La crisis de 1917 en España: Causas y consecuencias del colapso político

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La crisis de 1917: Un punto de inflexión en la Restauración

En 1917 se produjo la segunda gran crisis de este período. Esta crisis fue el resultado de tres conflictos fundamentales:

1. La crisis militar

Provocada por el malestar de los oficiales más jóvenes ante una ley militar que limitaba sus ascensos, surgió el nacimiento de las Juntas de Defensa, agrupaciones corporativas en defensa de los intereses de sus componentes. Los sucesivos gobiernos, débiles y temerosos ante una posible sublevación militar, las legalizaron y cedieron ante sus pretensiones.

2. La crisis política

La política anticonstitucional del gobierno conservador de Eduardo Dato hizo pensar a Cambó y a los diputados de la Lliga que era el momento de regenerar el sistema. Convocaron a los diputados a una Asamblea constituyente de nuevas Cortes en Barcelona, las cuales plantearon la reforma de la Constitución y el reconocimiento de la autonomía catalana. Ante esto, el gobierno ordenó al ejército disolver la Asamblea y ocupar militarmente Barcelona.

3. La crisis social

En el verano de 1917, la UGT y la CNT convocaron una huelga general ante la situación de miseria en el campo y la crisis económica en las ciudades. La huelga fue seguida de forma desigual en las zonas industriales y apenas tuvo repercusión en el ámbito rural. El ejército disolvió a los huelguistas con dureza.

Consecuencias y represión

Durante agosto de 1917, los miembros del comité de huelga, entre los que destacaban los futuros líderes socialistas Largo Caballero y Besteiro, fueron juzgados y condenados a cadena perpetua. Sin embargo, esto no impidió que en las elecciones de febrero de 1918 todos fueran elegidos diputados. El escándalo de mantener presos a diputados inviolables condujo finalmente a su excarcelación.

El resultado en cifras de la represión fue de 71 muertos, 156 heridos y unos dos mil detenidos. Como consecuencia, salieron reforzados tanto el papel del rey como el del ejército en la vida pública, consolidando la estrecha relación entre ambas instituciones. Asimismo, aumentó la desafección de amplias capas de la población (intelectuales, clase obrera y clases medias) frente a un sistema político que, desde finales del siglo XIX, venía recibiendo constantes críticas.

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