Conquista Romana y Reino Visigodo en la Península Ibérica

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1.3. Conquista y Romanización de la Península Ibérica: Aportaciones Romanas

La conquista romana de la Península Ibérica fue un proceso largo que abarcó desde el siglo III a.C. hasta el siglo I a.C. Las principales causas de esta conquista fueron:

  • Contrarrestar la influencia cartaginesa en la región (Guerras Púnicas).
  • Explotar las riquezas minerales, agrícolas y humanas de Hispania.

Etapas de la Conquista:


 1a Etapa: Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.). Tras la toma de Sagunto (218 a.C.), Cartago Nova (209 a.C.) y Gades (206 a.C.), ocuparon la costa mediterránea y los valles del Ebro y Guadalquivir.
 2a Etapa: guerras lusitano- celtíbera (155-136 a.C.), con Viriato y Numancia como símbolos de la resistencia. La frontera se situó al sur de la Cordillera Cantábrica.
 3a Etapa: guerras cántabras y astures (29-19 a.C.), sometidos por Augusto, dominan el Norte y acaban la conquista.
Los pueblos indígenas conquistados se romanizaron, asimilando los modos de vida romanos en diversas facetas. Las principales aportaciones romanas fueron: los cambios en la administración territorial (división provincial); la urbanización; las estructuras económicas de carácter colonial, así como la sociedad esclavista. El legado cultural: latín, derecho romano, arte y obras públicas (acueducto de Segovia, anfiteatro de Mérida…) y la religión: sincretismo y desde el s. III el cristianismo. El proceso no fue homogéneo en el tiempo ni en el espacio, más al sur y este y menos en el interior y en el norte.

1.4. EL REINO VISIGODO: ORIGEN Y ORGANIZACIÓN POLÍICA. LOS CONCILIOS.
El Imperio romano es invadido en el siglo V por pueblos bárbaros. A Hispania llegan los suevos a la Gallaecia, los vándalos a la Bética, y los alanos a la Lusitania y Cartaginensis. El Imperio mandará a los visigodos, estableciéndose el reino de Tolosa, aunque su instalación definitiva vino en el 507, dando inicio al reino visigodo de Toledo.
La consolidación de la monarquía visigoda fue obra de varios monarcas: en 569 Leovigildo logra la unificación política, contuvo a los francos, replegó a los vascones y expulsó a los suevos. La unificación religiosa llegó con Recaredo (589) al convertirse al catolicismo, y la unificación jurídica con Recesvinto que promulgó el Fuero Juzgo (654).
La monarquía electiva y dependiente del apoyo de nobleza e Iglesia, gobernaba con dos instituciones: el Oficio Palatino (magnates que auxiliaban en tareas de gobierno), y el Aula Regia (colaboradores y alta nobleza) asamblea consultiva que asesoraba al rey en asuntos políticos, militares y en la elaboración de leyes. Los Concilios de Toledo, inicialmente asambleas eclesiásticas, pero con la conversión de Recaredo en el III los Concilios de Toledo adquieren una dimensión política, adquiriendo más poder la Iglesia, y la monarquía podrá nombrar obispos. Eran convocados y presididos por el rey, y en ellos se tomaban decisiones políticas y religiosas.

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