Componentes Clave del Sistema Inmunitario: Macrófagos, Linfocitos y Anticuerpos

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Los macrófagos

Son grandes células deformables, capaces de fagocitar partículas y células, presentes en el medio interno del organismo. Proceden de la maduración de los monocitos. Tienen la propiedad de reconocer si una determinada célula o fragmento celular es propio del organismo o tiene un origen extraño, mediante su reconocimiento en el Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH). Existen dos tipos: Clase I y II.

Linfocitos T

Son linfocitos cuyas células precursoras, aunque proceden de la médula ósea roja, han madurado en el timo. Tienen en su superficie numerosos receptores, que son proteínas que reconocen específicamente las proteínas del CMH y los antígenos. Existen dos tipos:

  • Linfocitos Ta (auxiliares): Sintetizan mensajeros de inmunidad para estimular la acción de aquellas células inmunitarias que hayan tomado contacto con el mismo antígeno que haya participado en su activación. Estimulan a los macrófagos y a los fagocitos, haciendo más eficaz su fagocitosis (opsonización). Asimismo, estimulan la proliferación y fabricación de anticuerpos por parte de los linfocitos B, así como la proliferación y acción de los linfocitos Tc.
  • Linfocitos Tc (citotóxicos): Su función es unirse a las células del organismo portadoras del mismo antígeno y proteínas del CMH que les han estimulado, es decir, las células invadidas por bacterias o virus. Provocan su muerte mediante la liberación de citocinas y de interferón.

Los anticuerpos

Son proteínas sintetizadas por los linfocitos B que se unen específicamente a los antígenos. Pertenecen al grupo de las globulinas de la sangre, llamadas también inmunoglobulinas. Su unidad estructural está formada por cuatro cadenas proteicas unidas por puentes disulfuro, que adoptan la forma de una "Y". La base de la "Y" determina el tipo de anticuerpo, y los extremos variables de la cadena determinan el lugar de unión con el antígeno. La unión del antígeno y el anticuerpo puede provocar tres tipos de reacción:

  1. Neutralización: Si el antígeno es una sustancia tóxica, de modo que no puede ejercer su efecto nocivo.
  2. Precipitación: Si el antígeno es una sustancia soluble en el plasma.
  3. Aglutinación: Si el antígeno es una célula, se provocan aglomeraciones de células que facilitan la acción de los fagocitos sobre las bacterias.

Opsonización

Fenómeno por el que ciertos anticuerpos, combinados con el antígeno, permiten una mejor fagocitosis de este (para más información, consultar la sección de linfocitos Ta).

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