Desafíos Filosóficos al Conocimiento Científico: Certeza, Realidad y Evolución
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Infalibilidad del Conocimiento Científico: Una Perspectiva Crítica
La concepción positivista de la ciencia presupone que el conocimiento científico es un saber seguro y su alcance es ilimitado. En su caso extremo, este presupuesto se traduce en la infalibilidad de la ciencia.
Este carácter infalible se concreta en las siguientes ideas:
- La verdad científica es absoluta y definitiva: Un enunciado realmente científico (que normalmente equivale a comprobado) tiene un valor igual o muy semejante al de un enunciado del tipo «2+2=4».
- El conocimiento científico es un conocimiento total: Sus afirmaciones agotan lo que se puede decir verdaderamente sobre la realidad (por ejemplo, la inteligencia es ni más ni menos que lo que sobre ella dice la psicología científica).
- El conocimiento científico es un conocimiento seguro: Las dudas no son asunto de la ciencia; cuando esta ha logrado un descubrimiento o ha formulado una ley, esta ley se cumple siempre y el descubrimiento es válido para siempre.
- Las predicciones científicas son infalibles: Si la ciencia dice que en tales circunstancias sucederá tal cosa, tal cosa debe suceder; si queremos estar seguros de que sucederá en tal circunstancia, no tenemos más que preguntar a la ciencia. Aparte de que con una simple ojeada histórica se puede comprobar que no se cumple, la ciencia no tiene ningún medio para proporcionar un conocimiento cuya certeza esté garantizada.
De ahí que K. Popper afirme que lo característico de la ciencia no es su infalibilidad, sino precisamente lo contrario: la falibilidad o, más estrictamente, la falsabilidad. Este concepto se refiere al hecho de que en la ciencia se indican siempre las condiciones en las que podría demostrarse que nuestro conocimiento es falso, que hemos cometido un error.
Objetividad en la Ciencia: ¿Una Realidad Absoluta?
No es que la ciencia no sea objetiva. Lo discutible es la creencia en su objetividad absoluta, en que los conocimientos científicos responden siempre a la realidad. Ello supone que hay una sola objetividad posible o, al menos, que la ciencia es objetiva en relación con ciertos parámetros o criterios de objetividad.
Se ha aducido como criterio la práctica o la verificación de las teorías por medio de los hechos y la experimentación. Sin embargo, la ciencia es también una representación del mundo, no solo un instrumento para su manipulación. Las leyes y teorías pretenden describir el mundo tal y como es, no se limitan a proporcionar reglas prácticas para intervenir en ese mundo. La ciencia presupone una representación y una interpretación del mundo y no nos garantiza que esa representación o interpretación del mundo sobre la que se basa sea objetiva.
El Progreso Científico: ¿Una Línea Única y Constante?
Otra afirmación aparentemente indiscutida es que la ciencia en su evolución histórica conoce cada vez más y mejor la realidad. Esto implica que solo hay una línea de progreso o que progresa en una determinada línea de evolución. Para que haya progreso científico es preciso dar por supuesto que el conocimiento científico es objetivo. Pero la idea de progreso tiene un contenido más rico que la simple idea de objetividad.
No es que se afirme que la ciencia no comete errores, sino más bien que, aun con sus errores, la ciencia siempre avanza de la manera más amplia y precisa.