Consolidación del Estado Argentino: El Camino hacia la Organización Nacional

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El Ascenso de Rosas y el Federalismo Porteño

En 1828 ocurrió un acontecimiento fundamental: el asesinato de Dorrego, gobernador federal de Buenos Aires. Dorrego era un dirigente federal y su ejecución profundizó la inestabilidad política de Buenos Aires. El responsable de su fusilamiento fue Juan Lavalle, quien había realizado un golpe contra Dorrego. La situación empeoró en 1829. En la campaña bonaerense se produjo una rebelión de las masas rurales, motivada por el descontento ante las duras condiciones laborales, el temor al servicio militar y las consecuencias de la expansión ganadera. A esto se sumaba el rechazo al golpe de Lavalle.

En ese contexto apareció Juan Manuel de Rosas, un importante estanciero y comandante de milicias rurales identificado con el federalismo porteño. Rosas consiguió apoyo de sectores muy diferentes: por un lado, estancieros y comerciantes exportadores; por otro, gauchos, peones, artesanos, sirvientes, vendedores ambulantes y esclavos. Rosas se presentó ante los sectores poderosos como alguien capaz de garantizar el orden, pero también logró aparecer ante los sectores populares como un defensor frente a los conflictos de la campaña.

El Primer Gobierno de Rosas (1829-1832)

Las fuerzas de Rosas, junto con las de Estanislao López, gobernador de Santa Fe, derrotaron a Lavalle. Finalmente, en 1829, Rosas llegó a la gobernación de Buenos Aires. Recibió facultades extraordinarias, lo que significaba que, además del Poder Ejecutivo, podía ejercer funciones legislativas. El asesinato de Dorrego profundizó la guerra civil y la crisis política; en ese contexto creció la necesidad de una figura que pudiera recuperar el orden. Rosas aprovechó esa situación y se convirtió en el heredero y principal dirigente del federalismo popular porteño.

El primer gobierno de Rosas (1829-1832) estuvo marcado por la búsqueda del orden y la defensa del federalismo. Rosas estableció un sistema político con mucho poder concentrado en el gobernador. Utilizó las facultades extraordinarias para limitar la libertad de prensa y obligó a distintos sectores de la sociedad a utilizar el distintivo rojo punzó, símbolo del federalismo rosista. También realizó algunas obras destinadas a los sectores populares rurales, como escuelas, cementerios e iglesias.

Conflictos entre Unitarios y Federales

Mientras tanto, el país continuaba dividido entre diferentes grupos federales y unitarios. En el interior se formó la Liga Unitaria, dirigida por el general José María Paz. En su contra, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos formaron el Pacto Federal de 1831, al que posteriormente se sumó Corrientes. El objetivo era establecer una alianza federal política y militar. Las fuerzas federales derrotaron a la Liga Unitaria y Paz fue capturado. La derrota de la Liga permitió que el federalismo se impusiera en gran parte del territorio, pero aún faltaba lo más importante: la organización constitucional del país.

En 1832, cuando la guerra civil parecía haber terminado, la Sala de Representantes decidió no renovar las facultades extraordinarias de Rosas, considerando que habían sido otorgadas por una situación de emergencia que ya había finalizado. Rosas rechazó la reelección y su primer gobierno terminó en 1832. Sin embargo, Rosas no desapareció de la política. Después de dejar la gobernación, volvió a ser comandante de las milicias rurales y realizó, entre 1833 y 1834, una campaña militar hacia el sur.

El Segundo Gobierno de Rosas y la Confederación Argentina

En el interior continuaban los conflictos. Facundo Quiroga, caudillo de La Rioja y representante del poder federal del interior, es una figura fundamental que permite ver cómo no todos los federales tenían los mismos intereses. Rosas representaba al federalismo porteño, mientras que Quiroga representaba al federalismo del interior. Quiroga había enfrentado al general unitario Paz, quien lo derrotó en las batallas de La Tablada (1829) y Oncativo (1830).

El 16 de febrero de 1835, en Barranca Yaco, provincia de Córdoba, Quiroga fue asesinado por Santos Pérez. Al ser una de las figuras más importantes del federalismo del interior, su asesinato amenazaba con provocar una nueva guerra civil y generó una enorme crisis política. Además, su muerte fortaleció la idea entre los dirigentes porteños de que hacía falta un gobierno fuerte. Como consecuencia, Rosas volvió a convertirse en la figura política central.

La Suma del Poder Público

En 1835, Rosas volvió a ser gobernador de Buenos Aires y recibió nuevamente las facultades extraordinarias y la Suma del Poder Público. Él sostenía que todavía no debía crearse un régimen institucional que organizara definitivamente la nación. En 1835 se formó la Confederación Argentina, basada en el Pacto Federal de 1831. Las provincias mantuvieron sus gobiernos, pero Rosas adquirió una posición dominante porque estaba encargado de las relaciones exteriores, controlaba los ingresos aduaneros, comandaba los ejércitos federales y podía intervenir en las provincias cuando consideraba que peligraba la causa federal.

Rosas era federal, pero no quería todavía una Constitución Nacional ni un gobierno nacional institucionalizado. Su modelo mantenía la autonomía de las provincias, pero Buenos Aires tenía una posición dominante gracias a su poder económico y al control de la Aduana. Durante el segundo gobierno, los unitarios fueron perseguidos, pero también existieron conflictos con otros federales disidentes. El régimen utilizó mecanismos de control político y redes de informantes. El lema “Federación o Muerte” pasó a ser obligatorio en documentos estatales. También apareció La Mazorca, brazo armado relacionado con la Sociedad Popular Restauradora y con la persecución de opositores.

Oposición y Conflictos Internacionales

Entre los grupos que se enfrentaron a Rosas estuvieron los unitarios, algunos federales opositores y jóvenes intelectuales de la Generación de 1837, como Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi. También destacó Domingo Faustino Sarmiento, quien en 1845 publicó Facundo: Civilización y Barbarie, una obra fuertemente crítica del gobierno rosista. Para Sarmiento, Facundo Quiroga representaba la fuerza de la campaña y la barbarie, mientras que el general Paz representaba la ciudad, la disciplina militar y la civilización. Esto muestra que el principal conflicto era la discusión sobre qué modelo de país debía construirse.

Uno de los problemas más importantes del período era la Aduana de Buenos Aires. En 1835 se sancionó la Ley de Aduanas, que estableció medidas proteccionistas para limitar la entrada de determinados productos extranjeros. Esto favoreció algunas producciones locales, pero también provocó conflictos internacionales, especialmente con Francia. En 1838, Francia bloqueó el puerto de Buenos Aires. Una de las causas fue la Ley de Aduanas y otra fue la negativa de Rosas a firmar un tratado que otorgara privilegios a comerciantes franceses. La presión de comerciantes británicos perjudicados ayudó a que finalmente se negociara una salida y el bloqueo terminó en 1840. Este conflicto fortaleció políticamente a Rosas, quien pudo presentarse como un defensor de la soberanía frente a una potencia extranjera.

La Vuelta de Obligado

En 1843, Rosas intervino con mayor fuerza en la política uruguaya apoyando a Manuel Oribe. Los comerciantes ingleses y franceses se vieron perjudicados y sus gobiernos intervinieron. En 1845, Inglaterra y Francia bloquearon Buenos Aires y ocuparon la isla Martín García. Querían conseguir la libre navegación de los ríos y obligar a Rosas a levantar el sitio de Montevideo. La flota anglo-francesa intentó remontar el río Paraná para comerciar con los puertos interiores. Rosas ordenó a Lucio Mansilla cerrarles el paso, lo que dio lugar a la Batalla de la Vuelta de Obligado a finales de 1845. El conflicto terminó siendo políticamente favorable a Rosas: Gran Bretaña levantó el bloqueo en 1847 y Francia lo hizo en 1848.

La Caída de Rosas y la Organización Nacional

Rosas mantenía un régimen autoritario y perseguía opositores mientras fortalecía su imagen como defensor de la soberanía. Sin embargo, existía un problema persistente: Buenos Aires continuaba controlando la Aduana y los recursos económicos, mientras otras provincias, especialmente las del Litoral, reclamaban mayor libertad comercial y una organización nacional. El principal dirigente que terminó enfrentándose a Rosas fue Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos.

Urquiza era federal, pero entendía que era necesario avanzar hacia una organización constitucional que respetara las autonomías provinciales. Rosas, en cambio, se negaba a convocar un Congreso. El conflicto enfrentaba a Buenos Aires contra las provincias, al federalismo porteño contra el federalismo del Litoral, y la disputa sobre cómo se organizaría el Estado nacional. Urquiza formó una amplia coalición integrada por opositores a Rosas y, en 1852, lo derrotó en la Batalla de Caseros. Rosas abandonó el poder y se exilió, dando comienzo a una nueva etapa.

La Constitución de 1853

Después de Caseros, Urquiza intentó organizar el país. El 31 de mayo de 1852 se firmó el Acuerdo de San Nicolás, cuyo objetivo era convocar un Congreso Constituyente. El acuerdo establecía:

  • El principio federal.
  • La libre navegación de los ríos.
  • La libertad de comercio.
  • La distribución proporcional de las rentas nacionales.

También designaba a Urquiza como Director Provisorio de la Confederación. Pero Buenos Aires se opuso porque el acuerdo reducía sus privilegios y otorgaba mucho poder a Urquiza. El 11 de septiembre de 1852, Buenos Aires realizó una revolución y volvió a declararse autónoma bajo el liderazgo de Valentín Alsina. Argentina quedó dividida en dos:

  1. Confederación Argentina: Trece provincias con gobierno en Paraná.
  2. Estado de Buenos Aires: Con gobierno propio.

A pesar de la ausencia de Buenos Aires, el Congreso Constituyente se reunió en Santa Fe. Uno de los principales antecedentes fue el texto de Alberdi: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. La Constitución Nacional fue sancionada el 1.º de mayo de 1853 y jurada el 9 de julio por todas las provincias excepto Buenos Aires. Estableció un sistema representativo, republicano y federal.

La Unificación Nacional: De Pavón a las Presidencias Históricas

Entre 1853 y 1861 coexistieron dos organizaciones políticas. En la Batalla de Cepeda (1859), Buenos Aires y la Confederación volvieron a enfrentarse debido a una guerra económica. La Confederación, liderada por Urquiza, derrotó a las fuerzas de Bartolomé Mitre. Se firmó un pacto por el cual Buenos Aires aceptaba incorporarse a la Confederación tras proponer reformas a la Constitución.

Sin embargo, el 17 de septiembre de 1861, las fuerzas se enfrentaron nuevamente en la Batalla de Pavón. Aunque Urquiza tenía superioridad numérica, retiró sus tropas y Buenos Aires, bajo el mando de Mitre, logró imponer su predominio. Así se consolidó Buenos Aires en el proceso de unificación nacional. En 1862, Mitre fue elegido presidente.

La Presidencia de Bartolomé Mitre (1862-1868)

Mitre recibió un país con Constitución pero que necesitaba consolidar un verdadero Estado nacional. Durante su gobierno aumentó la centralización del poder: se organizó la Corte Suprema, se impulsó el Código Civil y se crearon colegios nacionales. Este proceso no fue pacífico; el gobierno utilizó la fuerza para subordinar a las provincias, enfrentando levantamientos como el de Ángel Vicente “El Chacho” Peñaloza en 1863.

Durante su mandato comenzó la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay). El conflicto duró cinco años, generó un enorme costo económico y humano, y produjo rechazo interno, provocando levantamientos en el interior del país. La guerra terminó en 1870, durante el gobierno de Sarmiento, dejando a Paraguay devastado.

La Presidencia de Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874)

Sarmiento defendía la idea de modernizar la Argentina mediante la educación, las comunicaciones y el desarrollo económico. Durante su gestión:

  • Se fundaron alrededor de 800 escuelas.
  • Se crearon la Escuela Naval y el Colegio Militar.
  • Se impulsaron cables telegráficos y la modernización del correo.
  • Se extendieron los ferrocarriles en forma de abanico hacia el puerto de Buenos Aires.

La Presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880)

Avellaneda asumió tras derrotar a Mitre en las elecciones. Enfrentó una fuerte crisis económica y tomó medidas de austeridad, como la reducción de salarios y despidos públicos. En 1876 impulsó la Ley de Inmigración (Ley Avellaneda) para atraer trabajadores europeos.

Un proceso fundamental de su gobierno fue la Campaña del “Desierto”. El Estado buscaba consolidar sus fronteras y extender el territorio, además de resolver conflictos territoriales con Chile. Tras la muerte de Adolfo Alsina, Julio Argentino Roca aplicó una estrategia ofensiva entre 1878 y 1879. El resultado fue la incorporación de millones de hectáreas, pero con consecuencias graves para los pueblos indígenas, incluyendo muertes y desplazamientos.

La Federalización de Buenos Aires

En 1880, el conflicto por la capitalidad volvió a estallar. Por un lado, el gobierno nacional quería federalizar Buenos Aires; por otro, el gobernador Carlos Tejedor defendía la autonomía provincial. La candidatura presidencial de Roca frente a Tejedor llevó a un enfrentamiento armado. Finalmente, las fuerzas nacionales triunfaron y el Congreso Nacional decidió federalizar la ciudad. Buenos Aires se convirtió oficialmente en la capital de la República Argentina, cerrando así un largo período de guerras civiles y organización nacional.

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