Concepciones del Ser Humano: Alma y Cuerpo en la Filosofía Antigua y Medieval
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 4,23 KB
Edad Antigua
Las teorías y conceptos de Platón y Aristóteles han pervivido durante siglos.
Dualismo platónico
Decir que alguien tiene una concepción dualista del hombre significa que cree que el ser humano se compone de dos realidades independientes, alma y cuerpo, y que ninguna de ellas puede ser reducida a la otra. En la Edad Antigua, su representante más destacado fue Platón, quien cree que el alma y el cuerpo son distintos por su origen y por su naturaleza:
- El cuerpo es una realidad material que procede del mundo sensible y es mortal. Solo vive porque tiene alma, y su muerte se produce cuando el alma se separa de él. El cuerpo es una prisión, y la vida se concibe como un castigo del que el individuo solo se libera tras la muerte.
- El alma es una realidad espiritual que pertenece al mundo de las ideas y es inmortal. A causa de su imperfección, se vio obligada a dejar el mundo ideal y perfecto para entrar en el mundo de las cosas, encerrada en el cuerpo como en una cárcel.
La concepción dual del ser humano de Platón es esencial para comprender su teoría del conocimiento, según la cual conocer es recordar.
Hilemorfismo aristotélico
La palabra hilemorfismo proviene del griego hilé (materia) y morphé (forma). Para Aristóteles, toda la realidad material en la que se encuentra el ser humano está compuesta de materia y forma concretas. La materia prima aristotélica es aquello que carece de forma. En el mundo material, la materia no puede darse sin forma y la forma no puede darse sin materia.
Para Aristóteles, lo que da sentido y vida a la materia es una forma determinada. La forma es la estructura organizativa, el orden en el que se articulan los componentes de la materia. Los seres vivos son formas y estructuras organizativas. En ellos, el alma da vida al cuerpo, lo activa y pone en marcha sus funciones.
Al ser materia y forma sustancias que se implican mutuamente, se aprecia que el ser humano es una unidad sustancial, donde el alma no puede darse sin cuerpo y el cuerpo no puede darse sin alma. Para Aristóteles, el ser humano es la unión sustancial del alma y el cuerpo, que no pueden existir de forma independiente.
Edad Media
Los pensadores cristianos medievales pretendieron que los temas referidos a la fe se trataran por medio de la razón y consideraron que la filosofía debía estar al servicio de la teología. Platón y Aristóteles tuvieron gran influencia. A pesar de que el cristianismo rechazaba cualquier concepción dualista o monista, las ideas de Platón perduraron. Su difusión puede atribuirse a Agustín de Hipona (influencia platónica) y a Tomás de Aquino (influencia aristotélica).
Agustín de Hipona
Sus concepciones están muy influidas por las de Platón, pero tienen algunas diferencias. Para él, el ser humano está formado por la unión de dos realidades distintas: cuerpo y alma. El cuerpo constituye la parte inferior y física; el alma, la superior. Gracias al alma, el ser humano se acerca a la divinidad.
El cuerpo es finito y mortal, pero Agustín de Hipona no lo entiende como una prisión del alma, sino como un instrumento que el alma puede utilizar de manera correcta (para acercarse a Dios) o incorrecta (como instrumento de pecado). El alma humana es inmortal e imagen de Dios, un reflejo de la Trinidad cristiana: la inteligencia humana es el equivalente al Padre, el conocimiento que la inteligencia tiene de sí misma es el Hijo, y de esta relación nace el amor, que es el Espíritu Santo. El amor es lo que impulsa el alma.
Tomás de Aquino
Tiene una concepción unitaria del ser humano que se fundamenta en Aristóteles. El ser humano es un ser unitario, compuesto de cuerpo y alma, en el que alma y cuerpo se unen de forma sustancial. El alma humana es racional e inmortal y, separada del cuerpo, mantiene sus funciones propias.