Corrientes y Autores Clave del Teatro Español a Principios del Siglo XX
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El teatro a principios del siglo XX
Durante el primer tercio del siglo XX, dos tendencias dominan la escena española: un teatro tradicional, triunfante por su carácter comercial, y un teatro innovador o vanguardista, con una elevada carga de crítica antiburguesa y rasgos marginales, dado que no abundaba en aquella España decrépita.
Teatro triunfante
El teatro triunfante está representado por tres líneas principales:
- Drama burgués: De tradición realista, liderado por Jacinto Benavente, quien acabó con el teatro grandilocuente del Romanticismo tardío. En sus obras, censura con escaso sentido crítico las costumbres y los pequeños vicios morales.
- Teatro poético en verso: Mezcla aspectos del Romanticismo y del modernismo. Es ideológicamente muy conservador y de carácter historicista, con autores como Eduardo Marquina y Francisco Villaespesa.
- Teatro cómico: Destacan los Hermanos Quintero, autores de un teatro sin pretensiones trascendentes, ambientado en Andalucía y caracterizado por el coloquialismo, la vivacidad y el humorismo. Asimismo, destaca Carlos Arniches, creador de la «tragedia grotesca», una mezcla de comedia risueña y drama sensiblero (La señorita de Trevélez, 1916).
Teatro innovador
El teatro innovador presenta una tendencia a la ensoñación poética y el lirismo. Destacan Valle-Inclán y Federico García Lorca como los dramaturgos más relevantes del siglo. No obstante, también son figuras fundamentales Miguel de Unamuno, Jacinto Grau, Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura.
El Esperpento
El esperpento es un género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, dramaturgo y novelista de la Generación del 98. Este género presenta una visión deformada y grotesca de la realidad con el fin de criticar o satirizar, marcando una ruptura con el realismo burgués y un giro importante en la evolución del teatro contemporáneo.
Valle-Inclán comparó esta estética con el reflejo en un espejo cóncavo. Sus características principales son:
- Degradación, animalización o cosificación de los personajes.
- Presentación de lo normal como algo extraordinario.
- Presencia constante de la muerte.
- Empleo excesivo de contrastes.
Luces de bohemia (1920) es la primera obra teatral de Valle-Inclán que recibe el marbete de «esperpento».
Federico García Lorca
Federico García Lorca nació en Fuentevaqueros (Granada) en 1898. Fue uno de los más grandes poetas y dramaturgos de la primera mitad del siglo XX. Su trayectoria se divide en dos etapas:
- Etapa poética: Su rasgo característico fue la identificación con lo popular, alcanzando su plena madurez con el Romancero gitano. Tras este éxito, viajó a Nueva York en 1929 y escribió Poeta en Nueva York, publicado posteriormente en 1940.
- Etapa teatral: Tras su paso por Nueva York, se dedicó principalmente al teatro.
A su vuelta a España, fue nombrado director de La Barraca, compañía universitaria de teatro, con el objetivo de acercar el arte al pueblo. En su labor teatral, Lorca emplea rasgos líricos, míticos y simbólicos, recurriendo frecuentemente a la canción. En su obra, lo visual es tan importante como lo lingüístico y predomina siempre el dramatismo.
Entre todas sus piezas destaca La casa de Bernarda Alba (1936), considerada su obra maestra. Fue también su última creación, ya que ese mismo año, al estallar la Guerra Civil, fue detenido por las fuerzas franquistas y fusilado diez días más tarde.
Valle-Inclán: Trayectoria y Estilo
Valle-Inclán es uno de los autores más controvertidos, rigurosos, extravagantes y geniales de la literatura española. Se inició en el Modernismo con la serie de las Sonatas y continuó, en una etapa intermedia, con las Comedias bárbaras.
Su producción se clasifica en varios ciclos:
- Ciclo del mito: Divinas palabras.
- Ciclo de la farsa: La marquesa Rosalinda.
- Ciclo del esperpento: La gala de los difuntos.
Para el autor, España es una deformación grotesca de la civilización europea. Consideraba que la tragedia era un género demasiado noble para recoger aquel ambiente, por lo que afirmó: «el sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada»; ese es el fundamento del esperpento.