La Decadencia de los Austrias en el Siglo XVII: Política y Crisis
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La Decadencia de los Austrias en el Siglo XVII
Durante el siglo XVII, el Imperio de los Austrias sufrió una lenta decadencia que culminó con la desaparición de la dinastía y la pérdida de la hegemonía en Europa. Los monarcas de este periodo delegaron las labores de gobierno en manos de personas de su confianza: los validos.
Política interior: El papel de los validos
La gestión interna estuvo marcada por la figura de los validos, quienes tomaron las decisiones clave del reino:
- Felipe III y el Duque de Lerma: Su gobierno destacó por la expulsión de los moriscos, motivada por dos razones principales:
- La continuidad de la política de unidad religiosa de los Reyes Católicos (considerándolos falsos cristianos).
- El temor a una posible colaboración con los turcos.
Las consecuencias de esta medida fueron una grave crisis demográfica.
- Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares: Impulsó reformas ambiciosas para fortalecer la corona:
- Reforma financiera (Unión de Armas): Pretendía obtener recursos económicos y tropas de los reinos no castellanos, como Aragón.
- Reforma política: Buscaba imponer el centralismo y acabar con los fueros tradicionales.
Estas medidas provocaron la crisis de 1640, con revueltas en Cataluña y Portugal, lo que supuso el fracaso del proyecto centralista de Olivares.
- Carlos II: El último rey de la dinastía contó con varios validos, pero ninguno logró frenar la decadencia imperial. Su muerte sin descendencia desencadenó la Guerra de Sucesión por el trono español.
Política exterior: El ocaso de la hegemonía
Los objetivos internacionales de los Austrias se centraron en la defensa del imperio americano y la preservación de la religión católica.
Evolución de los conflictos
- Reinado de Felipe III: Se caracterizó por una política pacifista debido a la falta de recursos, firmando tratados de paz con Inglaterra y las Provincias Unidas.
- Reinado de Felipe IV: España se vio inmersa en la Guerra de los Treinta Años, un conflicto tanto religioso (católicos contra protestantes) como político (por la hegemonía europea). Tras la derrota española, la Paz de Westfalia (1648) oficializó el fin de la hegemonía española y reconoció la independencia de las Provincias Unidas (Holanda).
Finalmente, tras la muerte de Carlos II en 1700, España perdió gran parte de sus posesiones europeas, conservando solo territorios en Italia (Nápoles) y parte de Bélgica, dando paso a un nuevo conflicto sucesorio.