Conflictos y Guerras en España: Independencia y Carlismo
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Guerra de Independencia (1808-1814)
La Guerra de Independencia española fue una reacción a la ocupación francesa y la imposición de José I como rey. Tras el levantamiento en Madrid el 2 de mayo de 1808, se sucedieron rebeliones en toda España. El pueblo organizó Juntas Provinciales para enfrentar a los franceses y apoyar a Fernando VII.
La primera fase del conflicto fue favorable a los españoles, con victorias en El Bruc y Bailén. Sin embargo, Napoleón respondió con una invasión masiva en 1808, ocupando ciudades clave y empujando a las Juntas hacia Cádiz. Las guerrillas se convirtieron en una táctica eficaz de resistencia, lideradas por figuras como Espoz y Mina.
Finalmente, la intervención británica liderada por Wellington contribuyó a la derrota francesa en batallas cruciales como Arapiles y Vitoria. La guerra terminó con el Tratado de Valençay (1813), que devolvió el trono a Fernando VII, pero con graves consecuencias económicas y demográficas.
Guerra de Independencia en Euskadi
Durante la Guerra de Independencia, el País Vasco también fue un escenario importante de la ocupación francesa. Ya en 1801, surgieron tensiones locales por la construcción de un puerto en Abando, aumentando la rivalidad entre Vizcaya y Bilbao. En 1808, con el inicio del conflicto, muchos vascos apoyaron la resistencia contra Napoleón, aunque un sector de afrancesados respaldó a José I.
Las fuerzas francesas ocuparon gran parte del territorio vasco en 1810, aboliendo las instituciones forales y reemplazándolas con un gobierno militar que favorecía los intereses burgueses sobre los señoriales. La resistencia se organizó en guerrillas y, con el tiempo, las derrotas francesas en otras regiones, junto a la presión popular y británica, forzaron la retirada francesa en 1813. Este episodio dejó una profunda marca en la identidad vasca y en su relación con el poder central de España.
Primera Guerra Carlista (1833-1839/40)
La Primera Guerra Carlista estalló tras la muerte de Fernando VII y la proclamación de Isabel II como reina. Don Carlos se declaró monarca legítimo como Carlos V y atrajo el apoyo de conservadores y defensores del sistema foral en el norte de España, especialmente en Navarra y el País Vasco.
Bajo el liderazgo de Tomás de Zumalacárregui, el ejército carlista se fortaleció, logrando importantes victorias gracias a su conocimiento del terreno y a tácticas de guerrilla. Sin embargo, tras la muerte de Zumalacárregui durante el primer sitio de Bilbao en 1835, la organización militar carlista se debilitó. La guerra se expandió al sur con la “expedición real” de Don Carlos hacia Madrid en 1837, aunque fracasó.
El conflicto terminó en 1839 con el Convenio de Vergara, que reconoció a Isabel II como reina y permitió la integración de algunos carlistas al ejército regular a cambio del compromiso de respetar los fueros. En el Maestrazgo, sin embargo, el conflicto se prolongó hasta 1840, bajo la resistencia de líderes intransigentes como Cabrera.
Sexenio Democrático y la Segunda Guerra Carlista (1872-1876)
Tras la Revolución Gloriosa de 1868, Isabel II fue derrocada y el país entró en un periodo de experimentación democrática conocido como el Sexenio Democrático. Durante este tiempo se aprobó la libertad de culto, el matrimonio civil y otras reformas, lo que intensificó la oposición de los sectores conservadores y eclesiásticos, especialmente en el País Vasco y Navarra, donde el carlismo seguía siendo fuerte.
Carlos VII, nuevo líder carlista, aprovechó la inestabilidad para lanzar en 1872 una nueva insurrección, estableciendo un Estado paralelo en zonas de control carlista, con instituciones propias y centros en Durango y Estella. Sin embargo, la restauración borbónica en 1874 con Alfonso XII y la concentración de recursos del gobierno liberal en la lucha contra los carlistas llevaron a la derrota final de este movimiento.
La Segunda Guerra Carlista concluyó en 1876 con la victoria liberal en la batalla de Zumelzu y la caída de Estella. Carlos VII huyó a Francia, marcando el fin del conflicto armado.