Crisis y Caída de la Segunda República Española: 1933-1936

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La Crisis del Gobierno Republicano-Socialista y las Elecciones de 1933

La represión del levantamiento de Casas Viejas provocó una grave crisis al gobierno republicano-socialista y Manuel Azaña presentó su dimisión. El presidente de la República, Alcalá Zamora, disolvió las Cortes y convocó nuevas elecciones. Las elecciones celebradas en noviembre de 1933, las primeras en que las mujeres pudieron votar, fueron ganadas por los partidos de derecha y del centro. Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, fue elegido presidente del gobierno con el apoyo de la CEDA.

El Bienio Conservador y el Aumento de la Tensión Social

El nuevo gobierno inició un proceso de desmantelamiento de la obra reformista anterior: paralizó las reformas agraria y militar, modificó la política religiosa, por lo que la Iglesia se acercó, y amnistió a los sublevados del golpe de Sanjurjo. Como consecuencia, las huelgas aumentaron y el paro también. Los sindicatos y partidos obreros alentaron la movilización social para que España no se inclinase por el fascismo, como pasaba en Italia, Alemania y Austria.

La Revolución de Octubre de 1934

El conflicto estalló en octubre de 1934, por una reforma del gobierno donde entraron tres ministros de la CEDA. La UGT convocó una huelga general que apenas tuvo seguimiento excepto en Asturias y Cataluña.

Asturias: La Revolución Social

En Asturias tuvo un carácter social. Mineros anarquistas, socialistas y comunistas ocuparon la cuenca minera y proclamaron la revolución social, que seguidamente sofocó el ejército y fue duramente reprimida.

Cataluña: La Proclamación del Estado Catalán

En Cataluña, donde la Generalitat era de izquierdas, Lluís Companys encabezó la insurrección y proclamó el Estado catalán dentro de la República Federal Española. La rebelión fue sofocada, no contó con el sindicalismo anarquista y se disolvió la Generalitat, se encarceló a su presidente y a otros líderes políticos y se suspendió el Estatuto de Autonomía.

Las Elecciones de 1936 y el Triunfo del Frente Popular

Se convocaron nuevas elecciones en febrero de 1936 por las desavenencias entre el Partido Radical y la CEDA, y los escándalos de corrupción de los radicales. La izquierda se agrupó en el Frente Popular con un programa con las reformas del primer bienio republicano, algunos dirigentes de la CNT lo apoyaron. La derecha acudió en diferentes coaliciones (cedistas, radicales, monárquicos y tradicionalistas), su programa se basaba en aumentar el viraje conservador del último bienio y modificar la Constitución. Las elecciones dieron la victoria al Frente Popular. En mayo, Manuel Azaña fue elegido presidente de la República y Santiago Casares Quiroga, jefe del gobierno.

El Regreso de las Reformas y la Escalada de Violencia

El gobierno de izquierdas reanudó el proceso reformista que estaba en desuso desde 1933. Se concedió una amnistía para los represaliados de la revuelta de 1934, se reanudó la reforma agraria y se alejó a los generales sospechosos del golpismo (Franco, Mola y Goded). Se reinstauró la Generalitat y se reinició el proceso autonómico en el País Vasco y Galicia, para la aprobación de sus respectivos estatutos.

La división entre derechas e izquierdas se vio en la calle, los más radicales de izquierda propugnaban la conveniencia de llevar a cabo una revolución social. La derecha extrema defendía la necesidad de poner fin al gobierno del Frente Popular, mientras una conspiración preparaba un golpe de Estado. Las tensiones desencadenaron un clima de enfrentamiento que provocó el asesinato del diputado de derechas José Calvo Sotelo, por la muerte de José Castillo (socialista). La violencia sirvió como ayuda a las fuerzas contrarias a la República para acelerar sus planes e interrumpir por las armas la reforma republicana.

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