El Desastre del 98: Impacto Económico, Político e Ideológico en España
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Desde la perspectiva española, la pérdida de las últimas colonias vino a denominarse el "Desastre del 98" y tuvo gran importancia en la conciencia nacional. Significó la destrucción del mito del imperio español, en un momento en que las potencias europeas estaban construyendo vastos imperios coloniales en Asia y África. Además, la prensa extranjera presentó a España como una nación moribunda, con un ejército totalmente ineficaz, un sistema político corrupto y unos políticos incompetentes. Esta visión cuajó en buena parte de la opinión pública española.
Las consecuencias de la crisis del 98 fueron ideológicas, económicas y políticas.
Consecuencias Ideológicas
Las pérdidas territoriales del 98 provocaron un gran impacto en el mundo intelectual y en la opinión pública que se expresó de tres maneras:
- Exaltación del sentimiento nacionalista: Se explicaba la decadencia de España por el abandono de los valores tradicionales. Tuvo su expresión intelectual en la Generación del 98, con ideólogos y escritores que se caracterizaron por el profundo pesimismo, su crítica frente al atraso peninsular y plantearon una profunda reflexión sobre el sentido de España y su papel en la historia. Pensaban que, tras la pérdida de las colonias, había llegado el momento de una regeneración moral, social y cultural del país. Fueron miembros destacados Unamuno, Machado, Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, Pío Baroja, Azorín...
- Institución Libre de Enseñanza: Fundada por Fernando Giner de los Ríos, defendía una enseñanza laica, coeducación, métodos de enseñanza intuitivos y supuso un intento de renovación de la sociedad española, especialmente de la burguesía, con ideales progresistas. De este centro surgieron grandes intelectuales del siglo XX, como la Generación del 27 (Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Juan Ramón Jiménez), Luis Buñuel, Salvador Dalí, José Ortega y Gasset y Ramón y Cajal.
- Nacimiento del regeneracionismo: Corriente de opinión a favor de la regeneración de España, que encontró su propuesta de cambio político en la persona de Joaquín Costa. Son las voces críticas con el sistema político y la resignación al desastre. Joaquín Costa puso en práctica muchas de sus ideas a través de la Liga Nacional de Productores, desde la que planteó reformas agrarias, municipales, educativas o administrativas.
- Aparición del antiamericanismo: La opinión pública hacía responsable a Estados Unidos del desastre del 98.
Consecuencias Económicas
- Pérdida de materias primas baratas, como el azúcar y el tabaco que en lo sucesivo deberían comprarse a precios internacionales.
- Proteccionismo económico como salvaguarda de los intereses de la industria textil catalana, que había perdido el monopolio del mercado americano.
Consecuencias Políticas
- Desgaste político para los sucesivos gobiernos que no fueron capaces de controlar y vencer en las tres guerras. Este desgaste afectó especialmente al partido Liberal y a Sagasta, a quien tocó la misión de afrontar la derrota. Consecuencia de todo ello fue la pérdida de autoridad y el final de la carrera política de los antiguos dirigentes dando paso a la nueva generación: Silvela y Maura en el Partido Conservador y Canalejas en el Liberal. Los nuevos líderes de los partidos dinásticos, Antonio Maura y José Canalejas, terminaron asumiendo algunas propuestas regeneracionistas, imprescindibles para el mantenimiento del sistema político de la Restauración.
- Pérdida del ya escaso peso internacional de España.
- Desgaste de la imagen del ejército. Esta fue quizás la consecuencia más grave de la derrota. Era evidente que el ejército, pese a las impopulares quintas, a los recursos materiales y a los sacrificios humanos, no estaba preparado para un conflicto de estas dimensiones ni para enfrentarse a un enemigo de la envergadura de EE.UU. Aunque la responsabilidad era más política que militar, el ejército salía dañado en su imagen, lo que traerá graves consecuencias en el s. XX.
- Comienzo del colonialismo en el norte de África, como compensación a la pérdida del imperio de ultramar.
Consecuencias Demográficas
Pérdidas humanas (unos 60.000 españoles, no sólo como consecuencia directa de la guerra, sino que también muchos murieron de enfermedades tropicales).