La Crisis del Sexenio Democrático (1868-1874): De la Revolución a la Primera República
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El Sexenio Democrático (1868-1874): Inestabilidad y Revolución
El Sexenio Democrático (1868-1874) se caracterizó por la inestabilidad política y la división entre los grupos que impulsaron la Revolución Gloriosa de 1868. La sublevación, justificada por el Manifiesto de España con honra, buscaba poner fin al reinado de Isabel II, quien huyó a Francia tras la derrota del ejército isabelino en la batalla de Alcolea. Cumpliendo lo acordado en el Pacto de Ostende, se formó un Gobierno Provisional presidido por Serrano, con progresistas, unionistas y demócratas, y se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino.
1. Gobierno Provisional y Regencia de Serrano (1868-1871)
Tras la aprobación de la Constitución, Serrano fue nombrado regente y Prim asumió la presidencia del gobierno. El principal objetivo fue buscar un rey para la nueva monarquía democrática. Tras valorar varias candidaturas, las Cortes eligieron en 1870 a Amadeo de Saboya, con 191 votos a favor frente a un bloque republicano y carlista. Su elección representaba una monarquía constitucional ajena a los Borbones y buscaba consolidar la estabilidad política tras el cambio dinástico.
2. Reinado de Amadeo I (1871-1873)
Amadeo I intentó implantar un régimen monárquico democrático, pero se enfrentó a graves dificultades desde el inicio. El mismo día de su llegada fue asesinado Prim, su principal apoyo político. A esto se sumaron:
- La insurrección en Cuba, provocada por tensiones económicas y políticas.
- La Tercera Guerra Carlista (1872-1876), promovida por Carlos VII aprovechando el rechazo al nuevo rey.
- La división del liberalismo, con la oposición de Cánovas, parte del ejército y la Iglesia.
- El crecimiento del republicanismo y del movimiento obrero, con la aparición del Partido Republicano Federal y la Federación Regional Española (1870).
Aislado y con poco apoyo social y político, Amadeo I abdicó en febrero de 1873, dejando un vacío de poder que daría paso a la Primera República.
3. Primera República (1873-1874)
Las Cortes proclamaron la Primera República como solución ante el vacío de poder y eligieron presidente a Figueras. Los republicanos eran minoritarios, estaban divididos entre federales y unitarios, y carecían de experiencia de gobierno. Tuvieron que afrontar simultáneamente la guerra carlista, la guerra de Cuba, el descontento social y el aislamiento diplomático (solo EE. UU. y Suiza reconocieron al nuevo Estado).
La Crisis del Cantonalismo
Tras la dimisión de Figueras, las Cortes eligieron a Pi y Margall, que inició la redacción de una constitución federal. Sin embargo, la lentitud del proceso y la presión de los republicanos más radicales provocaron el estallido del cantonalismo en 1873, con sublevaciones en Levante y Andalucía. Los cantones aspiraban a una república federal construida “de abajo arriba”. El movimiento fue reprimido por el ejército, aunque el Cantón de Cartagena resistió durante meses. El cantonalismo alejó a la burguesía y consolidó la imagen de caos asociada a la República.
El Fin de la Experiencia Republicana
Pi y Margall dimitió y fue sustituido por Nicolás, que renunció por negarse a firmar penas de muerte. Fue reemplazado por Emilio Castelar, que reforzó el poder ejecutivo, paralizó reformas y buscó restaurar el orden. Sin embargo, en enero de 1874, un golpe de Estado del general Pavía disolvió las Cortes y puso fin a la experiencia republicana.
Serrano asumió un poder autoritario para mantener el orden, mientras Cánovas del Castillo preparaba la restauración borbónica. Finalmente, el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto (1874) proclamó rey a Alfonso XII, iniciando la Restauración.