Concepciones del lenguaje en Heidegger: Dasein, utilidad y poesía
Concepciones del lenguaje
Concepciones del lenguaje: Los humanos, los mortales o, como lo designa Heidegger, el Dasein, el ser‑ahí, sea el encargado de realizar la tarea de intermediario en la desocultación; es una consecuencia del carácter lingüístico del mortal. Estamos atravesados por el lenguaje y no tenemos otra consistencia que la del verbo suspendido en la instantaneidad del tiempo. Los humanos no somos sino habitantes del lenguaje.
Pero el lenguaje, la capacidad de nombrar las cosas (y las personas y el cosmos), tiene a su vez estos tres aspectos:
Los tres aspectos del lenguaje
- Cosa: El lenguaje es una cosa para el lingüista, para el científico que trabaja sobre el lenguaje como un biólogo sobre los cromosomas o un químico sobre los metales pesados. Para la ciencia, el lenguaje es una cosa entre las cosas, entre minerales, los vegetales o los restantes elementos materiales y orgánicos de la Tierra.
- Útil: El lenguaje es un útil para todos aquellos que lo utilizan en su pura función comunicativa e informativa. Todos usamos el lenguaje como un útil en nuestra vida cotidiana, para tomar un taxi o para preguntar algo; pero algunas instituciones solo lo conciben como un útil y lo construyen con la finalidad de explotarlo: son los medios de formación de masas, la prensa, la radio, la TV, así como el mundo económico‑político de la administración del Estado y del tejido financiero. Este es el lenguaje imperante, cuyo dominio sobre nuestras vidas es absoluto y totalitario.
- Obra: El lenguaje es una obra cuando se desoculta de la utilidad y de la pasividad en la que yace como cosa. Entonces el lenguaje muestra a la luz lo que ha callado y ocultado: la verdad del sentido y del destino de los poseedores del lenguaje en un mundo formado por entes sin lenguaje.
Es lo que solemos llamar poesía, pero no hay que imaginarla como una poesía meramente formal o literaria. La poesía, para Heidegger, es el marco mismo de la significación en la que puede abrirse también la imagen de la pintura, el sonido de la composición, lo habitable de la arquitectura, y así sucesivamente.
Porque, según el verso conductor de toda reflexión heideggeriana: "Como poetas habitan la tierra los hombres".