De 1 a 3 años: Comen alimentos variados, pero no comen solos de forma continua; necesitan ayuda para terminar. Les cuesta comer lo que no les agrada y aún requieren el uso de babero.
De 3 a 4 años: Aguantan con dificultad sin levantarse de la mesa. Habitualmente comen solos y se manchan cada vez menos.
De 4 a 5 años: Comen todo lo que se les sirve en el plato y comienzan a utilizar la servilleta.
De 5 a 6 años: Aguantan toda la comida sentados sin ir al baño y no juegan con la comida.
2. Utilización de cubiertos
De 1 a 3 años: Utilizan el tenedor con cierta precisión y emplean la cuchara para alimentos pastosos.
De 3 a 4 años: Usan correctamente el tenedor y presentan un manejo aceptable de la cuchara.
De 4 a 5 años: Manejan correctamente la cuchara y empiezan a utilizar el cuchillo para cortar alimentos blandos.
De 5 a 6 años: Tienen pleno control en el uso de los cubiertos, coordinando con mayor facilidad el manejo conjunto de cuchillo y tenedor.
3. Habilidades para beber
De 1 a 3 años: Utilizan el biberón por la noche de forma esporádica. Beben primero en un vaso especial de aprendizaje y luego en un vaso normal; usan dos manos para beber y se mojan en ocasiones.
De 3 a 4 años: Abandonan por completo el biberón. Sostienen el vaso con una sola mano y beben sin mojarse.
De 4 a 5 años: Se sirven bebida de recipientes ligeros que no pesen, aunque aún lo hacen con cierta dificultad.
De 5 a 6 años: Saben servirse de botellas y jarras, aunque en ocasiones pueden ocurrir accidentes.
4. Preparación de comidas
De 1 a 3 años: Tienen pautado no entrar a la cocina; sin embargo, empiezan a coger alimentos a su alcance para comerlos por su cuenta.
De 3 a 4 años: Toman alimentos y preparaciones sencillas si tienen hambre o sed (como galletas, pan o agua).
De 4 a 5 años: Toman y gestionan la merienda si la encuentran ya preparada.
De 5 a 6 años: Son capaces de untarse ingredientes pastosos en el pan o galletas (requiriendo que se les corte previamente el pan) y colaboran activamente en la preparación de alimentos sencillos.
5. Hábitos de dormir
De 1 a 2 años: Duermen entre 12 y 14 horas. A partir de los 6-8 meses duermen en una habitación diferente a la de los padres. Pueden utilizar chupete para conciliar el sueño, se les puede ayudar a relajarse con un cuento y se debe evitar la luz excesiva.
De 2 a 3 años: Duermen entre 12 y 13 horas. Se debe ir retirando el chupete de forma progresiva. Mantienen una continua demanda de atención hacia las personas adultas y requieren ayuda y acompañamiento para dormirse.
De 3 a 4 años: Duermen alrededor de 12 horas. Si van a dormir fuera de casa, necesitan objetos o puntos de referencia familiares. Empiezan a desarrollar estrategias propias para dormirse, aunque les cuesta aceptar que los padres puedan salir de noche.
De 5 a 6 años: Duermen entre 10 y 12 horas. Saben prepararse de manera autónoma para ir a dormir (desnudarse, organizar la cama). Si están cansados, dejan cualquier actividad por interesante que sea para irse a la cama. No les importa dormir fuera de casa y comprenden que los padres salgan por la noche.
6. Hábitos al despertar
De 1 a 2 años: No les gusta encontrarse solos al despertar y suelen buscar de inmediato la compañía de un adulto. Si se despiertan a mitad de la noche, les cuesta trabajo volver a conciliar el sueño.
De 2 a 3 años: Al despertar pueden entretenerse un momento solos, pero no les agrada estar mucho tiempo sin compañía. Son muy sensibles a la falta de sueño y les cuesta comenzar las actividades matutinas si no han descansado bien.
De 3 a 4 años: Pueden pasar más tiempo solos sin la presencia directa de un adulto, aunque piden su ayuda cuando la necesitan. Si despiertan durante la noche y reclaman al adulto, les cuesta quedarse de nuevo solos.
De 4 a 5 años: Se entretienen solos esperando a que los adultos se levanten, resolviendo por sí mismos algunas necesidades iniciales. Tras un rato reclaman atención. Todavía son sensibles al cansancio pero comienzan a autorregularse; al despertar aceptan mejor no estar acompañados de forma inmediata.
De 5 a 6 años: Organizan sus actividades de forma autónoma al despertar. Van a la cama de los padres a contarles cosas. Si padecen falta de sueño, se muestran más lentos en su rutina. Aceptan plenamente estar solos por momentos e intentan controlar sus propios miedos.
7. Higiene corporal
De 1 a 3 años: Comienzan a lavarse las manos con ayuda. Muestran resistencia o se quejan al lavarles la cabeza y se inician en el aprendizaje de la higiene bucal.
De 3 a 4 años: Presentan dificultades o resistencia para dejarse cortar las uñas (especialmente las de los pies). Colaboran activamente durante el baño y empiezan a lavarse las manos correctamente, aunque cometan errores como olvidar subirse las mangas.
De 4 a 5 años: Se lavan las manos de forma autónoma sin supervisión. Se bañan con apoyo y control mínimo. Son conscientes de la importancia de lavarse las manos antes de comer (aunque requieran recordatorios). Reconocen la necesidad de cepillarse los dientes, toleran el corte de uñas y aceptan el lavado de cabeza sin llorar.
De 5 a 6 años: Comienzan a peinarse solos y se lavan los dientes de forma habitual, debiendo perfeccionar la técnica de cepillado.
8. Control de esfínteres
De 1 a 2 años: Inician el aprendizaje del control de heces y pueden empezar a retener el pis durante el día, existiendo descuidos por distracción.
De 2 a 3 años: Logran el control de esfínteres diurno con una reducción notable de escapes. Se debe fomentar y facilitar que acudan al inodoro.
De 3 a 4 años: Mantienen el control de la orina durante el día sin accidentes y aprenden a controlarla por la noche. Aguantan las deposiciones, van solos al baño con frecuencia y comienzan a limpiarse con papel higiénico.
De 4 a 5 años: Se despiertan y espabilan por sí mismos por la noche para acudir al baño. Pueden retener la orina si lo necesitan y los varones empiezan a orinar de pie.
De 5 a 6 años: Se levantan con total autonomía por la noche para usar el inodoro. Se limpian correctamente y tiran de la cadena, requiriendo solo supervisión ocasional.
9. Vestirse y desnudarse
De 2 a 3 años: Colaboran en el acto de vestirse y desvestirse. Se quitan prendas sencillas (zapatos, calcetines, bañador), empiezan a desabrochar botones, se bajan y suben los pantalones y cuelgan prendas simples en el perchero.
De 3 a 4 años: Se desnudan solos salvo con prendas difíciles. Se ponen prendas sencillas y completan la puesta de prendas más complejas si se les ayuda al inicio. Suben cremalleras y abrochan botones grandes.
De 4 a 5 años: Se desvisten solos salvo cierres complicados. Se visten con un alto nivel de autonomía, requiriendo asistencia en abroches difíciles; todavía es común que se pongan algunas prendas al revés.
De 5 a 6 años: Se desvisten completamente de forma correcta y piden ayuda solo ante cierres muy complejos. Se visten solos, abrochan y desabrochan toda clase de cierres y consiguen hacer la lazada de los zapatos (a veces con apoyo).
10. Aspecto general e imagen personal
De 3 a 4 años: El niño o niña adquiere conciencia básica de su aspecto físico.
De 4 a 5 años: Muestran mayor sensibilidad respecto a su apariencia y comprenden que deben cambiarse la ropa interior a diario aunque no esté a la vista.
De 5 a 6 años: Piden ayuda si detectan que no están bien arreglados. Revisan sus prendas dándoles la vuelta para comprobar que están bien puestas, eligen su atuendo según la actividad, combinan prendas, cambian su ropa interior por iniciativa propia y valoran positivamente su imagen personal.
11. Cuidado y orden de la ropa
De 3 a 4 años: Cuelgan sus prendas en percheros adaptados a su altura. Depositan la ropa sucia en el cesto cuando se les pide y doblan prendas sencillas según sus capacidades.
De 4 a 5 años: Comienzan a organizar su propia ropa y llevan las prendas al cesto de ropa sucia sin necesidad de recordárselo. Al quitarse la ropa, suelen doblarla por costumbre.
De 5 a 6 años: Eligen la ropa adecuada según la actividad que vayan a realizar, doblan y guardan piezas sencillas y pueden colaborar activamente en la limpieza y cuidado del calzado.