Desarrollo sostenible: acciones personales y retos globales para un futuro viable
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Desarrollo sostenible: también depende de ti
El desarrollo sostenible es un término muy oído en prensa, radio y televisión.
Consiste en que la humanidad avance y crezca a un ritmo que la Tierra sea capaz de sostener.
Un pueblo desarrollado sería aquel capaz de atender a las necesidades de todos sus miembros en aspectos como la educación, la salud y el tiempo libre.
Crecimiento y desarrollo
Decimos que un pueblo experimenta un gran crecimiento cuando:
- aumenta la población,
- aumenta el nivel de consumo,
- aumenta la renta per cápita,
- aumenta el producto interior bruto (PIB).
Desarrollo y población
Los pueblos que tienen un mayor crecimiento no son siempre los más desarrollados. Gran parte de la población está sumida en la miseria.
Los países que poseen una alta tasa de desarrollo no son siempre los que mantienen un gran crecimiento económico. Ejemplo: Islandia y Nueva Zelanda. Tienen escaso crecimiento económico, la pobreza es bajísima y, además, el acceso a la cultura y a la sanidad es muy elevado.
Desarrollo incontrolado
Los países occidentales han impuesto un sistema económico basado en:
- el beneficio,
- la necesidad de expansión,
- la demanda creciente de recursos,
- el uso de energía no renovable,
- la creencia de que el desarrollo tecnológico resolverá los problemas ambientales.
Por lo tanto, este sistema económico ha conducido a:
- sobreexplotación de recursos,
- crisis ambiental del planeta,
- desigual reparto de la riqueza,
- pobreza en los países menos desarrollados.
El crecimiento cero
Ante la situación de agotamiento de los recursos y el aumento de la contaminación a nivel mundial, un grupo de economistas y educadores, llamado Club de Roma, propone como solución tres factores:
- congelar el crecimiento de la población mundial,
- paralizar el crecimiento industrial,
- reparto de la riqueza.
El desarrollo sostenible
La humanidad debe atender las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para atender sus propias necesidades.
Existen cuatro principios fundamentales:
- reciclar la materia y regenerar los nutrientes,
- usar fuentes de energía renovable,
- evitar que el crecimiento de la población ponga en peligro los recursos,
- defender la diversidad cultural y la biodiversidad.