El Desastre del 98: Impacto Económico, Político y Social en España
Impacto Económico y Social tras la Guerra Colonial
Los gastos que había supuesto la guerra colonial afectaron a las exportaciones textiles catalanas y a las importaciones de materias primas baratas, agudizando el déficit de la balanza de pagos e incrementando el proteccionismo comercial, aunque la repatriación de capitales compensó en algo los efectos negativos.
La Generación del 98 y el Regeneracionismo
La Generación del 98, integrada por figuras como Unamuno, Baroja, Azorín, Machado, Maeztu, Benavente y Joaquín Costa, reunió a literatos y pensadores que hicieron suyo el afán regeneracionista. Estos intelectuales criticaron, porque les dolía, los males de la oligarquía y el caciquismo, señalando la necesidad de cambiar el país al considerar a España como una nación atrasada, inculta y sin espíritu de trabajo. Sus ideas se articularon en tres ejes fundamentales:
- Revisionismo económico: Reforma de Hacienda impulsada por Fernández Villaverde, quien incrementó la recaudación mediante una mayor presión fiscal para hacer frente a las deudas contraídas por la guerra.
- Revisionismo político: Se generó una polémica sobre las responsabilidades de la derrota. La oposición solicitó la condena de los culpables; los republicanos protestaron por el envío de tropas y acusaron a Sagasta. Se realizó una revisión crítica del sistema de gobierno, centralizado, corrupto e incapaz de resolver los problemas reales de España.
- Revisionismo social: Se planteó la necesidad de reformar la educación y la cultura, dado que en 1900 el analfabetismo rondaba el 60%. Se pretendió impulsar la educación para transformar el país. Desde 1876, la Institución Libre de Enseñanza intentó una renovación pedagógica europeísta, propugnando la libertad de cátedra.
6. Conclusión
España, en el contexto de reajuste colonial, iba a dirigir sus deseos imperialistas a Marruecos. Pero, sobre todo, la crisis del 98 significó una depresión moral y anímica colectiva. Fue el fin de una época y el inicio de otra: el comienzo de la crisis de la Restauración.
En la práctica, los nuevos gobiernos que sucedieron al desastre no llevaron a cabo las profundas reformas anunciadas y se limitaron a dejar que el sistema del turnismo funcionara con cambios mínimos. Un sector importante del ejército culpó del desastre a la ineficacia de los políticos, defendiendo un mayor protagonismo de las fuerzas armadas en la vida política del país. Sus injerencias aumentaron y, en 1923, el general Primo de Rivera protagonizó un golpe de Estado que daría comienzo a una dictadura de siete años.
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