La Década Infame a la Revolución Libertadora: Transformaciones Políticas y Sociales en Argentina (1930-1958)
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La Década Infame (1930-1943)
La Década Infame fue un período de la historia argentina que abarcó desde 1930 hasta 1943. Se caracterizó por la falta de participación popular, la represión de la oposición política y la implementación de prácticas fraudulentas en el sistema electoral. Durante este período, el control político estuvo en manos de las élites conservadoras, que se beneficiaron del golpe de Estado de 1930 y la proscripción de la Unión Cívica Radical (UCR), su principal rival.
Características de la Década Infame
- Fraude electoral: Se instauró el "fraude patriótico", que garantizaba elecciones manipuladas a favor de los partidos conservadores.
- Persecución a la oposición: Los opositores políticos, incluyendo a la UCR, socialistas y comunistas, sufrieron represión y encarcelamientos.
- Gobiernos conservadores: Los presidentes Agustín P. Justo y Roberto M. Ortiz representaron los intereses de los sectores conservadores, limitando la democracia.
- Intervención estatal: El Estado asumió un rol activo en la economía, buscando regularla en respuesta a la crisis de 1929, a través de pactos como el Roca-Runciman.
Sistema político y económico
- Control político: La política se volvió un asunto de gente de gran poder, excluyendo a gran parte de la población.
- Economía regulatoria: Aunque se intentó regular la economía, la corrupción y los negociados se expandieron en este contexto de crisis y fraude.
- Apertura limitada: A finales de la década, Roberto M. Ortiz intentó abrir el sistema político, pero su salud y posterior muerte en 1942 llevaron a un retroceso en estas políticas, asumiendo la presidencia Ramón S. Castillo.
Elecciones de 1932 y la alianza política
José Félix Uriburu pretendía llevar a cabo un proyecto que incluiría la reforma de la Constitución Nacional para retirarse, mediante una alianza con los conservadores, los radicales antipersonalistas y los socialistas. Logró un fraude electoral para sostener la candidatura de Agustín P. Justo.
Tensión durante el gobierno de Ortiz y Castillo
La principal tensión fue el fin del fraude electoral. Ortiz intentó acabar con el fraude y abrir el sistema electoral, mientras que Castillo buscó mantener las prácticas fraudulentas para favorecer a los conservadores. La resolución de esta tensión se complicó debido a la salud de Ortiz, quien tuvo que tomar licencias hasta su muerte en 1942. Durante este tiempo, Castillo asumió la presidencia, volviendo al fraude.
Golpe de Estado de 1943
Objetivos
El golpe de Estado del 4 de junio de 1943, realizado por el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), buscó derrocar al presidente Ramón Castillo, cuyo gobierno estaba criticado por la corrupción y el fraude, y además bloquear a su sucesor, Robustiano Patrón Costas. Los militares pretendían implementar un cambio en la administración pública, promoviendo la moralidad y la justicia, así como limitar el dominio del capital sobre la economía nacional.
Características ideológicas del GOU
El GOU se caracterizaba por un fuerte nacionalismo, anticomunismo y ultracatolicismo. Sus proclamaciones eran vagamente éticas y carecían de soluciones claras, lo que reflejaba un movimiento ideológicamente indefinido que buscaba reforzar su control sobre el país.
Problema frente a la Segunda Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial, Argentina enfrentó el problema de legitimación del gobierno militar. Inicialmente, el régimen de Pedro Pablo Ramírez se vio presionado por Estados Unidos y la oposición interna, lo que llevó a la ruptura de relaciones con la Alemania nazi. Con la llegada de Edelmiro Farrell y Juan Domingo Perón, se buscó estabilizar el país a través de políticas sociales y el apoyo de diversos sectores, proponiendo un Estado benefactor para manejar las tensiones que surgirían tras la guerra.
Proyecto de industrialización y migración interna
La situación económica de Argentina experimentó un proceso de industrialización por sustitución de importaciones, volviendo la industria más rentable debido a la escasez de productos importados. Este crecimiento industrial estuvo acompañado por un aumento significativo de la migración interna hacia el Gran Buenos Aires, impulsada por la búsqueda de empleo. Sin embargo, la falta de planificación estatal llevó a un desarrollo urbano desordenado y a la formación de villas de emergencia, afectando la calidad de vida de los nuevos habitantes.
Este contexto marcó el inicio de un período de transformación social y económica bajo el liderazgo de figuras como Juan Domingo Perón, quien emergió como un actor clave en el nuevo orden político.
Surgimiento del Peronismo
Juan Domingo Perón comenzó a ganar apoyo popular desde su cargo en la Secretaría de Trabajo y Previsión, donde implementó políticas de protección laboral y buscó un acercamiento a los sindicatos. Su objetivo era fortalecer el movimiento obrero y crear un proyecto de país que integrara a la clase trabajadora. Durante este período, Perón promovió el crecimiento de la industria y la inclusión de los obreros en la política, ganando la lealtad de muchos trabajadores que veían en él un líder que atendía sus necesidades.
Medidas laborales y sociales
- Establecimiento de convenios colectivos de trabajo.
- Aumento de las compensaciones por despido.
- Vacaciones pagas para los trabajadores.
- Ampliación del sistema jubilatorio para empleados y obreros.
- Mejora en las condiciones de vida de los trabajadores mediante beneficios.
Apoyo obrero
El apoyo de los trabajadores fue esencial para el peronismo. En una época en que el movimiento sindical estaba dividido, Perón buscó la unidad de los gremios, como la CGT y otras centrales. Este vínculo se consolidó el 17 de octubre de 1945, cuando miles de obreros salieron a la calle exigiendo la liberación de Perón tras su detención. Esta movilización espontánea mostró el poder de convocatoria del peronismo entre los trabajadores, quienes vieron en él un líder que defendía sus derechos y respondía a sus demandas.
La importancia del 17 de octubre
El 17 de octubre de 1945, conocido como el "Día de la Lealtad", miles de trabajadores marcharon desde fábricas y barrios hacia la Plaza de Mayo, exigiendo la liberación de Perón, quien había sido arrestado en la isla Martín García. Los obreros se reunieron sin carteles ni banderas políticas, solo al grito de "Viva Perón" y "Viva la huelga". Ante esta presión, el presidente Farrell ordenó la liberación de Perón, quien se dirigió a la multitud desde el balcón de la Casa Rosada. Este acto marcó el nacimiento del movimiento peronista y consolidó a Perón como líder de la clase trabajadora.
La oposición social y política al peronismo
El peronismo enfrentó una oposición de las clases medias, estudiantes y sectores conservadores. En septiembre de 1945, la Marcha de la Constitución y la Libertad fue una manifestación que acusó a Perón y al gobierno militar de fascistas y nazis. Consideraban que, tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, el liberalismo debía prevalecer. Incluso cuando el gobierno militar suavizó su postura autoritaria, la clase media y los partidos de la oposición continuaron desconfiando de Perón. La presión aumentó con manifestaciones como la del 12 de octubre de 1945, cuando exigían que el ejército regresara a los cuarteles y que el gobierno pasara a manos de la Suprema Corte de Justicia.
Fundación Eva Perón
Eva Perón fundó y lideró la Fundación Eva Perón, que se financió con fondos del Estado y aportes "voluntarios" de trabajadores y empresas. Esta organización fue clave para canalizar ayuda a los sectores más vulnerables de la sociedad, como los pobres, las mujeres, los niños y los desempleados. A través de la fundación, Eva distribuía donaciones como casas, colchones, juguetes y máquinas de coser. Este vínculo directo y personal con los beneficiarios le dio una imagen semirreligiosa ante el pueblo, generando una conexión emocional y política entre la Fundación y la ciudadanía. La fundación buscaba además ser un contrapeso al poder de los sindicatos y captar a los obreros no sindicalizados.
Voto femenino
Eva Perón impulsó la participación política de las mujeres en Argentina, lo que llevó a la sanción de la ley de voto femenino en 1947. Esta ley fue un logro histórico, permitiendo a las mujeres votar en las elecciones de 1952, tras la reforma constitucional de 1949. También se creó la Rama Femenina del movimiento peronista, que dio a las mujeres los primeros puestos en el Congreso y consolidó a Eva como referente. En 1951, se intentó postular a Eva para la vicepresidencia, pero renunció debido a presiones militares.
Reforma Constitucional de 1949
La reforma de 1949 estableció los siguientes cambios en la Constitución:
- Adaptación a una economía de tipo social y otorgamiento de nuevos derechos sociales.
- Artículo 40: Declaró que los recursos naturales y servicios públicos eran propiedad de la Nación y podían ser operados solo por el Estado.
- Protección de derechos laborales, incluyendo el derecho al trabajo digno, retribución justa, protección social y seguridad familiar.
- Permiso para la reelección presidencial sin período intermedio, lo que habilitó la continuidad de Perón en el poder.
- Voto directo para la elección del presidente.
Explicaciones clásicas sobre el peronismo
El peronismo se interpreta clásicamente como un movimiento populista y nacionalista, que buscaba la justicia social y un acercamiento entre las clases trabajadoras y el Estado. La figura de Perón unió a los trabajadores con un proyecto de país que impulsaba el crecimiento industrial, la justicia social y la redistribución del ingreso. El peronismo contrastó con los valores del liberalismo clásico, defendiendo una política de intervención estatal en la economía. Su discurso promovía los derechos laborales y familiares, así como el derecho a la protección social y el bienestar de la comunidad en oposición a las políticas liberales anteriores. Eva Perón fue fundamental en la dimensión social del peronismo, acercando a los sectores más marginados a un sistema de ayuda estatal y garantizando derechos políticos para las mujeres.
Análisis de Ezequiel Adamovsky sobre el Peronismo
El 17 de octubre de 1945 fue un momento histórico para la historia argentina, y el historiador Ezequiel Adamovsky lo interpreta como el momento clave en el surgimiento del peronismo, un movimiento que reconfiguró el escenario político y social del país. Esa noche, miles de trabajadores de clase obrera ocuparon espontáneamente la Plaza de Mayo en Buenos Aires, exigiendo la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, quien había sido encarcelado tras una crisis política. A pesar de que la Confederación General del Trabajo (CGT) había planeado una huelga general para el día siguiente, la movilización se adelantó sin una organización formal. La convocatoria, impulsada principalmente por sindicatos de base y sin apoyo explícito de la CGT, sorprendió a las autoridades y a Perón mismo, quien debió regresar y dirigirse a la multitud desde el balcón de la Casa Rosada, consolidando así su vínculo directo con la clase trabajadora.
Para Adamovsky, el peronismo nació en esas 48 horas, no solo por la presencia del líder, sino por el compromiso activo y la espontaneidad de la clase trabajadora, que le otorgó a Perón un apoyo que él mismo no había previsto. Este respaldo incluyó tanto a trabajadores experimentados de las áreas urbanas como a migrantes internos de las zonas rurales. Este movimiento forzó a Perón a ajustar su imagen, pasando de un líder militar a un "tribuno de la plebe" que representaba los intereses de los trabajadores, aunque al principio esto no coincidiera con sus opiniones ideológicas.
La CGT perdió cierta autonomía frente al Estado, pero ganó influencia dentro del gobierno peronista. Fue un medio de transmisión de la autoridad de Perón hacia la base trabajadora, desempeñando un papel clave en la organización obrera mediante la expansión de los convenios colectivos y la incorporación de nuevas entidades sindicales, logrando así una unificación que elevó el poder de los sindicatos. Sin embargo, esto trajo consigo una compleja burocracia sindical que, aunque menos autónoma, se volvió una pieza fundamental del peronismo, dando inicio a una nueva relación de dependencia entre los sindicatos y el Estado.
Adamovsky también analiza el impacto del peronismo en la clase media. Hasta entonces, la sociedad argentina se entendía en términos como "gente decente" o élite y "pueblo" o clase trabajadora. Fue con el peronismo que se fortaleció el concepto de una clase media nacional, formada por trabajadores, empleados y sectores intermedios, quienes compartían un orgullo por el derecho personal y el trabajo, y veían en el peronismo una oportunidad de reconocimiento social y político. Perón promovió una identidad de clase media que, a diferencia de la oligarquía tradicional, se veía como el foco honesto de la nación. Esta identidad se opuso tanto a las élites, percibidas como extranjeras y elitistas, como al antiperonismo, que comenzó a asociarse cada vez más con la "clase media" en su lucha cultural y política contra el movimiento peronista.
Por otro lado, el antiperonismo se convirtió en una fuerza social y cultural sólida, impulsada en parte por prejuicios raciales y de clase. Muchos críticos percibían a Perón y sus seguidores como una amenaza a la civilización y veían el movimiento como una "nacionalización" de lo criollo y popular. Esto generó una división política y cultural en Argentina, donde tanto el peronismo como el antiperonismo se definieron mutuamente, convirtiéndose en dos polos opuestos que influirían en el desarrollo de la sociedad y la política argentina.
Derrocamiento del Peronismo
16 de junio de 1955: Bombardeo a la Plaza de Mayo. Perón sabía que los golpistas estaban dispuestos a todo.
16 de septiembre de 1955: Comienza el golpe militar, apoyado por sectores civiles y la Iglesia. Tras bombardeos y combates, el 23 de septiembre, el general Eduardo Lonardi se declara victorioso. Perón decide exiliarse por las fallas en la cadena de mando del Ejército y la posibilidad de una guerra civil.
19 de septiembre: Perón suspende la lucha, ofrece su renuncia a la vicepresidencia y pide asilo en la embajada de Paraguay.
Una vez en el poder, los golpistas promovieron los asesinatos ocurridos en intentos golpistas anteriores y liberaron a los encarcelados por intentos previos. Esto contribuyó al "continuismo golpista" de la segunda mitad del siglo XX.
Revolución Libertadora
Los golpistas se autodenominaron "Revolución Libertadora" para proyectarse como "salvadores" que liberaban al país de una dictadura. Justificaron su intervención como necesaria para devolver las libertades pérdidas durante el peronismo. Los seguidores de Perón los llamaron "La Fusiladora" por sus ataques.
Tras el golpe, la CGT sufrió una fuerte represión: los militares intervinieron la organización, prohibieron símbolos y expresiones peronistas, y muchos líderes fueron encarcelados o perseguidos. La CGT se dividió entre quienes apoyaban una resistencia activa y quienes buscaban negociar con el gobierno para preservar algunos derechos laborales.
El General Eduardo Lonardi
Lonardi, apoyado por grupos católicos y militares, lideró el golpe y asumió la presidencia. Tenía una postura moderada, buscando eliminar solo los aspectos de corrupción y personalismo en el peronismo, y no destruir toda su obra social. Promovió la idea de “ni vencedores ni vencidos” y aseguró que respetaría la reforma de 1949 y el legado social de Perón. Sin embargo, esta postura generó conflictos con otros sectores más radicales de la Revolución Libertadora, incluyendo comandos civiles, que tomaron control de locales sindicales para eliminar la influencia peronista. Lonardi fue destituido el 13 de noviembre de 1955 tras dos meses en el poder debido a la presión de sectores militares que no compartían su enfoque.
El General Pedro Eugenio Aramburu
Pedro Eugenio Aramburu asumió la presidencia con el objetivo principal de "desperonizar" el país, eliminando toda influencia peronista en la vida pública y restaurando lo que consideraban "valores republicanos". Lo implementó mediante el Decreto 4161, que prohibía toda actividad peronista, incluyendo menciones a Perón o Eva, símbolos y esculturas. También impulsó la restauración de la Constitución de 1853, eliminando las reformas de 1949 que ampliaban los derechos sociales y laborales, y prohibió el Partido Peronista.
Los sindicatos fueron intervenidos y controlados para evitar que siguieran siendo bases de poder peronista. Además, se persiguió a militares y seguidores peronistas tanto dentro como fuera de las fábricas. En 1955, el cuerpo de Eva Perón fue secuestrado de la sede de la CGT y enviado a Italia con un nombre falso. También se exhibieron sus joyas como forma de desprestigiar a los exgobernantes.
Partidos políticos
Se creó una Junta Consultiva para dar una apariencia de legitimidad y participación política al gobierno militar. Funcionaba como un poder legislativo sin representatividad ni poder real, con miembros seleccionados entre políticos que apoyaban el golpe. Fue representada por el vicepresidente Isaac Rojas.
El peronismo provocó desacuerdos en algunos partidos, lo que llevó a divisiones, como en los siguientes:
- Partidos Radicales: Arturo Frondizi, presidente de la UCR, era partidario del entendimiento con el peronismo, lo que causó una división con Ricardo Balbín, quien apoyaba la política de Aramburu. Se formaron así la UCR Intransigente (Frondizi) y la UCR del Pueblo (Balbín).
- Partido Conservador: Se dividió en el Partido Conservador Popular, aliado del peronismo, liderado por Vicente Solano Lima.
- Socialismo: En 1957, se dividió en el Partido Socialista Argentino (socialismo tradicional), el Partido Socialista Democrático (corriente más moderada y reformista, crítica del peronismo), y el Partido Socialista Argentino de Vanguardia (más radical, con un enfoque revolucionario).
Resistencia peronista
Tras la destitución de Perón, este se refugió en Paraguay, Venezuela y España. Se manifestaron tres posturas en el peronismo: resistencia, golpe y negociación. En enero de 1956, Perón envió un mensaje a sus seguidores instándolos a organizarse como "Resistencia", a través de acciones políticas, sindicales y armadas para su regreso al poder. La resistencia tuvo varias etapas:
- 1955-1957 (Sabotaje y desorganización): Se realizaron sabotajes industriales, manifestaciones clandestinas y grafitis en las calles. Los grupos sindicales y barriales difundían mensajes peronistas.
- 1958-1962 (Comandos de resistencia y organización): La resistencia se organizó formalmente con comandos peronistas, mayormente vinculados a sindicatos. La CGT y otros sectores obreros se movilizaron para exigir el regreso de Perón.
- 1963-1973 (Guerra de guerrillas y vuelta de Perón): Grupos armados como Montoneros y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) tomaron un rol central, combinando acciones guerrilleras con movimientos populares.
Represión al sector obrero
Después de la caída de Perón, hubo manifestaciones y enfrentamientos en zonas obreras. Los trabajadores peronistas realizaron huelgas y enfrentaron represión gubernamental, resultando en arrestos y muertos. En 1956, el Decreto 7107 prohibió la actividad con vínculos peronistas. Empresarios que apoyaron el golpe buscaron aumentar la productividad, limitando derechos laborales. Esto llevó a sabotajes de la resistencia peronista.
La CGT y el Programa de La Falda
En 1957, la CGT se reorganizó con líderes como Gustavo Rearte e Ignacio Rucci. Ese año se creó el Programa de La Falda, que exigía políticas de nacionalización económica, desarrollo industrial y defensa de la soberanía, con enfoque en fortalecer la economía nacional.
Convención Constituyente de 1957
El gobierno de Aramburu convocó a elecciones en 1957 para reformar la Constitución. Aunque el peronismo estaba proscrito, se convocó a una Asamblea Constituyente en la que la UCRP y la UCRI fueron las principales fuerzas. La mayoría de los votos en blanco reflejaron el apoyo persistente al peronismo a pesar de su exclusión.
Democracias condicionadas y elecciones de 1958
En 1958, el gobierno llamó a elecciones. Arturo Frondizi pactó con Perón para recibir el voto peronista, aunque gran parte de las masas votó en blanco por desconfianza. Aunque Frondizi ganó, sus promesas de legalizar el Partido Peronista y promover una política económica nacionalista enfrentaron restricciones y conflictos.
El resultado de las elecciones de 1957 y 1958 demuestra que la Revolución Libertadora no logró su objetivo de eliminar al peronismo. Aunque lo proscribieron legalmente, el peronismo seguía siendo una fuerza política dominante. El pacto de Frondizi con Perón para las elecciones de 1958 fue un indicio de que el movimiento seguía siendo influyente y que cualquier intento de gobernar sin el apoyo peronista estaba destinado al fracaso.