Composición y Desafíos de la Asamblea Legislativa Francesa (1791-1792)

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Los 745 miembros que la componen pueden considerarse distribuidos de la siguiente forma:

  • Derecha: 264 diputados. Son los Feuillants, fuldenses o cistercienses, partidarios de una monarquía limitada, que siguen las consignas del triunvirato Barnave, Du Port, Lameth, ahora fuera de la Cámara. También aquí se encuentran los seguidores de otro político no diputado, La Fayette.
  • Centro: 345 diputados independientes o imparciales, carentes de un programa político definido y que, normalmente, se dejan arrastrar por la izquierda que, con su apoyo, domina la Cámara.
  • Izquierda: 136 diputados, fundamentalmente girondinos, dominando la Cámara. Sus principales representantes son Brissot y Condorcet. Los que desde ahora denominamos propiamente jacobinos han adoptado posturas que les sitúan más a la izquierda, y que les llevarán a enfrentarse con los girondinos en breve plazo.
  • En lo que podríamos denominar extrema izquierda, con representación de las clases populares, se encuentran los cordeliers o cordeleros.

Se puede observar una evolución hacia la izquierda con respecto a la Asamblea Constituyente. El ensayo de monarquía constitucional no se prolongará por mucho tiempo. Las tensiones internas en el seno de la propia Revolución, la actitud del Rey en continuo enfrentamiento con la Asamblea y la amenaza exterior, que cristaliza en la declaración de guerra a Austria en abril de 1792, contribuyen a su corta existencia.

Efectivamente, al quedar excluidos del juego político una gran parte de los ciudadanos (los considerados pasivos) y, por otro lado, no formar parte de la Asamblea Legislativa algunos de los más relevantes revolucionarios, se producirá una radicalización fuera de la Asamblea, especialmente a través de las secciones o distritos municipales, constituidos para elegir diputados a los Estados Generales de 1789 y que no se habían disuelto, declarando sus sesiones permanentes. El desarrollo del radicalismo en dichas secciones será continuo.

Desafíos de la Asamblea

De otro lado, la Asamblea debe enfrentarse a una serie de dificultades: de tipo económico y social; religiosas y exteriores.

Frente a estas dificultades, la Asamblea aprueba una serie de decretos:

  • Contra los emigrados, amenazándoles con la requisa de sus posesiones.
  • Contra los sacerdotes, exigiéndoles un juramento cívico so pena de ser deportados.
  • Y contra los príncipes de las naciones vecinas, para que cesaran en sus preparativos bélicos.

Pero todos estos decretos serían obstaculizados por Luis XVI, que ejerció su derecho de veto, consintiendo en cambio todas aquellas medidas que podían contribuir a desencadenar la guerra, ya que se pensaba por parte de los enemigos de la Revolución que el conflicto bélico permitiría, con la ayuda de los ejércitos europeos, restablecer el orden previo a la Revolución.

Pero no solo eran los enemigos de la Revolución quienes deseaban la guerra. También los girondinos, representantes de la burguesía comercial, colonial y rural, pensaban que la guerra podría traer beneficios, aunque no fueran tanto políticos como económicos. Contrarios a la guerra, en cambio, se mostraban dos grupos muy distanciados políticamente.

  • La derecha, que entendía que la victoria de los ejércitos europeos supondría el fin de la monarquía constitucional que ellos defendían.
  • Y, en el otro extremo del espectro político, los jacobinos, que antes de llegar a la guerra consideraban necesaria la depuración de los mandos militares para consolidar la Revolución en el ejército y asegurarse su fidelidad.

El 20 de abril de 1792 la Asamblea aprueba la declaración de guerra a Austria.

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