Déficit Presupuestario y Financiación: Perspectivas Económicas Clásicas y Keynesianas

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El déficit presupuestario y su financiación

Cuando los ingresos públicos son inferiores a los gastos, el presupuesto incurre en déficit. Existen dos posturas teóricas que responden de manera diferente a la cuestión de en qué grado es conveniente que esto suceda: la de los economistas keynesianos y la de los clásicos, con concepciones muy distintas sobre la política fiscal y el funcionamiento de la economía. La polémica surge debido a los problemas derivados del aumento del déficit público y a que las rigideces institucionales limitan la política fiscal como instrumento para estabilizar la actividad económica.

Supuestos de partida

Enfoque clásico

  • Las economías tienen mecanismos autocorrectores que eliminan los desajustes y hacen innecesaria la intervención estabilizadora estatal.
  • Las economías tienden, a largo plazo, hacia el pleno empleo de los recursos productivos.

Enfoque keynesiano

  • No existe un mecanismo automático que garantice que la economía tienda siempre hacia el pleno empleo de los recursos.
  • Los precios y los salarios no son tan flexibles como defendían los clásicos. Especialmente, las rigideces a la baja de los salarios dificultan los ajustes.

El papel del sector público

Enfoque clásico

  • Limitar el gasto público es lo prioritario.
  • El presupuesto público debe mantenerse equilibrado anualmente.

Enfoque keynesiano

  • Ante una recesión motivada por una demanda agregada insuficiente, el sector público debe intervenir manipulando los gastos y los impuestos.

Conclusiones sobre la intervención estatal

Para los economistas clásicos, la economía posee mecanismos autocorrectores que hacen innecesaria la política fiscal. Defienden que el gasto público se limite al máximo posible y que el presupuesto se mantenga equilibrado anualmente.

Por el contrario, para Keynes, la economía no sigue una senda estable hacia el pleno empleo y los ajustes no tienen lugar de la manera prevista por los clásicos. Por ello, el sector público debe intervenir manipulando los gastos y los impuestos.

Los keynesianos coinciden con los clásicos en que el presupuesto debe equilibrarse a lo largo de todo el ciclo. Aceptan que, durante las recesiones, se incurra en déficits temporales, que posteriormente serán compensados por superávits en las fases alcistas del ciclo.

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