Desarrollo de la Noción Temporal en la Infancia: Las Tres Etapas de Piaget

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Evolución de las Formas de Entender el Concepto de Tiempo

La línea más clásica sobre la evolución de las formas de entender el concepto de tiempo en la infancia se debe a los estudios de Jean Piaget, quien postula que los niños perciben el tiempo progresivamente a través de tres etapas fundamentales: el tiempo vivido, el tiempo percibido y el tiempo concebido.

La Teoría de Piaget sobre el Desarrollo Temporal

1. El Tiempo Vivido (0 a 6 años)

El tiempo vivido, según Piaget, corresponde al periodo de 0 a 6 años, abarcando la etapa de Educación Infantil. Esta fase se caracteriza por una gran confusión respecto al tiempo. Las niñas y los niños a esta edad no distinguen con claridad la sucesión temporal. Les resulta difícil ubicar los acontecimientos en un momento específico (un antes, ahora o después), y mucho más complejo es entender la simultaneidad, la sucesión o la alternancia.

El tiempo que conocen es el tiempo vivido, es decir, sus experiencias vitales, sus ritmos y sus hábitos, muy marcados por la satisfacción de sus necesidades primarias y vitales (comida, descanso, etc.). Solo es posible construir la noción de tiempo y los elementos que la forman a partir de sus propias experiencias.

La labor del maestro en esta etapa será ayudar a descubrir y construir los siguientes elementos:

  • La frecuencia de las cosas: siempre, muchas veces, pocas, nunca.
  • Las categorías temporales de pasado (antes, hace algún tiempo), presente (ahora, hoy) y futuro (mañana, después, espera).
  • La secuenciación, a base de rutinas (antes de, después de).
  • La medición del tiempo (minutos, días, horas, años), la duración de las cosas (mucho tiempo, poco) y la velocidad de los cambios (rápido, lento).

2. El Tiempo Percibido (7 a 11 años)

El siguiente paso en el desarrollo temporal es separar la experiencia vital del tiempo de los acontecimientos, para descubrir el tiempo como algo independiente de la experiencia personal. En este periodo, de los 7 a los 11 años, el niño es capaz de percibir el tiempo como algo ajeno a sí mismo.

Esta percepción se logra gracias a la relación con el espacio. Por ejemplo, el niño percibe que un balón llega antes a un sitio que otro porque iba más rápido. La percepción del espacio es anterior a la del tiempo, y de ahí surge esta posibilidad. Por ello, tiene más sentido para los niños un reloj de manecillas que uno digital, ya que las manecillas se desplazan por un espacio concreto.

Es el momento en que los niños pueden comprender los ritmos o la duración de las cosas, así como la sucesión de los acontecimientos de manera más objetiva.

3. El Tiempo Concebido (A partir de los 11-12 años)

En este periodo, el niño ya identifica el tiempo como una entidad abstracta. Es capaz de medirlo y cuantificarlo, y de situar los acontecimientos en el tiempo de forma precisa. Está preparado para empezar a realizar razonamientos abstractos e, incluso, comprender la idea de causalidad.

Los estudiantes en esta etapa están listos para abordar el conocimiento histórico tal y como lo concebimos, manejando conceptos de cronología y periodización.

Aportación de Hannoun

Hannoun complementa el planteamiento del tiempo y del espacio a partir de la diferenciación progresiva de tiempo vivido, percibido y concebido, proponiendo una clarificación de categorías temporales según el siguiente esquema:

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