Desenlace de la Guerra Civil Española y Gobierno de Negrín: Resistencia y Caída (1937-1939)
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El Fin de la Guerra Civil Española (Febrero - Abril 1939)
Entre febrero y abril de 1939, se desarrollaron los últimos episodios de la Guerra Civil Española. Juan Negrín, apoyado por el Partido Comunista de España (PCE), propuso una política de resistencia a ultranza. Sin embargo, esta postura encontró una fuerte oposición entre importantes militares y políticos republicanos.
Este grupo opositor, liderado por el coronel Casado, organizó un golpe de Estado en marzo de 1939. El golpe provocó un conflicto interno dentro del bando republicano, del cual salieron victoriosos Casado y sus partidarios. Estos decidieron entregar a Franco toda la zona que aún permanecía bajo control republicano.
El Gobierno de Negrín (Mayo 1937 - Febrero 1939)
Durante esta etapa, se produjo una mayor institucionalización. El Gobierno se trasladó a Barcelona, recuperando el control estatal. Se restringieron las colectivizaciones y se redujo el poder de las organizaciones obreras. Negrín defendió la resistencia a ultranza contra Franco, quien no aceptaría una negociación de paz que no implicase la rendición incondicional de los republicanos.
Negrín preveía el estallido de una guerra de las democracias contra el fascismo. En 1938, se produjo la dimisión de Indalecio Prieto, quien abandonó la dirección militar. Negrín asumió entonces la cartera de Guerra, enfrentándose a la oposición de Prieto y de Manuel Azaña. Azaña, convencido de la derrota final, abogaba por negociaciones con los sublevados. Solo algunos socialistas y el PCE respaldaron a Negrín.
La esperada intervención internacional no se materializó. El desengaño tras la Conferencia de Múnich (1938) y los continuos reveses militares fomentaron el derrotismo en el bando republicano.
El Golpe del Coronel Casado y la Rendición Final
Entre febrero y abril de 1939, se desencadenó el final del Gobierno republicano en España, aunque este continuó en el exilio. La salida de España del equipo de Negrín, tras la caída de Cataluña, precipitó los acontecimientos. Azaña no regresó a España.
Negrín, a su vuelta, propuso nuevas medidas de resistencia y una paz con garantías. Sin embargo, se encontró con una trama conspiratoria militar que ya había establecido negociaciones y contactos con Franco. Como consecuencia, Negrín y los dirigentes del PCE tuvieron que huir para salvar sus vidas, lo que supuso la rendición final sin lucha.