La Decadencia de los Austrias en el Siglo XVII: Validos, Conflictos y el Declive de la Hegemonía Española
Los Austrias del Siglo XVII: Gobierno de Validos y Conflictos Internos
El siglo XVII significa en la historia española la pérdida progresiva de la hegemonía europea de los Habsburgo. En medio de la decadencia económica, social y política, los monarcas dejaron los asuntos de Estado en manos de sus ministros, conocidos como validos, quienes gobernaban en nombre del rey y gozaban de toda su confianza. Para controlar todo el aparato burocrático, tejían una fina tela de araña en torno al monarca, basada en familiares suyos que ocupaban los principales cargos administrativos y palaciegos.
Felipe III y el Duque de Lerma: El Inicio de la Era de los Validos
Felipe III cayó fácilmente en manos de su valido, el duque de Lerma. Este logró convencer al monarca para que trasladara la capital a Valladolid. También impulsó la expulsión de los moriscos. Sin embargo, la importancia económica de los moriscos era enorme, ya que mantenían las técnicas árabes del regadío. Felipe III decretó en 1609 la expulsión de los 400.000 moriscos que vivían en la península. La Armada Española los trasladó al norte de África. Las autoridades consideraban que esta política ayudaba a la unidad religiosa y disminuiría los conflictos internos. Pero lo único que provocó fue un daño económico severo a la agricultura, con huertas abandonadas y zonas despobladas.
Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares: La Guerra y las Rebeliones
El gobierno de Felipe IV estuvo marcado por la influencia de su valido, el conde-duque de Olivares, quien tuvo que hacer frente a los graves problemas del Estado. Olivares influyó en el monarca para intervenir a gran escala en la Guerra de los Treinta Años e intentó una reforma centralista que provocó las rebeliones de 1640.
Carlos II: El Fin de la Dinastía y la Crisis Total
La dinastía concluye con Carlos II, aquejado de graves problemas físicos y psíquicos. Fue apodado “el Hechizado” debido a su impotencia. Fue dominado por varios validos, como Francisco de Valenzuela, su hermanastro Juan José de Austria, y sobre todo su madre, Mariana de Austria, y el confesor de esta, el padre Nithard. Murió sin descendencia, lo que desencadenaría la Guerra de Sucesión. Para entonces, se había perdido la hegemonía europea, las arcas estaban en bancarrota, las desigualdades sociales aumentaron y Castilla se encontraba en una total ruina económica.
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