Crisis de los refugiados en Europa: Desafíos políticos y derechos humanos

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La crisis de los refugiados: Un desafío para los valores europeos

La situación actual, identificada como “crisis de los refugiados”, es, en realidad, la crisis de la Europa de los valores. No es solo una crisis humanitaria, sino también una crisis de derechos humanos, provocada por decisiones políticas. También supone una crisis de valores de las instituciones europeas, que deberían repensar su política exterior. Sus dirigentes no representan a las sociedades europeas. Frente a esa pasividad institucional, son las ONG quienes asisten a los recién llegados.

La impermeabilización de las fronteras

Se ha intentado impermeabilizar la frontera, en contra de los compromisos internacionales de los derechos humanos y del derecho de asilo; pero es imposible contener el horror producido por la guerra y la huida de la población ante la muerte, la represión y la vulneración sistemática de los derechos humanos.

La postura de España ante la acogida

En lo que se refiere a la postura de España, hasta el mes de septiembre de 2015, el Gobierno se mostró reticente a asumir la cuota de reubicación propuesta por la Comisión, mostrando su cara más insolidaria en las negociaciones, tanto con el resto de los países europeos como con las personas refugiadas. Mientras otros países, como Francia o Alemania, aceptaron e incluso reforzaron la propuesta de mínimos, España la rechazó, anunciando que acogería a menos personas refugiadas de las que le proponía la Comisión Europea.

El giro en el discurso gubernamental

Sin embargo, a principios de septiembre, el Gobierno español dio un giro en el discurso, mostrándose favorable a las propuestas de reubicación lanzadas por la Comisión, aunque sin acabar de concretar una cifra y evitando el debate de la obligatoriedad.

El papel de la sociedad civil

La presión de las organizaciones sociales y de la opinión pública, indignada ante la crisis humanitaria, ha tenido un efecto determinante en la evolución de la postura del Gobierno, que ha comenzado a dar pasos para organizar la acogida.

Reflexión final

Para mí es difícil posicionarme a favor o en contra de aumentar el cupo de refugiados cuando, en nuestro país, ni nos hemos acercado al número inicial al que nos comprometimos. Con que España decida, de una vez por todas, afrontar el problema y cumplir con sus compromisos iniciales, me daría por contenta. Sería entonces cuando podría valorar si sería apropiado o no acoger a más refugiados.

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