Desamortización, Estabilidad y Caída: El Reinado de Isabel II (1856-1868)
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,17 KB
La Desamortización de Madoz y el Fin del Bienio Progresista
Se desarrolló una legislación importante para fomentar los ferrocarriles y las entidades financieras, y sobre todo, los problemas de la Hacienda llevaron al desarrollo de una nueva desamortización promovida por el ministro Pascual Madoz. Esta privatizó los bienes de propios, propiedades de ayuntamientos que a veces se arrendaban y otras eran de aprovechamiento común. Esta medida tuvo una cerrada oposición por parte de moderados y algunos diputados progresistas. Además, afectó a algunos bienes eclesiásticos, provocando una nueva ruptura de las relaciones con la Santa Sede.
El fin del bienio estuvo marcado por la tensión y la conflictividad: crisis de subsistencia y conflictividad obrera en Cataluña. En julio de 1856, dimitió Espartero y se formó un nuevo gobierno conservador, justo en el momento en que las Cortes estaban cerradas y antes de que la nueva Constitución se hiciera pública. Finalmente, se cerró la etapa sin que la Constitución llegara a entrar en vigor.
El Giro Conservador y la Estabilidad de la Unión Liberal (1858-1863)
De 1858 a 1863 se produjo el periodo de mayor estabilidad de todo el reinado, con la Unión Liberal y O’Donnell en el poder. Fue un periodo de bonanza económica que permitió inversiones en los ferrocarriles y en la industria metalúrgica, mientras disminuían los conflictos sociales. Esta situación permitió al gobierno desarrollar una política exterior que pretendía recuperar parte del prestigio internacional.
La iniciativa más importante fue la Guerra de África (1859-1860), donde España y Marruecos se enfrentaron tras la respuesta española a un ataque marroquí a un destacamento español. El conflicto convertiría en un héroe nacional al general Prim. También participaron tropas españolas junto a los franceses en una expedición en Indochina (Guerra de Cochinchina 1858-1862).
Crisis, Pronunciamientos y el Fin del Reinado de Isabel II
La crisis alentó los pronunciamientos militares contra el Gobierno. Prim encabezó uno de ellos en enero de 1866 en Villarejo de Salvanés, que fracasó, al igual que el protagonizado por los sargentos del cuartel de San Gil. Ese mismo año, en la ciudad belga de Ostende, se reunieron una serie de militares de diferentes tendencias y acordaron destronar a Isabel II.
La muerte de O’Donnell en 1867 hizo que la Unión Liberal se sumara a la conspiración, conocida como el Pacto de Ostende. Al año siguiente murió Narváez, por lo que la reina se quedó prácticamente sin apoyos. En un contexto cada vez más tenso y con un régimen claramente deteriorado, la Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa, pondría fin al reinado de Isabel II.