Desarrollo y Consecuencias de la Guerra de Independencia Española (1808-1840)
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El Desarrollo de la Guerra
Napoleón consideró resuelto el problema español en Bayona. Sin embargo, el 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se rebeló contra la ocupación francesa.
Los levantamientos populares se extendieron por todo el país. Se crearon juntas locales y provinciales, y se formó una Junta Suprema Central, que asumió la soberanía en ausencia de Fernando VII. Parte del ejército español venció al francés en la batalla de Bailén, obligando a José I a abandonar Madrid.
A finales de 1808, el propio Napoleón entró en España. La mayor parte de la Península fue ocupada tras la batalla de Ocaña. Entre 1809 y 1813, la guerra adquirió una doble vertiente militar:
- En muchos lugares surgieron guerrillas que hostigaban al ejército francés.
- Desde Portugal, un ejército aliado dirigido por el duque de Wellington, e integrado por tropas británicas, españolas y portuguesas, pasó a la ofensiva, venciendo en 1812 en la batalla de los Arapiles.
La Restauración del Absolutismo
El enfrentamiento entre liberales y absolutistas, iniciado en Cádiz, se intensificó en 1814, cuando Fernando VII regresó del exilio. Un grupo de diputados absolutistas le entregó un documento, conocido como el Manifiesto de los Persas, pidiéndole que aboliera la Constitución de 1812. El rey suspendió la Constitución y declaró nulos todos los actos de las Cortes, reinstaurando el Antiguo Régimen. Muchos liberales se vieron obligados a tomar el camino del exilio.
El Trienio Liberal (1820-1823)
En 1820, el coronel Rafael del Riego se pronunció a favor de la Constitución de 1812 en Cabezas de San Juan. El rey, presionado por las circunstancias, tuvo que ceder y acatar la Constitución, dando inicio al periodo conocido como el Trienio Liberal.
Sin embargo, Fernando VII intrigó para restablecer el absolutismo, aprovechando las facultades que le otorgaba la propia Constitución.
Finalmente, el rey solicitó la intervención de las potencias absolutistas que integraban la Santa Alianza. En 1823, un ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, invadió España y restauró el absolutismo.
La Primera Guerra Carlista (1833-1840)
La guerra civil, conocida como la Primera Guerra Carlista, se inició en 1833 tras la muerte de Fernando VII y la proclamación de su hija Isabel II como reina. Los partidarios de Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, se levantaron en armas. Estos, los carlistas, procedían de sectores sociales muy diversos que solo tenían en común su oposición al liberalismo. Los carlistas defendían la monarquía tradicional absolutista, la preeminencia de la religión católica y los fueros.
La guerra se desarrolló principalmente en dos frentes:
- El frente vasconavarro: Dirigido por el general Zumalacárregui hasta su muerte, el ejército carlista llegó a dominar la región. El fracaso del sitio de Bilbao desanimó a los carlistas. En 1839, este frente se cerró con el Convenio de Vergara, firmado entre el general carlista Maroto y el general isabelino Espartero.
- El frente oriental, centrado en el Maestrazgo: El general carlista Ramón Cabrera se hizo fuerte en esta comarca, donde el conflicto, muy encarnizado, se prolongó hasta 1840.