Consecuencias de la pérdida dental: Impacto en la estructura orofacial y salud bucodental

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Impacto de la pérdida dental en la estructura orofacial

Cuando un paciente pierde una pieza dental, se desencadena un proceso de colapso de la mordida debido a la ausencia de soporte, la pérdida de dientes antagonistas y la consecuente atrofia ósea. Este fenómeno provoca alteraciones significativas en diversas estructuras anatómicas.

Cambios en la fisiognomía y tejidos blandos

  • Fisiognomía: La piel del tercio inferior de la cara presenta arrugas marcadas, los labios se hunden, se acentúan los surcos nasogenianos y las arrugas periorales. El perfil labial se vuelve cóncavo y disminuye la dimensión vertical.
  • Mucosas: La mucosa masticatoria (encías y paladar duro) debe ser densa, resistente y gruesa para soportar las fuerzas de la prótesis. Tras la pérdida dental, la mucosa se atrofia, volviéndose más susceptible a irritaciones y traumatismos.

Alteraciones en los rebordes alveolares y huesos maxilares

  • Rebordes alveolares: Se produce una atrofia y reabsorción de la cresta. La reabsorción del reborde mandibular es mayor y más rápida que la del maxilar, afectando tanto la altura como la anchura.
  • Patrones de reabsorción: El reborde maxilar superior se reabsorbe de forma centrípeta (de fuera hacia dentro), mientras que el reborde mandibular lo hace de forma centrífuga (de dentro hacia fuera), resultando frecuentemente en una relación clase III.
  • Huesos maxilares: Pierden resistencia y calidad ósea, aumentando el riesgo de fracturas. La neumatización de los senos paranasales aumenta el tamaño interior del hueso, haciéndolo más frágil.

Efectos en la musculatura, sistema nervioso y ATM

  • Músculos faciales y masticatorios: Los músculos del tercio inferior se hunden por falta de soporte labial. La falta de masticación provoca atrofia muscular e hipofunción, reduciendo la fuerza de mordida.
  • Frenillos: Debido a la reabsorción del reborde, los frenillos se desplazan hacia una posición más baja, lo que limita la extensión de las prótesis.
  • Sistema nervioso periférico: Sufre una atrofia parcial, disminuyendo la capacidad de respuesta ante estímulos y ralentizando la respuesta muscular.
  • ATM (Articulación Temporomandibular): Ocurre una remodelación por cambios en la oclusión, reduciendo el espacio entre las estructuras de la ATM, provocando osteólisis y fibrosis del disco articular.

Alteraciones en lengua y glándulas salivales

  • Lengua: Tiende a adelgazarse y atrofiarse, lo que puede producir escozor, dolor, mayor riesgo de lesiones e infecciones, además de afectar la estabilidad de la prótesis.
  • Glándulas salivales: Sufren degeneración grasa, disminuyendo la cantidad y calidad de la secreción salival. La glándula más afectada es la parótida, lo que deriva en xerostomía (sensación de ardor y sequedad).

Consecuencias clínicas: Estas alteraciones provocan un aumento en el riesgo de infecciones, una peor retención de las prótesis, mayor incomodidad para el paciente y una mayor incidencia de lesiones orales.

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