La Década Ominosa: El ocaso del absolutismo de Fernando VII

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La Década Ominosa (1823–1833): El retorno al absolutismo

Tras el Trienio Liberal, Fernando VII restauró de nuevo su poder absoluto y ordenó una persecución implacable contra los liberales. A continuación, se exponen los acontecimientos que se sucedieron durante esta última etapa del reinado de Fernando VII, conocida como la Década Ominosa, incluida la cuestión sucesoria que condicionó el final de su mandato.

La consolidación del absolutismo

La Década Ominosa (1823–1833) supuso la vuelta al absolutismo. La represión contra los liberales los llevó al exilio o a la clandestinidad. Entre las medidas tomadas destacan:

  • La disolución de la Milicia Nacional y la creación de los Voluntarios Realistas.
  • La anulación de la legislación del Trienio Liberal.
  • El restablecimiento de las instituciones del Antiguo Régimen (excepto la Inquisición, aunque se instituyeron las Juntas de Fe).

Resistencia liberal y crisis colonial

Los liberales intentaron diversos pronunciamientos que fracasaron, destacando los de El Empecinado y el del general Torrijos (1831), quienes fueron ejecutados. Asimismo, Mariana Pineda fue condenada a muerte por bordar la bandera liberal.

En el ámbito exterior, la imposibilidad de enviar tropas a América permitió casi concluir la independencia. La derrota de los ejércitos realistas en Ayacucho (1824) prácticamente cerró el proceso emancipador.

Reformas económicas y oposición absolutista

La grave situación económica obligó al rey a realizar concesiones a los liberales para pactar con la rica burguesía industrial y financiera. Bajo la gestión de Ballesteros, se llevaron a cabo reformas clave:

  • Reforma fiscal e inicio de los Presupuestos Generales.
  • Creación del Tribunal de Cuentas.
  • Fundación de la Bolsa de Valores de Madrid y el Banco de San Fernando (1829).
  • Publicación del nuevo Código de Comercio (1830).
  • Apertura del Ministerio de Fomento (1832) para impulsar la industria.

Estas medidas motivaron la oposición de los sectores más absolutistas, provocando sublevaciones en 1827.

La cuestión sucesoria y el fin del reinado

El final del reinado de Fernando VII estuvo condicionado por la cuestión sucesoria. Tras tres matrimonios sin descendencia, se casó con María Cristina de Borbón, quien quedó embarazada. Para garantizar la llegada al trono de su descendencia, el rey publicó la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica (que prohibía reinar a las mujeres).

En 1830 nació Isabel II, lo que abrió una lucha entre reformistas y absolutistas. Estando el rey agonizante, los absolutistas consiguieron que firmara la derogación de la Pragmática, pero esta fue restablecida poco después. Para asegurar el apoyo de los liberales, el rey decretó una amnistía y autorizó el regreso de los exiliados. Por su parte, Carlos, hermano del rey, se negó a reconocer a su sobrina como heredera y marchó al exilio a Portugal.

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