La Crisis de 1808 y el Estallido de la Guerra de Independencia Española

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Crisis de 1808: El Estallido de la Guerra

Crisis de la Monarquía

La crisis de la monarquía española a principios del siglo XIX fue un factor determinante en el estallido de la Guerra de Independencia. La quiebra de la autoridad real, las dificultades para resolver los problemas del país y la incapacidad del gobierno para hacer frente a la situación condujeron a una profunda crítica por parte de gran parte de la sociedad. Este descontento se dirigió primero contra Manuel Godoy, ministro y hombre de confianza de Carlos IV, y después contra el propio rey.

Diversos sectores sociales mostraron su descontento con la situación. Los privilegiados, por un lado, se oponían a la voluntad de Godoy de fortalecer la autoridad real y a las medidas fiscales que cuestionaban sus derechos, como los impuestos y la desamortización. Por otro lado, algunos escritores y políticos difundían clandestinamente ideas próximas a las de los revolucionarios franceses. A esto se sumaban los grupos populares, que protagonizaban motines y conflictos agrarios.

Pérdida de Credibilidad y Conspiración de El Escorial

A comienzos del siglo XIX, la monarquía española estaba inmersa en un proceso de pérdida de credibilidad. Incapaz de defender el territorio nacional, derrotada en varias guerras, con la hacienda saneada y sin acometer las reformas necesarias, la Corona se enfrentaba a una creciente oposición. En este contexto, entre los privilegiados se impuso la idea de que la solución a los problemas pasaba por la eliminación de Godoy, la abdicación de Carlos IV y la entronización de su hijo Fernando.

En 1807 se produjo la Conspiración de El Escorial, una conspiración palaciega que fracasó en su intento de derrocar a Godoy. Sin embargo, este acontecimiento puso de manifiesto la debilidad de la monarquía y la creciente influencia de Napoleón Bonaparte en España. Ese mismo año, España firmó el Tratado de Fontainebleau con Francia, que preveía el reparto de Portugal, aliado de Inglaterra, entre ambas potencias. El tratado también contemplaba la creación de un principado para Godoy y autorizaba la entrada de ejércitos napoleónicos en España para la invasión de Portugal.

Motín de Aranjuez y Abdicaciones de Bayona

El 18 de marzo de 1808 estalló el Motín de Aranjuez, instigado por la nobleza palaciega y el clero, aunque con participación popular. El motín obligó a Carlos IV a abdicar en favor de su hijo Fernando. Carlos IV, sin embargo, escribió a Napoleón para informarle de los acontecimientos y reclamar su ayuda para recuperar el trono.

Napoleón, consciente de la debilidad, corrupción e incapacidad de la monarquía española, decidió aprovechar la situación para invadir España, ocupar el trono y anexionar el país a su imperio. Convocó a Carlos IV y Fernando VII a Bayona, donde, con habilidad, consiguió que ambos abdicaran en lo que se conoce como las Abdicaciones de Bayona, el 5 de mayo de 1808. Acto seguido, nombró rey de España a su hermano José Bonaparte y convocó Cortes para ratificar el nombramiento y aprobar una constitución que acabara con el Antiguo Régimen.

Oposición a José I y Estallido de la Guerra

José I Bonaparte puso en marcha un ambicioso programa reformista que incluía la abolición del régimen señorial y la desamortización de tierras eclesiásticas. Sin embargo, no contó con el apoyo popular. Gran parte de los españoles consideraba el nuevo gobierno ilegítimo, extranjero y sustentado por el ejército de Napoleón, que no dudó en conquistar España y actuar con violencia contra el pueblo español.

Guerra de Independencia (1808-1814)

Estallido de la Guerra y Formación de Juntas

El 2 de mayo de 1808, cuando los infantes Francisco de Paula y María Luisa se preparaban para partir de Madrid a Bayona, la población civil intentó evitar la salida de los últimos miembros de la familia real hacia Francia. La revuelta fue duramente reprimida por el general francés Murat, pero los sucesos, de dimensión popular, se generalizaron en una cadena de levantamientos contra los franceses por toda España a lo largo de 1808. Este levantamiento popular marcó el inicio de la Guerra de Independencia Española.

Ante la invasión francesa y la ausencia de un gobierno legítimo, se formaron juntas locales y provinciales que asumieron el poder en nombre de Fernando VII. Estas juntas organizaron la resistencia contra los franceses y sentaron las bases para la creación de un gobierno nacional que dirigiera la guerra.

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