Desamortizaciones en España: Mendizábal y Madoz — objetivos y diferencias en el siglo XIX

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Compara las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz y especifica los objetivos de una y otra

Definición y tipos de desamortización

La desamortización consiste en la expropiación, por parte del Estado, de las propiedades de la iglesia y de los municipios, volviendo a tener la condición de bienes libres de propiedad particular. Históricamente, el término "desamortización" se halla estrechamente relacionado con el fenómeno de la «revolución burguesa», hasta el punto de ser considerado como la principal innovación llevada a cabo por los liberales en el campo de la agricultura.

Los bienes amortizados pasan al Estado, el cual los vende a particulares y, al adquirirlos los compradores, se convierten en "bienes libres". Podemos distinguir entre:

  • Desamortización civil: afecta a las propiedades no religiosas (propias y comunes de los municipios).
  • Desamortización eclesiástica: que puede ser
    • secular (afecta a parroquias, obispados, catedrales...)
    • regular (propiedades de los conventos y monasterios de ambos sexos).

Desamortizaciones en la historia de España

En España, la desamortización se inició en el siglo XVIII, bajo la política reformista de los Borbones. También se llevaron a cabo algunas medidas desamortizadoras con Godoy en 1798, con José I en 1809, con las Cortes de Cádiz y durante el Trienio Liberal, pero los cambios más importantes en la estructura de la propiedad de la tierra se produjeron a raíz de las desamortizaciones aplicadas en el reinado de Isabel II con Mendizábal (1836) y Madoz (1855).

En consecuencia, se puede denominar al siglo XIX como el «siglo de la desamortización».

La desamortización de Mendizábal (1836)

La desamortización de Mendizábal se puso en marcha con el decreto del 16 de febrero de 1836. En él se determinó la tasación, subasta y venta de los bienes raíces, rentas y derechos de las órdenes religiosas regulares, disueltas, que habían pasado a manos del Estado. Por un decreto posterior de 1837, la desamortización afectaría también a los bienes del clero secular.

La decisión de desamortizar los bienes eclesiásticos se justificaba por varias razones, entre las que destacan:

  • La necesidad de amortizar la deuda del Estado.
  • Hacer frente a los gastos extraordinarios que estaba provocando la Primera Guerra Carlista.
  • Crear "una copiosa masa de propietarios" que apoyara al régimen.

El pago podía efectuarse en dinero o con títulos de deuda pública.

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