Conciliación laboral y maternidad: Desafíos actuales de la mujer en la sociedad

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El impacto de la maternidad en las elecciones de vida de las mujeres

Es evidente que los hijos marcan fuertemente las elecciones de vida de las mujeres. Cuando llegan los niños al hogar, muchas mujeres estiman necesario la propuesta de negociación de reparto de tareas con su pareja para lograr un equilibrio entre su familia y sus intereses de desarrollo profesional individual. Otras, en cambio, renuncian a esa realización y ponen el foco en el crecimiento y la crianza de sus hijos.

Resultaría demasiado optimista afirmar que esta dicotomía está superada, debido a que aún se ponen de manifiesto muchos problemas con respecto a la mujer en la sociedad actual.

1. El peso de los prejuicios y estereotipos

En primer lugar, los prejuicios y estereotipos adquiridos de épocas anteriores, donde la mujer era relegada a un segundo plano, están todavía muy presentes. Esto es lógico, ya que la renovación generacional nunca ha existido en lo que a práctica se refiere, y menos en un país como España, donde todavía en la mayoría de hogares a una niña, desde que nace, se le enseñan ciertos valores y principios que van acorde con desempeñar el rol tradicional de la mujer:

  • Elegancia y pudor.
  • Modales rigurosos.
  • Juego con muñecas.
  • Control de su sexualidad.

2. Obstáculos en la carrera profesional

En segundo lugar, una mujer que tenga una vida profesional y decida tener un hijo enfrenta diversos problemas. Aunque con los años y las leyes implantadas se ha ido concediendo a la mujer mayor tiempo por baja de maternidad, debe resolver con quién dejará al niño o niña una vez finalice este periodo.

3. Hacia una verdadera igualdad: Evolución y bienestar

Desde una perspectiva evolucionista, la maternidad siempre estará asociada a la mujer y, como observó Darwin, el objetivo del ser humano en la vida es nacer, crecer, reproducirnos y morir. Pero no es tanto una cuestión de si las mujeres están hechas simplemente para tener hijos o para desarrollarse profesionalmente.

La cuestión es que ambas cosas deben estar garantizadas por cualquier Estado de bienestar, tanto por separado como simultáneamente. Eso es la igualdad, independientemente del peso evolutivo que tenga ser mujer o ser hombre.

Una vez conciliado el peso evolutivo de ser mujer —y estar preparada durante millones de años de evolución para tener hijos—, y que eso no interfiera con llegar a la meta de la autorrealización, tanto laboral como académica, es necesario conciliar el peso social de ser mujer.

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