Conquista del Imperio Inca: Causas y Consecuencias

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Los Inicios de Francisco Pizarro

Francisco Pizarro, hijo ilegítimo y de origen humilde, se dedicaba a la cría de cerdos. Sin posibilidades de ascender socialmente o de contraer un matrimonio ventajoso, se unió al ejército como soldado raso. En este ámbito, el saqueo y el reparto del botín representaban su única oportunidad de obtener riquezas.

La Ambición por el Oro y las Capitulaciones de Toledo

Pizarro llegó a América con la firme determinación de conseguir las capitulaciones que le permitieran emprender la conquista de nuevas tierras. A diferencia de Hernán Cortés, quien ya se encontraba en La Española, Pizarro se asoció con Diego de Almagro y Hernando de Luque, un clérigo, debido a que carecía de los recursos y la certeza sobre el territorio que exploraría. Se guiaba por los relatos que hablaban de la existencia de una región rica en oro y plata, conocida como la "sierra de la plata".

Tras su segundo viaje, en 1529, Pizarro obtuvo las Capitulaciones de Toledo, que le otorgaban el permiso para conquistar las tierras del sur.

El Encuentro en Cajamarca y la Captura de Atahualpa

El primer encuentro entre los incas y los españoles se produjo cuando Pizarro visitó a Atahualpa en Cajamarca, en 1532. Este encuentro culminó con la captura del Inca. Atahualpa ofreció a Pizarro llenar una habitación de oro hasta donde alcanzara su mano a cambio de su libertad. El Estado incaico puso en marcha un operativo para recolectar el oro, pero la liberación de Atahualpa nunca se concretó. La codicia de Pizarro, al ver las riquezas del imperio, lo llevó a querer más.

Los españoles acusaron a Atahualpa de fratricidio, incesto, poligamia e idolatría. La Iglesia intervino en el asunto, argumentando que se trataba de principios de fe. Atahualpa fue condenado a la pena de garrote vil, a pesar de que le correspondía la hoguera, ya que se había convertido al cristianismo para evitarla.

La Desarticulación del Imperio Inca

La conquista del Imperio Inca fue un evento trascendental que marcó la pérdida del sistema de reciprocidad, uno de los pilares fundamentales de su sociedad. La conquista provocó lo que se denomina desarticulación: el desmantelamiento de las estructuras sociales, políticas y económicas del imperio, lo que condujo a su caída.

Diferencias Culturales y Malentendidos

Los españoles, desconfiados, temían ser envenenados por los incas, ya que era una práctica que ellos mismos empleaban. Saquearon los tambos, los almacenes de provisiones del imperio, lo que tuvo un impacto devastador en la logística incaica.

Durante los seis meses previos al encuentro en Cajamarca, los españoles habían realizado travesías por el desierto y ascendido a las altas cumbres de la sierra andina. En sus campamentos, eran visitados por los Hatum curaca, funcionarios del Estado del Tawantinsuyu, quienes les entregaban obsequios. Para los incas, el principio de dar y recibir, la reciprocidad, era una base fundamental de su política. La entrega de dones ante cualquier necesidad, como una mala cosecha o la rendición de un enemigo, era una práctica común. La aceptación de un don comprometía al receptor a devolver el favor. Estos dones se entregaban mediante un ritual. Los europeos interpretaron este ritual como una muestra de buena voluntad, sin comprender que, en realidad, se estaban comprometiendo. Además, sospechaban que estos funcionarios eran espías.

Los incas esperaban que los españoles comprendieran el significado de los presentes, pero estos se limitaron a evaluar los regalos por su utilidad y rareza, sin entender su verdadero significado. Por ejemplo, Atahualpa envió textiles de Kumpi, que representaban una de las más altas distinciones. Otros objetos entregados fueron brazaletes, vasos de oro, zapatos y mujeres.

En otra embajada, los incas entregaron patos degollados y fuentes de agua de piedra. Esto indica que consideraban a Pizarro como un curaca, mientras que los españoles interpretaron estos presentes, destinados a facilitar el diálogo político, como un mensaje de guerra y agresión.

La Importancia de las Apariencias y los Actos Simbólicos

Parte de la ideología de la conquista se basaba en saber aparentar. Pizarro invitó a Atahualpa a Cajamarca e hizo una demostración de su fuerza militar, aunque esto no impresionó al Inca, ya que para ellos el valor de un ejército residía en la cantidad de hombres. Los españoles también cometieron actos que, aunque para ellos eran insignificantes, los incas interpretaron como hechos violentos y graves, como el robo de mamaconas, el maltrato a los funcionarios incaicos o el robo de ropas y alimentos de los tambos. Estos gestos eran interpretados por Atahualpa como señales.

El Encuentro Fallido y la Captura del Inca

La corte de Atahualpa se encontraba en los baños de Cajamarca, lugares sagrados y no casas de placer, como los llamaron los españoles, posiblemente influenciados por la tradición musulmana de los baños. Atahualpa recibió a los españoles en Cajamarca junto con cuatrocientos o seiscientos curacas o señores principales. Estaba sentado en su Tiana, un asiento bajo de madera que constituía uno de los principales emblemas de los gobernantes andinos. El gran teatro del encuentro había fallado. Los españoles no se habían percatado de que el Inca era una divinidad ante la cual debían postrarse, y los incas no pensaron que los otros eran un grupo invasor que pretendía apoderarse del Inca.

El Pachacuti y el Equilibrio Cósmico

Pachacuti representaba para los incas el fin de una era y el comienzo de otra. El papel de los funcionarios era mantener el equilibrio necesario para evitar otro pachacuti. Estas concepciones se reflejaban en ciertas actitudes físicas. Por eso, los curacas se sentaban para mantener el orden y el equilibrio.

El Momento del Encuentro y la Batalla

Paqarin era el momento del día en que los contornos se desdibujan por la falta de luz. Los incas eligieron este momento para dirigirse a Cajamarca. Avanzaron en tropas desfilando, lo que aterrorizó a los españoles, pero en realidad lo hacían para mantener el orden, sin intenciones bélicas. Atahualpa recriminó a Pizarro por sus acciones, y el sacerdote español Fray Vicente de Valverde pronunció las palabras de rigor previas al combate, informando a todos de su obligación de reconocer a Dios, al cristianismo como única religión y al rey de España como único señor. Este mensaje fue traducido por Felipillo, y esta traducción lingüística jugó un papel determinante, ya que las pruebas de lo que decían estaban en la Biblia, que no puede ser oída. Se produjo entonces el clímax: los españoles dispararon dos cañones y apresaron a Atahualpa mientras los indígenas huían, al parecer por la destrucción del pachacuti que debía provocar el Inca al moverse para castigar a los extraños. No fueron los españoles quienes los derrotaron, sino su creencia en el pachacuti.

La Cosmovisión Inca y el Dualismo

El Tawantinsuyu era gobernado por un dualismo, es decir, por dos incas. Los gobernantes eran elegidos de una élite por sus capacidades y habilidades. Lo religioso, lo simbólico y lo ritual impregnaban la vida diaria.

Tenían una concepción especial del tiempo y el espacio: el pasado está ante nuestros ojos, ya que ya lo hemos visto, y el futuro está a nuestras espaldas y no podemos verlo. El espacio se rige por uno de los principios ordenadores, que es la forma del accidente geográfico.

La Incomunicación Cultural

Los españoles y los andinos se comunicaron desde su propio universo cultural, enviándose mensajes que nunca fueron recibidos o cuyos signos fueron interpretados erróneamente. Los españoles enfatizaron los mensajes lingüísticos, mientras que los indígenas pusieron el acento en sus rituales cargados de simbolismo.

El Gobierno Títere de Manco Inca y las Luchas Internas

Pizarro estableció a Manco Inca como un gobernante "títere" y estableció a Cusco como ciudad española. Sin embargo, Manco Inca se rebeló posteriormente, pero fue vencido por los españoles.

Una vez establecidos, se produjo una lucha entre Diego de Almagro y Francisco Pizarro. Diego de Almagro fue derrotado y ejecutado en el garrote. Su hijo vengaría su muerte asesinando finalmente a Pizarro.

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