La consolidación del poder en el bando sublevado durante la Guerra Civil
La consolidación del bloque sublevado
La insurrección militar utilizó el ejército como el eje vertebrador de las operaciones militares y de la configuración de un nuevo Estado, cuya característica más destacada fue la concentración del poder político y militar en la persona del general Franco. Éste llevó a cabo la unificación política de falangistas y carlistas, y dio un sustrato ideológico al nuevo régimen, que fue adoptando progresivamente rasgos definidores del autoritarismo fascista.
Alzamiento y organización del poder político
El ejército era la única institución capaz de establecer el embrión de un nuevo Estado. Se creó una dirección unificada que se convirtió en una Junta de Defensa Nacional, constituida en Burgos el 24 de julio, presidida por el general Cabanellas e integrada por militares entre los que destacaban Mola, Franco y Queipo de Llano.
- Prohibición: Se prohibieron todos los partidos del Frente Popular y las actividades políticas y sindicales de cualquier signo ideológico.
- Reformas: Asimismo, se suprimió la reforma agraria.
En octubre, Franco fue nombrado Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire, y jefe del gobierno y del Estado. Poco después, comenzó a ser llamado caudillo de España y fue concentrando más poder en sus manos.
Las organizaciones políticas que apoyaban la sublevación (monárquicos alfonsinos, la CEDA, carlistas y falangistas) no habían renunciado a sus programas políticos. Franco, carente de un proyecto político concreto, veía en esta pluralidad un peligro que obstaculizaba su acumulación de poder. Decretó el 19 de abril de 1937 la unificación bajo su dirección de falangistas y tradicionalistas. Este partido recogía los principios esenciales de la Falange y ponía las bases de un Estado totalitario.
En septiembre de 1936, la jerarquía eclesiástica publicó una pastoral dirigida a los obispos del mundo, reafirmando el apoyo de la Iglesia al alzamiento militar, justificándolo como una cruzada para erradicar la revolución comunista. Se reforzó así la identificación del bloque sublevado con la Iglesia, dando origen al nacionalcatolicismo como fundamento ideológico del nuevo régimen.