Constitución Española de 1876: Clave del Sistema Político de la Restauración
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Constitución de 1876
Ideas Principales
La Constitución de 1876 sentó las bases del sistema político de la Restauración, buscando la estabilidad del liberalismo español del siglo XIX. Teóricamente, intentaba conciliar las diferentes corrientes liberales, con un carácter moderado, pero incorporando aspectos de la Constitución de 1869, como una amplia declaración de derechos, que a menudo, los gobiernos de la época no respetaron.
En la práctica, predominaron los aspectos conservadores. Aunque existía una división de poderes, los principios constitucionales se basaban en el centralismo, la soberanía compartida y el bicameralismo, donde el Senado tenía tanta importancia como el Congreso. Los senadores eran elegidos entre las clases altas. Además, la Constitución de 1876 otorgó una clara primacía a la Iglesia Católica sobre otras confesiones religiosas. El sufragio se reguló de forma ambigua, permitiendo la coexistencia del sufragio censitario y el universal, que no se implantó definitivamente hasta 1890.
Contexto Histórico
La Constitución de 1876 rigió durante la Restauración en España, abarcando los reinados de Alfonso XII, la Regencia de María Cristina y gran parte del reinado de Alfonso XIII, hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923. Este periodo se caracterizó por la corrupción electoral, con la alternancia pactada entre el partido conservador y el liberal, al margen de la voluntad popular. Este fraude sistemático fue posible gracias al control caciquil del voto rural, predominante en el país. El sistema de la Restauración benefició a las clases altas y perpetuó el atraso español respecto a Europa, evidenciado por la crisis de 1898. Esta crisis impulsó el Regeneracionismo, un movimiento intelectual, político y social que buscaba reformar el sistema.
Aclaraciones Adicionales
- La expresión se refiere a la Iglesia Católica, tradicionalmente vinculada al Estado español. Esta Constitución, en línea con el pensamiento conservador liberal español, obligaba a financiar a la Iglesia.
- Eran senadores por derecho propio, una vez nombrados, no podían ser revocados. Esto indica el carácter conservador de la Constitución de 1876, ya que solían ser elegidos entre los estratos altos de la sociedad.