera lineal hasta el final de los acontecimientos.
- Espacio y tiempo: El espacio se corresponde a lugares concretos y reconocibles. El tiempo externo también es contemporáneo a los lectores. Por lo que respecta al interno, suele avanzar de manera lineal, aunque a veces retrocede para mostrar aquellos sucesos del pasado que influyen en el presente de los personajes.
- Lenguaje: El lenguaje es sencillo y natural. Abundan los diálogos que reflejan el carácter y nivel social de los personajes.
Caso de estudio: Misericordia
Esta obra cuenta la historia de Benina (Nina), una anciana sirvienta, y doña Francisca, su señora, una burguesa venida a menos. Nina se encarga de mantener a doña Francisca pidiendo limosna a escondidas. Nina y Almudena, un marroquí ciego que también pide en la iglesia, representan todo cuanto hay de generosidad y de bondad en el ser humano. Doña Francisca recibe una herencia, hecho imprescindible para el desarrollo final de la obra.