Descartes y el Método: Filosofía, Duda Metódica y Ontología Cartesiana
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Introducción a Descartes, el filósofo más importante del siglo XVII
René Descartes es uno de los filósofos más importantes del siglo XVII y su filosofía constituye un conjunto complejo de diversos elementos: método, metafísica, antropología filosófica, desarrollos científicos, preocupaciones religiosas y teológicas. Se relacionó con teólogos, filósofos y científicos de toda Europa y, además, fue bastante crítico.
En 1619 intuyó un método riguroso para construir la ciencia y la metafísica. Sus obras principales son Reglas para la dirección del espíritu, Discurso del método, Meditaciones metafísicas, Principia philosophiae y Las pasiones del alma.
El método en Descartes
El primer objetivo de la filosofía de Descartes es el descubrimiento y la justificación de un método basado en la unidad y simplicidad de la razón humana, el cual debe ser aplicable a todos los dominios del saber.
La necesidad de tener un método en filosofía había nacido en el Renacimiento y más tarde Bacon lo puso de relieve. Finalmente, ya con Descartes, el método ya es una obsesión, porque quiere usar en filosofía un método que lleve a la misma seguridad que la que caracteriza a las matemáticas y que nos haga llegar a la verdad absoluta sin posibilidad de error.
Descartes estaba convencido de que el saber es claro, fácil y asequible si dirigimos bien la razón según el método apropiado. El método para Descartes es un camino para la invención y el descubrimiento que nos tiene que permitir llegar, por medio de la deducción, de la verdad cierta (captada por intuición) a las demás verdades, y que permitirá construir un edificio filosófico sólido asentado sobre un fundamento seguro. Este método lo pueden utilizar todos los que participan igualmente de la razón y del buen sentido.
Reglas del método
Descartes dice: «Por método entiendo las reglas ciertas y fáciles que acan imposible tomar por verdadero lo falso [...] sin malgastar inútilmente las fuerzas de la razón, sino acrecentando progresivamente la ciencia para llegar al conocimiento verdadero». El método debe conducir de una manera fácil y segura al conocimiento verdadero, al dominio del mundo y a la prudencia de la vida.
En el Discurso del método reduce a cuatro las reglas del método:
- Evidencia: según Descartes, solo se debe aceptar como totalmente verdadero aquello que se nos presenta de forma clara y distinta, de manera que no podamos dudar de ello. El acto por el que nuestra alma llega a la evidencia es la intuición. Descartes define la intuición como: «un concepto de la mente pura y atenta, tan fácil y distinto que no queda duda de lo que pensamos, es decir, un concepto no dudoso que nace de la sola luz de la razón». La intuición, por tanto, es el acto con el cual la mente percibe su propio concepto y se hace transparente a sí misma. Las características fundamentales de las ideas evidentes son la claridad (presencia y manifestación de la idea a la mente que la considera) y la distinción (separación de todas las otras ideas de manera que no contenga nada que pertenezca a las demás).
- Análisis: Descartes dice que consiste en «dividir cada una de las dificultades que se han de examinar, en el mayor número de partes posibles y necesarias para resolverlas mejor». Por lo tanto, el análisis consistirá en la reducción de unas ideas compuestas a ideas simples.
- Síntesis (ordenación): «Hay que conducir mis pensamientos por orden, empezando por lo más simple y fácil de conocer, para ascender poco a poco hasta los conocimientos más complejos». Es decir, la síntesis consistirá en pasar de las ideas simples que habíamos obtenido en el análisis a algo más complejo. Esto supone que todo lo relacionado con el saber es ordenado u ordenable, y que ese orden es el de la deducción, que junto a la intuición constituyen los dos actos fundamentales del espíritu humano.
- Enumeración: consiste en revisar y enumerar todo el proceso para estar seguros de no omitir nada, buscando todo lo necesario, aunque no suficiente, para resolver el problema. La enumeración comprueba el análisis y la revisión la síntesis. Según Descartes: «Hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales que estemos seguros de no omitir nada».
Según Descartes, la forma de proceder usando el análisis y la síntesis no es arbitraria, sino que es el único método que responde a la dinámica interna de la razón. Hasta ahora solo se había usado la razón así en las matemáticas, pero nada impide que se use también así en todos los ámbitos del saber.
Ontología cartesiana
Descartes dejó en su obra tres exposiciones de su ontología, en las cuales ha seguido siempre el mismo orden de presentación de las cuestiones que trata:
- Planteamiento de la duda metódica sobre la existencia de las cosas materiales y la certeza de las matemáticas.
- Certeza del «pienso, luego existo» como primera evidencia en su búsqueda de la verdad.
- Demostración de la existencia de Dios.
- Garantía que aporta la existencia de Dios para juicios fundados en ideas claras y distintas.
- Certeza de que la sustancia del alma es el pensamiento.
- Certeza de que la sustancia del cuerpo es la extensión.
- Certeza de la existencia de las cosas materiales.
La duda metódica
Descartes considera necesario eliminar todos aquellos conocimientos, ideas y creencias que no estén dotados de certeza absoluta, por lo que elimina todo aquello de lo que es posible dudar. Por eso Descartes empieza con la duda. La duda que plantea Descartes es:
- Universal: hay que dudar de todo y someter a duda todas las certezas que ya teníamos.
- Teórica: la duda no se debe extender al ámbito de las creencias o comportamientos éticos, solo al plano de la teoría o reflexión filosófica.
- Metódica: es un instrumento para elaborar la filosofía. No es escéptica, no es un fin en sí misma, sino un método para elaborar la filosofía.
Descartes duda de:
- Los sentidos, ya que a veces nos engañan y nos inducen a error, por lo que no nos podemos fiar de ellos.
- El mundo exterior, ya que a veces es difícil distinguir si estamos soñando o no y, por tanto, no podemos asegurar la existencia del mundo exterior.
- Los propios razonamientos, ya que dice que Dios nos podría engañar: «Quizá Dios haya querido que yo me engañe cuando sumo 2 y 3».
- Sí mismo, ya que afirma que es posible que tenga una especie de duende o espíritu maligno en su interior que le conduzca al error.
La primera verdad
Descartes acabó encontrando una verdad absoluta de la cual es imposible dudar (debido a su claridad y distinción): la existencia del propio sujeto que piensa y duda. Puedo dudar de todo, pero de que dudo y por eso mi existencia como sujeto que piensa (que duda, que se equivoca) es segura. Lo expresa con su frase «pienso, luego existo», afirmación que procede de una intuición mental.
Además, esta existencia como sujeto pensante será usada por Descartes para deducir su criterio de certeza, según el cual todo lo que perciba con igual claridad y distinción que lo anterior, será verdadero y se podrá afirmar con inquebrantable certeza.
Las ideas
Según Descartes, el pensamiento siempre piensa ideas. A diferencia de lo que afirmaban los antiguos filósofos, para él el pensamiento no recae directamente sobre las cosas, sino sobre las ideas (por eso se dice que se trata de una teoría representacionista del conocimiento).
Esto lleva a Descartes a distinguir dos aspectos en las ideas: las ideas en cuanto son actos mentales (modo de pensamiento) y las ideas en cuanto poseen un contenido objetivo. Se distinguen tres tipos de ideas según su contenido:
- Ideas adventicias: son aquellas que parecen provenir de nuestra experiencia externa. Se dice que parecen porque todavía no se ha demostrado la existencia del mundo externo.
- Ideas facticias: ideas construidas en la mente a partir de otras ideas.
- Ideas innatas: las que posee el pensamiento por sí mismo. Por ejemplo: la idea de pensamiento, de existencia (ya que ni las construyo yo ni vienen de experiencias externas, sino que se encuentran en la percepción del pienso, luego existo).
Según Descartes, estas ideas nos servirán de punto de partida para la demostración de la realidad externa. Estas ideas nos proporcionan conocimiento objetivo.
La existencia de Dios
Descartes demuestra la existencia de Dios a partir de la idea innata de infinito, proponiendo tres argumentos. De ellos, dos se apoyan en el principio de causalidad (toda causa tiene su efecto) y son a posteriori. De estos dos, el primero establece la existencia de Dios como la única causa posible de nuestra idea, y el segundo establece la existencia de Dios como la única causa posible de nuestro ser (ya que si nos hubiéramos creado a nosotros mismos nos habríamos dado todo lo perfecto). Finalmente, el tercer argumento establece la existencia de Dios como incluida en la idea de perfección.
Estos argumentos, al contrario que los de Santo Tomás, parten de una idea clara y distinta (no de cosas sensibles).
A partir de la existencia de Dios y de sus atributos de veracidad e inmutabilidad, demostrará la metafísica y la existencia del mundo físico:
- Como Dios no puede engañar, debido a que es perfecto y el engaño siempre va ligado a algún defecto, la «luz natural» de nuestro espíritu es recta y no perversa, puesto que está creada por Dios.
- Además, si Dios es bueno (puesto que es perfecto), no puede permitir que nos engañemos a nosotros mismos al creer que el mundo existe. Por lo tanto, el mundo existe.
Solo Dios garantiza la existencia de un mundo construido por extensión y movimiento, y a partir de estas ideas de extensión y movimiento se podrá deducir la física.
Sustancia
Descartes afirmará la existencia de tres realidades o sustancias. Sustancia es aquello que existe por sí mismo y no necesita ninguna otra cosa para existir:
- Sustancia pensante (o res cogitans): se identifica con el alma y con el yo. Su atributo es el pensamiento, que tiene los modos de querer, sentir, imaginar, juzgar… El pensamiento es distinto al cuerpo, ya que existe independientemente del cuerpo. Antropología: en el hombre el cuerpo es un modo (o modalidad) de la sustancia extensa y el alma es una sustancia pensante localizada en una esfera autónoma e independiente, por lo que defiende un dualismo alma-cuerpo. Al afirmarlo, defiende la libertad del hombre, ya que libra al alma de la concepción mecanicista del mundo.
- Sustancia infinita (o res infinita): se identifica con Dios y su atributo es la perfección.
- Sustancia extensa (o res extensa): es la sustancia corpórea. Su atributo es la extensión y sus modos la figura, la posición y el movimiento. Esta sustancia es infinitamente divisible, inerte y está determinada por los movimientos mecánicos que afectan a los cuerpos individuales cambiantes, los cuales son modos de la sustancia extensa. La naturaleza estaría constituida por la totalidad del ser material de la sustancia extensa y estaría regida por leyes propias, asequibles para la razón. Según Descartes, la naturaleza es simple materia sometida al dominio teórico del hombre. La física se reduce a mecánica, la cual se acabará convirtiendo en matemáticas. Espacio y materia se identifican.