Comprensión temporal del niño según las teorías evolucionadas en la década de los 80: Tiempo histórico, tiempo personal y fines educativos de la historia

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Comprensión temporal del niño según las teorías evolucionadas en la década de los 80

En Italia, en la década de los ochenta, Antonio Calvani apuntó que es posible algún tipo de comprensión temporal en los niños, incluso en fases preoperatorias (3 a 6 años), y que la historia como tal se puede enseñar y comprender a partir de los 5 años. Y antes, ya Calvani señalaba que los problemas de su aprendizaje no derivaban tanto de las incapacidades de los niños como de los contenidos escogidos y de su tratamiento didáctico.

Revisiones posteriores del aprendizaje del tiempo histórico (Thornton y Vuckix, 1988; Wineburg, 1996) sugieren que los niños de 7 años ya dominan determinadas categorías temporales.

Proponen 4 fases en la enseñanza de la comprensión temporal:

  1. Entre 3 y 5 años, los niños pueden realizar secuencias de acontecimientos intra e interpersonales.
  2. Entre los 6 y los 8 años pueden utilizar la numeración histórica para representar el pasado.
  3. Entre los 9 y los once años identifican periodos de tiempo (periodo colonial, la evolución, la guerra civil, etc.).
  4. Entre los doce y los catorce años pueden elaborar periodizaciones temporales utilizando términos como década y siglo, y relacionando años con sus siglos respectivos.

Tiempo personal y social versus tiempo histórico: coincidencias y diferencias

Diferencias

  • No es lo mismo pensar en horas, semanas, meses o años, que pensar en lustros, décadas, siglos, milenios o eras.
  • El tiempo personal es emotivo, próximo; el tiempo histórico es básicamente impersonal, distante.
  • El tiempo personal está individualizado, posee una dimensión subjetiva; el tiempo histórico se ocupa de duraciones, sucesiones y cambios en éxos colectivos.

Semejanzas

En cuanto a las semejanzas, cabe destacar las siguientes:

  • Ambos se dividen en pasado, presente y futuro.
  • Ambos recurren a unidades matemáticas de medida.
  • Ambos están sometidos a distintos ritmos de desarrollo, a aceleraciones y a frenazos.
  • Ambos producen cambios.

Fines educativos de la historia

En las sociedades contemporáneas, la historia tiene un papel importante. El estudio de la historia puede servir en la educación para:

  1. Facilitar la comprensión del presente, conociendo los antecedentes. Los argumentos que justifican esta finalidad de la historia como materia educativa son los siguientes: 1) permite analizar, en exclusiva, las tensiones temporales; 2) estudia la causalidad y consecuencias de éstos; 3) permite construir esquemas de diferencias y semejanzas; 4) estudia el cambio y la continuidad en las sociedades; 5) explica la complejidad de los problemas sociales; 6) potencia la racionalidad en el análisis de lo social, político, etc.
  2. Despertar el interés por el pasado: la historia es la investigación que explica y da coherencia a ese pasado.
  3. Ayudar a los alumnos en la comprensión de sus propias raíces culturales y de la herencia común.
  4. Enriquecer otras áreas del currículum, ya que el alcance de la historia es inmenso; es útil para la literatura, para la filosofía, para el conocimiento del progreso científico, para la música, etc. De éxo, hay muchas disciplinas que no son posibles sin conocer algo de la historia.

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