Crónica de una muerte anunciada: estructura, realismo mágico y prospectivismo en García Márquez

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La obra literaria de la segunda mitad del siglo XX que es leída como Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. García Márquez, escritor colombiano, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982. Es autor de una gran serie de novelas asociadas a la nueva narrativa hispanoamericana que se conoce como realismo mágico o maravilloso.

La tendencia de esta narrativa está en la nueva percepción de lo real, que parte del surrealismo y de la novela y el cuento de Jorge Luis Borges. La novela así construida tiene elementos fantásticos, irracionales e inexplicables.

García Márquez y el boom latinoamericano

García Márquez es autor de una de las obras cumbres de la narrativa escrita en español, Cien años de soledad, que supuso un éxito de crítica y de lectores y el inicio de la enorme influencia de la narrativa hispanoamericana que se dio en llamar «el boom». En Cien años de soledad García Márquez juega con tiempos y espacios irreales, con personajes míticos y fantásticos, en un mundo en el que se busca el amor, la crueldad y la imaginación.

Otras obras importantes de este autor son El amor en los tiempos del cólera y El general en su laberinto.

Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada fue publicada en 1981 y constituye un ejemplo perfecto de las innovaciones de la novela del siglo XX y, en concreto, de las de la literatura del boom, caracterizada por la compleja estructura de la obra, que se sostiene en la alteración del orden lineal de la narración, ya que la historia comienza por el final.

En la atrevida prolepsis, se nos cuenta al inicio la muerte de Santiago Nasar, asesinado por los hermanos Vicario para vengar el honor de su hermana. Cada secuencia narrativa nos va ofreciendo, cíclicamente, los antecedentes del crimen desde muy diversas perspectivas.

La obra, a diferencia de otras novelas del autor como Cien años de soledad, no resulta tan representativa del llamado realismo mágico, ya que en ella no encontramos una presencia clara de elementos fantásticos. No obstante, la propia estructura de la obra hace que el lector tenga la sensación de que Nasar está marcado por un destino del que no puede escapar, ya que se acumulan las casualidades que impiden que el protagonista se constituya de la suerte que lo espera. Existen, además, una serie de elementos que, sin ser claramente sobrenaturales, admiten una interpretación no realista. Por ejemplo, la visión que tiene Divina Flor de Nasar entrando en la casa y que le hace creer que ya está salvo, el sueño de la víctima que parece un presagio de su muerte, o el hecho de que en las primeras cuchilladas no brote ni una gota de sangre. De esta manera, García Márquez logra un clima desasosegante, en el que la realidad cotidiana se ve envuelta en una atmósfera de misterio.

Un prospectivismo múltiple

Los propios acontecimientos se cuentan y son protagonizados por personajes diferentes, con un perspectivismo múltiple excepcional. Vemos los hechos que rodean el episodio central en un contrapunto de eventos que podrían haber dado al traste con la intención de los asesinos, pero que, por las singularidades de los personajes secundarios, no son así. Los protagonistas son presentados por el narrador y por los demás personajes, sin que apenas tengan intervención propia. La historia es colectiva e individual a la vez, creando una complejidad al lector que contrasta con la aparente simplicidad del argumento. Por tanto, la obra es ambigua y, sin embargo, atrapa desde el principio.

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