La degradación del trabajo bajo el capitalismo: El impacto del Taylorismo
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La degradación del trabajo bajo el capitalismo
Braverman defiende que el trabajo debería ser una actividad que hiciera sentir realizadas a las personas. Sin embargo, explica que el capitalismo de las grandes corporaciones ha provocado todo lo contrario: una profunda degradación y empeoramiento de las condiciones de trabajo a lo largo de la historia.
La evolución del modelo laboral
Para entender el cambio, Braverman compara el pasado con el presente:
- El antiguo taller artesanal: El trabajador era el dueño de su tiempo y de sus decisiones. Tenía total autonomía y capacidad mental sobre su tarea porque sabía cómo hacer el producto de principio a fin.
- El capitalismo moderno: Con la llegada de la manufactura, las grandes máquinas y las corporaciones, ese modelo se destruyó por completo. El obrero dejó de tener el control de su labor.
El impacto del Taylorismo
El motor principal de esta degradación fue el Taylorismo. Braverman denuncia que este sistema se diseñó para quitarle el conocimiento al trabajador mediante tres reglas:
- Olvidar la pericia del obrero: El trabajo ya no depende de la maña, el talento o los trucos que conozca el empleado.
- Separar el pensar del hacer: Se abre una brecha radical. Una parte de la empresa se dedica exclusivamente a diseñar y planificar, mientras que al trabajador solo le queda obedecer y repetir el movimiento mecánico.
- Monopolizar el saber: Toda la información y el control del proceso se concentran en los despachos de los gerentes y jefes, haciendo que el funcionamiento global de la empresa sea un misterio incomprensible para el empleado común.
Consecuencias de la automatización y el control
Bajo este sistema, la tecnología y las máquinas no se utilizan para liberar al ser humano del esfuerzo o darle más libertad (emancipación), sino como un arma para controlarlo y dominarlo. Esto destruye los oficios tradicionales y divide a la sociedad en dos extremos: un grupo pequeño de ingenieros muy cualificados y una gran masa de operarios que no tienen ningún control sobre lo que hacen.
El efecto en la vida ciudadana
El punto más crítico de la teoría de Braverman es el impacto fuera de la fábrica. Afirma que cuando una persona pasa ocho horas al día obedeciendo ciegamente y perdiendo su autonomía en el empleo, se acostumbra a la sumisión. Como consecuencia, esa actitud subordinada se traslada a su vida privada y pública, provocando que las personas pierdan su capacidad de pensar críticamente y de actuar como ciudadanos activos y democráticos en la sociedad.