Configuración del Sistema de Partidos en Galicia Durante la Transición Democrática Española

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La Transición en Galicia: Configuración del Nuevo Escenario Político

Tras el fallecimiento de Franco, la construcción de la democracia se centró en los partidos políticos, acompañada de una enorme movilización social casi natural. Sin embargo, no podemos presentar esto como una lucha entre bandos, pues no estamos ante una sociedad dividida entre partidarios y detractores de la Dictadura.

El primer partido triunfante en la democracia fue aquel defensor de una posición de “centro”, si bien es cierto que estas opciones siempre se encuentran más o menos orientadas hacia la derecha o la izquierda. No obstante, tras 40 años de dictadura, la gran mayoría de la gente compraba el mensaje que esta transmitía: “orden y paz”. En España no existió una ruptura ni una intervención militar. Por todo ello, responder a la pregunta sobre quién tuvo más fuerza, si la oposición o el régimen, parece complicado.

Presencia de la Violencia y Emergencia de Nuevas Formaciones

La violencia fue un elemento presente en todo este proceso. En la movilización social gallega, no existieron grandes partidos protagonistas a excepción del Partido Comunista. Estamos ante pequeños grupos que se van conectando entre sí, muchas veces a través de plataformas. Surgen nuevos partidos: Alianza Popular, Unión de Centro Democrático...

En lo referente al PSOE, lo cierto es que había cambiado en muchos aspectos. La continuidad de la República había quedado rota, aunque no así en la memoria popular y en las movilizaciones. Incluso en el ámbito galleguista, aparecieron nuevas formaciones como la Unión do Pobo Galego.

Las organizaciones que no tenían en Juan Carlos I una opción no pudieron participar en las primeras elecciones: republicanos, carlistas... El cambio que se verificó fue, desde luego, notable. Sin embargo, existen determinadas cuestiones que deben ser comentadas. Por ejemplo, la lógica de la definición de una Galicia caciquil seguía pensando en la mayoría de los estudios. La continuación de los gobiernos de derecha parece fundamental.

Protagonismo de los Partidos Políticos en la Democracia Gallega

En lo referido a los partidos, encontramos las siguientes formaciones clave:

A) UCD: Unión de Centro Democrático

  • Partido creado para la transición al proceso democrático. Nutrida por buena parte de las élites administrativas del tardofranquismo, en el caso gallego estamos ante una prolongación más del Estado.
  • Buena parte de la sociedad sin una opción política formada optó por esta opción. El labor propagandístico y la figura de Adolfo Suárez parecen fundamentales. Su protagonismo determinó los primeros pasos de la democracia en España y en Galicia.

Convertida en partido a duras penas, su heterogeneidad y carencia de políticos profesionales fue evidente. Estamos ante élites que se juntaron, residiendo su unidad en la vinculación al Estado. Incluso la socialdemocracia se situó en la UCD, canalizada por el partido para llevar a cabo el proceso de Transición. Pasados un par de años, sus defensores acabarían por unirse al PSOE.

En estos primeros años, cada elección se convirtió en un experimento, pues existía gran incertidumbre. Por ello, cantidad de cordones sanitarios fueron montados, es decir, todo debía pasar por un filtro. Una de las características más importantes de la UCD en Galicia fue la diferencia entre provincias, pues nada tenían que ver Pontevedra y A Coruña con Lugo y Ourense.

En País Vasco y Cataluña, no fue la UCD la protagonista del proceso de Transición, por tanto más libres de la orientación hacia Madrid. Llegado el momento del Referéndum estatutario en Galicia, la Unión Europea frenó la creación de un estado federal al considerarlo peligroso. Parte del articulado fue entonces cambiado, produciéndose la ruptura en 1979 en el seno de la UCD y el PSOE.

UCD fue por tanto un instrumento para la creación de un determinado sistema de partidos. En el caso gallego, mantuvo una relación a priori no previsible con el resto de las organizaciones. La adopción de medidas comunes con el PSOE fue notable, especialmente desde la llegada de Francisco Vázquez a la Secretaría General de los segundos. Este proceso responde a una némesis de lo que estaba ocurriendo en Madrid (democracia cristiana – socialdemocracia). Con cantidad de escaños entre ambos, parecía posible la desmovilización social.

Por su parte, los enfrentamientos con Alianza Popular fueron notorios. Con un mercado electoral muy semejante, el liderazgo de Manuel Fraga siempre consideró a Suárez como elemento que lo había quitado del poder estatal. Además, el primero consideraba necesaria la construcción de una sola Derecha, con el recuerdo de la fractura conservadora característica de tiempos de la República muy presente.

A partir de las segundas elecciones en 1979 y las municipales de ese mismo año, el marco de la representatividad en Galicia había quedado establecido. El trasvase de los socialdemócratas de la UCD al PSOE le otorgó una imagen de partido de centro fundamental para gobernar. En suma, la UCD no fue un partido de masas, sino de élites.

B) Alianza Popular (AP)

Para el caso gallego, presentó algunas singularidades importantes, en las que la estructura personal y el oportunismo político fueron fundamentales. La desintegración de la UCD propició que se llevase adelante el proceso deseado por Fraga de concentración de la derecha en un solo partido. De unos componentes iniciales claramente vinculados al autoritarismo, evolucionó hacia un constitucionalismo que en Galicia recogió una componente identitaria vinculada a la galleguidad, no así en otras partes del Estado.

Para ello, acudió a una tradición nacida a finales del siglo XVIII basada en la idea de que Galicia y España son una, siendo la primera la región más española dentro del Estado, pensamiento ciertamente extendido entre diversas capas sociales de la sociedad gallega (ambas banderas al mismo nivel en las fiestas parroquiales o el día de Galicia en el patrón de España). Una vez más, observamos el pragmatismo de la derecha española. Que Fraga hablara de Castelao, Brañas o Murguía ejemplifica esta afirmación. Cuando se presentó al gobierno de la Xunta, arrasó con el lema “Galego coma ti”.

Alianza Popular siempre tuvo un apoyo enorme de la patronal gallega, ya incluso en los momentos de disputa con la UCD. La mayoría alcanzada por el mundo conservador en Galicia a partir de los años 80 llevó a un proceso de desigual paso de élites provinciales y locales centristas desde UCD hacia Alianza Popular. Este proceso duró prácticamente diez años, aunque algunos se mantuvieron como independientes. La única provincia donde el proceso se dilató una década más fue Ourense, donde existió y fracasó un partido muy centrado en el ámbito de la provincia. Como bien sabemos, el Partido Popular sería el gran protagonista de la política gallega.

C) PSG-PSOE y el Socialismo Gallego

Mucho antes incluso de la construcción de la UCD, Felipe González estaba siendo señalado por muchas fuerzas desde el exterior como candidato para llevar a cabo el proceso de Transición. En el año 1976, el renombrado PSOE(R) (renovado), contó entre sus integrantes gallegos con formados en la Facultad de Derecho en Santiago, alrededor de unos 20, con Felipe González como líder en Madrid.

Por su parte, el PSOE(H) (histórico), respondía a la continuidad de los grandes dirigentes de los años de la República. Con grandes contactos con el exilio exterior, su peso no fue pequeño, pero acabó reducido a organizaciones locales.

En Madrid, el Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván, futuro alcalde de Madrid, competía con Felipe González. En Galicia, su estructura en las primeras elecciones fue notoria, aunque formado por élites intelectuales y profesiones liberales, no estuvo ausente de las masas. Socialdemócratas y con un líder bien valorado, contó con cierto apoyo popular.

Por último, encontramos el Partido Socialista Galego (PSG). Hasta la muerte de Franco, partido socialdemócrata más reconocido de Galicia, contó con cantidad de plataformas surgidas desde la base. Asimismo, conformó la Federación de Partidos Socialistas, fuerza relevante en los últimos años de la década de los 70.

El Nacionalismo Socialista Gallego y la Fusión

Con un discurso centrado en el federalismo, el anticolonialismo y la autodeterminación, estamos ante socialdemócratas activos y proclives al cambio, en algunos aspectos más próximos al PCE y el PCG que a las otras formaciones anteriores. De marcado carácter nacionalista, Xosé Manuel Beiras fue su primer líder. Tras varias votaciones para decidir una posible unión con el PSOE, la fractura en torno a dicha discusión fue evidente. Parte de los dirigentes marcharon hacia el primero (PSdeG), quedando el resto conformando el PSG, definido como partido socialdemócrata y nacionalista.

En la actualidad el PSdeG, junto con el PSC, son las únicas organizaciones teóricamente independientes con respecto a la Junta Directiva del PSOE. Los primeros, con Rodríguez Pardo como líder, fueron fundamentales en el proceso estatutario gallego junto con la UCD, en un momento en el que el PSG lo rechazaba por completo.

D) El PCE y el PCG

Considerados por los discursos nacionalistas los conservadores de la identidad española en Galicia, constituyen el principal partido de la oposición a la Dictadura. Partidos muy útiles en la clandestinidad, su fuerza fue disminuyendo a medida que el sistema democrático quedaba establecido. Encaminado desde mediados de los años 70 hacia la adaptación al proceso democrático para abandonar la órbita soviética, se unió a la corriente eurocomunista, es decir, de adaptación al Estado de Bienestar propia de otros países de Europa (Italia, Francia...).

Más allá de la cuestión de la bandera y la República, lo cierto es que los comunistas practicaron una política de reconciliación. Santiago Álvarez, principal dirigente en Galicia, afirmó: “el importante es el hecho del voto y no los resultados”. La construcción de la democracia quedaba por encima de cualquier aspiración política.

Con todo, los resultados electorales no beneficiaron y se produjo la fractura interna de la mano de los más proclives a la nación gallega, fundándose el Partido Comunista de Galicia (PCG). Además, el excesivo poder que atesorara Santiago Carrillo en su figura también fomentó las discusiones.

En lo referido a Comisiones Obreras, acabó por convertirse en la segunda fuerza sindical en Galicia llegados los años 80 tras la UGT. Poco tiempo después, aparecerían los sindicatos nacionalistas.

E) El Nacionalismo Gallego

Como ya dijimos, la identidad gallega era marcadamente fuerte. Por tanto, la continuidad del nacionalismo político tenía dos ramas claras:

  1. La histórica, de la mano del Partido Galeguista, referente nostálgico pero con muy poca presencia real.
  2. La radical, más combativa contra la Dictadura e inicialmente articulada en torno a la UPG.

Con un programa inicial fuera del marco democrático español, fueron considerados incluso terroristas antes y después de la muerte de Franco y sin posibilidad de participación electoral hasta 1979. Convencidos antisistema, pues veían en la Constitución de 1978 la continuación del franquismo, su cambio se daría llegados los años 1981-1982.

El PSG planteó la creación de una plataforma nacionalista conjunta como estaba ocurriendo en el País Vasco y en Cataluña. Nacía el BNG en Riazor en 1981. A partir de aquí, se postuló como fuerza hegemónica del nacionalismo gallego basada en la pluralidad interna.

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