Democracias y Totalitarismos (1919-1939): Auge y Caída en el Período de Entreguerras
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Democracias y Totalitarismos (1919-1939)
El Auge y la Crisis de la Democracia en el Período de Entreguerras
Tras los tratados de paz de la Primera Guerra Mundial, surgieron nuevos estados en Europa, muchos de los cuales adoptaron sistemas democráticos parlamentarios. Estos sistemas garantizaban derechos individuales como la libertad de opinión, expresión, religión y movimiento, además de elecciones libres, igualdad ante la ley y libertad sindical. El sufragio universal masculino se consolidó, y el femenino comenzaba a instaurarse en algunos países.
Sin embargo, la democracia enfrentó desafíos. La extrema izquierda, inspirada en la Revolución Rusa, promovía la "dictadura del proletariado". La fundación de partidos comunistas dividió a la izquierda marxista y debilitó el movimiento obrero, presentando al comunismo como una alternativa a la democracia.
El ascenso de Mussolini al poder en Italia en 1922 marcó el inicio de una ola de dictaduras: Primo de Rivera en España (1923), Carmona en Portugal (1926), y la más significativa, el régimen nazi en Alemania. Las democracias se mantuvieron principalmente en países con mayor desarrollo y tradición democrática: Europa Occidental y Nórdica, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda.
Las Democracias Occidentales
Las democracias occidentales experimentaron dificultades económicas y políticas, en gran parte debido a las tensiones derivadas de los tratados de paz y la crisis económica de 1929.
Francia
A pesar del alto coste humano y material de la guerra, Francia se recuperó económicamente con relativa rapidez y fue la menos afectada por la crisis de 1929. La victoria en la guerra fortaleció la democracia, pero la inestabilidad política (cinco gobiernos entre 1932 y 1934) y la crisis económica impulsaron el surgimiento de grupos antiparlamentarios. La extrema derecha provocó disturbios, a los que la izquierda respondió con la creación del Frente Popular, una alianza antifascista que ganó las elecciones en 1936, con Léon Blum como jefe de gobierno. El Frente Popular implementó mejoras sociales y laborales, pero se disolvió dos años después, dando paso a un período de menor tensión política.
Reino Unido
El Reino Unido se caracterizó por un alto desempleo debido al atraso industrial, agravado por la crisis de 1929. La tradición de diálogo social moderó las posturas sindicales, y el respeto al sistema democrático limitó la influencia de los extremismos. El auge del Partido Laborista garantizó la defensa de los trabajadores por medios democráticos. El período de entreguerras estuvo marcado por la rivalidad pacífica entre conservadores y laboristas.
En 1919, los diputados irlandeses proclamaron la independencia de Irlanda. En 1921, el Reino Unido reconoció el Estado Libre de Irlanda, pero Irlanda del Norte, de mayoría protestante, permaneció británica, lo que generó un conflicto que persiste hasta la actualidad.
Estados Unidos
Entre 1920 y 1933, Estados Unidos vivió un período conservador, ejemplificado por la Ley Seca (1919-1933), la persecución del movimiento obrero y la marginación de la izquierda. En los años veinte, prevaleció el aislacionismo, reflejado en la no ratificación del Tratado de Versalles y la negativa a unirse a la Sociedad de Naciones.
Estados Unidos emergió de la Gran Guerra como potencia económica mundial, con una gran prosperidad en los años veinte. La crisis de 1929 puso fin a esta época de consumismo y nacionalismo, dando paso a un giro progresista con la elección de Roosevelt en 1932.
La Alemania de la República de Weimar
Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania intentó instaurar un régimen democrático, la República de Weimar, que enfrentó la oposición de la extrema derecha y la extrema izquierda. Proclamada el 9 de noviembre de 1918, la República reprimió una revolución espartaquista de tipo bolchevique y se ganó la hostilidad del Partido Comunista. La derecha, por su parte, acusó al gobierno de traición por aceptar el Tratado de Versalles.
La República de Weimar, con una base política débil, enfrentó graves problemas. La crisis política se sumó a la económica. En 1930, los partidos radicales obtuvieron un tercio de los votos, y en 1932, la mitad. En 1933, Hitler fue nombrado canciller con el apoyo de la derecha y el centro, que vieron en el nazismo un aliado contra el comunismo. Los nazis no abandonarían el poder.
La Distensión Internacional en los Años Veinte
Las relaciones internacionales se vieron dificultadas por las reparaciones de guerra impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles. La ruina económica alemana hizo imposible el pago. Los planes Dawes (1924) y Young (1929) redujeron las cantidades, mejorando la economía alemana y las relaciones internacionales.
El Tratado de Rapallo (1922) entre Alemania y Rusia puso fin a su aislamiento. El Pacto de Locarno (1925) garantizó las fronteras entre Alemania, Francia y Bélgica. En 1926, Alemania ingresó a la Sociedad de Naciones. El Pacto Briand-Kellogg (1928), firmado por sesenta estados, renunciaba a la guerra, marcando el punto culminante del pacifismo de los años veinte.