La Deshumanización del Arte: Estética y Vanguardia en Ortega y Gasset
Clasificado en Plástica y Educación Artística
Escrito el en
español con un tamaño de 2,47 KB
La Deshumanización del Arte
Para Ortega y Gasset, la sociedad se divide en dos clases: la masa y la minoría. Parejamente, existen dos tipos de arte: el arte popular y el arte impopular. El arte nuevo, o vanguardista, es intrínsecamente impopular. Esta condición se debe a que la masa no logra comprenderlo, ya que la mayoría se interesa por un arte que representa la vida humana, mientras que el arte nuevo se aleja de dicha representación.
El Goce Estético frente a la Realidad
El goce estético no tiene relación alguna con la humanidad presente en la obra artística. Para el arte nuevo, un objeto solo es artístico si no es real —entendiendo lo real como lo humano—. Por esta razón, las obras realistas eran consideradas poco artísticas, pues en ellas lo humano destacaba en exceso. El arte nuevo tiende, fundamentalmente, a purificarse de humanidad.
El Rol del Artista y la Nueva Relación Estética
El artista es quien menos se contagia sentimentalmente de aquello que contempla. Al proponerse deshumanizar la realidad y evitar representar elementos humanos, el artista nuevo dificulta que el hombre corriente pueda conectar con su obra. Se establece, por tanto, un nuevo tipo de relación basada exclusivamente en el goce estético:
- Las lágrimas y la risa deben ser ajenas a la experiencia artística.
- Si una obra provoca emociones sentimentales, esto revela, según la teoría, su falta de calidad artística.
La Frontera entre Vida y Arte
En definitiva, los nuevos artistas buscan no confundir la vida con el arte, deslindando con precisión las fronteras entre ambos. Esta es la única justificación del oficio poético: el poeta añade a lo real —que ya existe por sí mismo— un irreal continente. La obra artística no imita ni copia la realidad, sino que se añade a ella como una entidad autónoma.
Conclusión: Un Arte Intrascendente
Este arte nuevo, deshumanizado, es un arte intrascendente que intenta «puerilizar» el mundo. Anuncia una realidad que pierde seriedad, gravedad y formalidad. Al despojar al arte de su carga poética o emocional tradicional, este se presenta como una manifestación sin trascendencia, centrada puramente en su propia naturaleza estética.