La crisis de España en el 98 y el Regeneracionismo en El árbol de la ciencia

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Contexto Histórico y Orígenes del Regeneracionismo

A finales del siglo XIX, España vive una grave crisis general: el sistema político no funciona; se acrecientan los desfases sociales; comienzan a surgir los primeros conflictos sociales violentos… En los últimos años del siglo XIX, un grupo de intelectuales propugnó una serie de medidas concretas para solucionar los problemas del país: se trata de los regeneracionistas, como Joaquín Costa, que cifra los problemas del retraso español en la falta de un buen sistema educativo y en la pobreza, o como Francisco de los Ríos, impulsor de la Institución Libre de Enseñanza.

Esta situación crítica se agudiza con la independencia en 1898 de Cuba y Filipinas, últimas colonias españolas. Este desastre provoca cuantiosas pérdidas económicas y humanas. Surge entonces un grupo de escritores preocupados por los problemas del país: la Generación o Grupo del 98. Esta denominación fue una creación tardía de Azorín, plasmada en unos artículos de 1913.

Características de la Generación del 98

Estos autores tienen en común unas fechas de nacimiento cercanas, unas inquietudes literarias comunes, una relación personal; pero, sobre todo, sentían una desolación común por la situación de España tras el “desastre del 98”. Además, se interesan por temas recurrentes. Por último, comparten un lenguaje natural, sobrio y con una clara voluntad antirretórica.

El Árbol de la Ciencia y la Crítica Social

Todos estos elementos contextuales, temáticos y estilísticos se ven reflejados en la obra El árbol de la ciencia de Pío Baroja: la metáfora que definía a España como un país enfermo, instauró la necesidad de un movimiento regenerador al que se oponía el conservadurismo de las élites económicas, del ejército y de la iglesia. El atraso económico, el atraso educativo y el agotamiento político eran los síntomas más evidentes de tal enfermedad. Pío Baroja se sirve de esta novela para denunciar el problema económico y el carácter grosero y bárbaro de sus costumbres, la envidia, la insolidaridad y el cainismo.

El concepto de Baroja sobre la situación de la ciencia, la investigación y la cultura, así como el ambiente universitario con una sátira implacable contra el profesorado y el alumnado, queda recogido en la primera parte. Los miembros de la Generación del 98 mostraron una orientación europeísta.

Otros aspectos de crítica social hacen referencia a lo que él llama “lacras sociales”, la miseria social y moral, la falta de higiene o la prostitución, aspectos que se recogen cuando Hurtado es nombrado médico de higiene.

Preocupaciones Filosóficas y Existenciales

En cuanto a las preocupaciones más filosóficas, la literatura de los miembros de esta generación se convierte en una reflexión intelectual sobre los grandes temas que preocupaban al hombre. Entroncan con los maestros del irracionalismo y del subjetivismo europeos como Schopenhauer. Sobre estas cuestiones debaten Hurtado y su tío Iturrioz en la cuarta parte. El arte existencial del siglo XX refleja la angustia ante la vida y la desesperación ante el dolor y la muerte. El personaje principal de El árbol de la ciencia, Andrés, se muestra como prototipo de todas estas concepciones filosóficas.

Conclusión

En conclusión, esta novela es posiblemente una de las más representativas del momento histórico-social en que surgió, de las inquietudes compartidas por los miembros de la Generación del 98 y del estilo característico de su autor.

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