Crisis y Republicanismo en España (1872): Auge del Movimiento Obrero y la I Internacional

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Crisis Gubernamental y Auge del Republicanismo (1872)

Para 1872, España se encontraba sumida en una serie de crisis gubernamentales, caracterizadas por una marcada inestabilidad política. Los partidos liberales experimentaban fracturas internas, lo que propició el ascenso del republicanismo. Además, se intensificaron los problemas derivados de la Revolución de 1868: la Guerra de Cuba, la Guerra Carlista y el creciente movimiento obrero, factores que agravaron la crisis y precipitaron el fin del reinado de Amadeo I.

El Carlismo y las Sublevaciones Republicanas

El Carlismo representó un serio desafío. Aunque el general Serrano logró una victoria sobre los carlistas en Oroquieta, que condujo a la firma del Convenio de Amorebieta, el conflicto se reavivaría posteriormente. Paralelamente, desde 1868, se sucedieron sublevaciones republicanas en ciudades como Cádiz, Jerez y Málaga, minando la imagen del republicanismo. A esto se sumó la incapacidad de Pi i Margall para controlar a las masas revolucionarias. A pesar de ser reelegido en la primera asamblea popular, se evidenciaron las divisiones entre los republicanos federales y unitarios.

El Movimiento Obrero y la I Internacional

El movimiento obrero se unió a la causa republicana. Los primeros contactos con la I Internacional (AIT) se establecieron a través de asociaciones obreras catalanas que asistieron al Congreso de Bruselas en 1868, aunque estos contactos iniciales fueron esporádicos.

La Alianza para la Democracia Socialista y la Influencia de Bakunin

La consolidación de los lazos entre la I Internacional y el movimiento obrero español se produjo con la Alianza para la Democracia Socialista. Esta organización, surgida en 1868 durante el segundo Congreso para la Paz y la Libertad, tenía un carácter republicano, pacifista (ante la inminente guerra franco-prusiana) y librepensador, aunque no era estrictamente obrera ni socialista. Tanto la I Internacional como la Liga para la Paz y la Libertad compartían un ideario antibelicista, instando a los trabajadores a no apoyar la guerra entre el Imperio Francés y el Káiser alemán.

Tras la Revolución de 1868 en España, Giuseppe Fanelli, enviado de Bakunin, llegó para difundir los principios de la Internacional. Estableció contacto con los primeros núcleos del movimiento obrero en Madrid y, en enero de 1869, fundó el primer núcleo español de la AIT. En Barcelona se creó otro grupo. Fanelli aprovechó la confusión de los trabajadores españoles para vincular la Liga de la Paz con la AIT.

El Congreso de Basilea y la Ruptura Marx-Bakunin

La ruptura entre las facciones lideradas por Bakunin y Marx/Engels se materializó en el Cuarto Congreso de la Internacional, celebrado en Basilea. En el Primer Congreso Obrero español, que tuvo lugar en Barcelona, triunfaron los principios bakuninistas de pacifismo y apoliticismo, que implicaban el rechazo a las instituciones burguesas. Estos principios fueron ratificados en Valencia en 1871.

La Comuna de París y la Reacción en España

La expansión de la Internacional en España se vio obstaculizada por los acontecimientos de la Comuna de París. El gobierno español intentó evitar que se replicara la situación francesa. Las Cortes españolas declararon inconstitucional a la Internacional, aunque esta decisión fue revocada por el Tribunal Supremo, que amparándose en el derecho de asociación, la declaró legal. La debilidad del gobierno de la época impidió una política represiva efectiva contra los "comuneros" españoles.

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