Crisis de 1898: Fin del Imperio Español y Guerra con Estados Unidos
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Las Guerras de Cuba, el Conflicto con Estados Unidos y la Crisis de 1898
El desastre del 98 marca el comienzo de la crisis de la Restauración y la confirmación de que España era una potencia de segundo orden.
Antecedentes: De la Paz de Zanjón a la Insurrección
Tras el final de la Guerra Larga (1868-1878), la Paz de Zanjón prometió autonomía a los cubanos, pero solo se consiguió la abolición de la esclavitud. Al año siguiente estalló otra breve insurrección, la Guerra Chiquita (1879-1880), fácilmente ganada. En 1892, José Martí funda el Partido Revolucionario Cubano (independentista), mientras que en Filipinas, José Rizal crea la Liga Filipina.
Estallido de la Insurrección Cubana (1895)
En 1895 estalla la insurrección separatista en Cuba con el Grito de Baire, impulsado por José Martí y los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo. Las causas de la insurrección no son solo políticas, sino también económicas y comerciales (exportaciones). También influyen las ansias expansionistas de EE.UU.
Desarrollo del Conflicto: De Martínez Campos a Weyler
Cuando estalla el conflicto, se envía al general Martínez Campos para sofocarlo, quien comprendió que la represión militar no podría solucionar el conflicto. Presentó su dimisión y fue sustituido en 1896 por el general Valeriano Weyler, que impuso su línea dura y represiva.
Su plan consistía en dividir en tres el territorio de la isla por medio de trochas. Con la muerte de Maceo en 1896, la guerra estaba aparentemente casi controlada por España, pero en 1897, Cánovas será asesinado (cambio a gobierno de Sagasta), y en EE.UU. se dará la victoria del republicano McKinley (partidario de la intervención americana en Cuba).
Intervención Estadounidense y Guerra
Sagasta sustituyó a Weyler por Ramón Blanco e intentó conceder una amplia autonomía a los cubanos, pero ya era demasiado tarde. EE.UU. ofreció 300 millones de dólares para comprar la isla y, ante la negativa española, aprovecharon el "sospechoso" hundimiento de su acorazado Maine (febrero de 1898) en La Habana para declarar la guerra abierta a España.
La Revuelta en Filipinas
A esta revuelta se unió la de Filipinas en 1896, encabezada por Emilio Aguinaldo. El general Polavieja la reprime duramente (ejecución de José Rizal). Le sustituye Fernando Primo de Rivera, quien busca la negociación con los insurrectos. Sin embargo, el estallido de la guerra con EE.UU. hizo que los estadounidenses intervinieran en el archipiélago filipino (batalla de Cavite en mayo de 1898, ocupación de Manila en agosto).
La Guerra Hispano-Estadounidense y la Paz de París
La guerra en Cuba, que apenas duró meses, enfrentó la pujanza económica y militar americana contra un viejo y mal dotado ejército español. Después de las derrotas de Cavite y Manila en Filipinas, y de Santiago en Cuba, se firmará la Paz de París en diciembre de 1898.
España pierde así sus últimos territorios de ultramar y renuncia a Cuba (independiente), y cede Puerto Rico, Guam y Filipinas a Estados Unidos a cambio de una indemnización de 20 millones de dólares. Más tarde, en junio de 1899, se venderán las Carolinas, las Marianas y las Palau a Alemania.
Consecuencias: El Regeneracionismo y la Generación del 98
Este desastre, esta crisis de 1898, más que política o económica, fue una crisis moral e ideológica, tan profunda y amplia que hizo tambalearse al sistema de la Restauración. Desde entonces, los nacionalismos empiezan a expandirse, el movimiento obrero y el republicanismo se radicalizan, comienza un renacimiento del militarismo y un creciente antimilitarismo popular. De la derrota surgirá una nueva idea, el Regeneracionismo, movimiento que hace responsable a la Restauración de todos los males de España. Su vertiente literaria será llamada Generación del 98, intelectuales que reflexionaron en torno al "problema de España".