Crisis Española y Revolución en el Río de la Plata: De las Juntas a la Independencia (1806-1820)
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La Crisis Española y sus Repercusiones en América
La crisis de la monarquía española a principios del siglo XIX, desencadenada por la invasión napoleónica y el encarcelamiento de Fernando VII por Bonaparte, tuvo profundas repercusiones en América. En España, se formaron Juntas de Gobierno que se basaron en el principio de retroversión de la soberanía: al faltar el rey, el poder volvía al pueblo, quien designaba nuevas autoridades hasta el retorno del monarca. Estas Juntas se unieron para formar la Junta Central.
En 1809, la Junta Central sancionó un decreto crucial: los territorios americanos no eran colonias, sino reinos con representación del rey, a través de los virreyes. Este reconocimiento, aunque limitado, sentó un precedente importante para los futuros movimientos independentistas.
El Virreinato del Río de la Plata: Invasiones Inglesas y Agitación Política (1806-1810)
Las Invasiones Inglesas
En el contexto de las guerras napoleónicas y la búsqueda de nuevos mercados, Gran Bretaña invadió Buenos Aires en dos ocasiones:
- Primera Invasión Inglesa (1806): Las tropas británicas ocuparon Buenos Aires. El virrey Sobremonte huyó a Córdoba, dejando la ciudad en manos de la Audiencia y el Cabildo. Santiago de Liniers, con la ayuda de las milicias urbanas, lideró la reconquista de la ciudad.
- Segunda Invasión Inglesa (1807): Liniers fue inicialmente vencido, pero Martín de Álzaga, alcalde del Cabildo, convocó a vecinos y milicias, logrando la retirada de los ingleses.
Estos eventos fortalecieron el poder de las milicias locales y la figura de Liniers, quien asumió como virrey provisional.
La Revolución de Mayo
En 1809, Liniers fue reemplazado por Baltasar Hidalgo de Cisneros. La disolución de la Junta Central en España en 1810 generó un vacío de poder en el Virreinato del Río de la Plata. Se convocó a un Cabildo Abierto el 22 de mayo de 1810, que culminó con la formación de la Primera Junta, presidida por Cornelio Saavedra. Es importante destacar que este no fue un movimiento popular en su origen, sino que estuvo compuesto principalmente por criollos, comerciantes españoles y sacerdotes.
El 25 de mayo de 1810, se consumó la revolución: la Primera Junta asumió el gobierno y el virrey Cisneros renunció.
De la Primera Junta a la Asamblea del Año XIII (1810-1813)
- La Junta Grande: La Primera Junta incorporó diputados de las provincias, formando la Junta Grande.
- El Primer Triunvirato: Ante la licencia de Saavedra, el Cabildo de Buenos Aires creó el Triunvirato, integrado por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea. Una de sus primeras medidas fue expulsar a los diputados de la Banda Oriental (Uruguay).
- El Éxodo Jujeño: José Artigas lideró la resistencia oriental contra los españoles. Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte, ordenó a la población de Jujuy abandonar sus hogares para evitar el abastecimiento de las tropas realistas, en un evento conocido como el Éxodo Jujeño.
La Logia Lautaro, el Segundo Triunvirato y la Asamblea del Año XIII
En 1812, el Triunvirato encargó a José de San Martín la organización del Regimiento de Granaderos a Caballo. Paralelamente, se creó la Logia Lautaro, una sociedad secreta que buscaba la ruptura definitiva con España.
La Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica, descontentas con la inacción del Triunvirato, lo derrocaron y formaron el Segundo Triunvirato, con Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Su principal objetivo fue convocar a una asamblea en Buenos Aires para declarar la independencia y sancionar una Constitución.
La Asamblea del Año XIII (1813): Aunque no logró sus objetivos principales (la declaración de independencia y la sanción de una constitución), la Asamblea, compuesta por representantes de varias provincias y de la Banda Oriental, tomó medidas significativas:
- Prohibición del tráfico de esclavos.
- Libertad de vientres.
- Igualdad ante la ley.
- Adopción de un escudo y una marcha patriótica.
El Directorio y la Liga de los Pueblos Libres (1814-1815)
A partir de 1814, el gobierno quedó en manos de Gervasio Antonio de Posadas como Director Supremo, concentrando el poder ejecutivo en una sola persona (Directorio).
José Gervasio Artigas formó la Liga de los Pueblos Libres, una confederación de provincias que buscaba autonomía y se oponía al centralismo de Buenos Aires. Una de sus medidas más importantes fue la reforma agraria. Artigas se convirtió en el líder de esta confederación.
El Congreso de Tucumán y la Declaración de Independencia (1816)
En 1814, Napoleón fue derrotado y Fernando VII regresó al trono español. En 1815, las potencias vencedoras (Gran Bretaña, Rusia, Prusia y Austria) se reunieron en el Congreso de Viena y acordaron restituir a los reyes depuestos.
En América, en este contexto de restauración monárquica, el Director Supremo Posadas convocó a las provincias a enviar representantes a Tucumán. El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán proclamó la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Juan Martín de Pueyrredón fue designado como nuevo Director Supremo. Manuel Belgrano propuso una monarquía constitucional incaica como forma de gobierno.
La Constitución de 1819 y el Inicio de las Guerras Civiles (1820)
En 1819, se aprobó una Constitución de carácter centralista, que limitaba la autonomía de las provincias y otorgaba amplias atribuciones a Buenos Aires. Santa Fe y Entre Ríos, con el apoyo de Artigas, rechazaron esta constitución e invadieron Buenos Aires, provocando la renuncia del Director Supremo.
Artigas se vio obligado a exiliarse, marcando el fin de la Liga de los Pueblos Libres. Con estos eventos, en 1820, comienza la etapa de las guerras civiles en el territorio de las antiguas Provincias Unidas del Río de la Plata.